Las sensaciones y emociones que provocan la práctica de un deporte son muchas, pudiera decir que es muy difícil enumerarlas todas. Pero un buen partido de cualquier deporte genera en el ser humano sentimientos bellos, despierta pasión y produce estados de ánimo que sirven como catarsis al más frío de los seres; el deporte provoca emoción, alegría, entusiasmo, tristeza momentánea, ánimo, sentimiento de triunfo, de orgullo, de disciplina, de equipo, etc. El deporte contribuye al desarrollo de un cuerpo sano, al desarrollo de la inteligencia y contribuye a desarrollar toda una serie de destrezas y habilidades, de gran utilidad para los hombres y mujeres en la actual sociedad. Es por esto, que todos deberíamos practicarlo y disfrutarlo. Además, su práctica sistemática obliga al cerebro a generar sustancias químicas que brindan energía al cuerpo del hombre, que le permite pasar el día con mayores deseos de trabajar y enfrentar las dificultades cotidianas con mayor fuerza. Desafortunadamente, el porcentaje que realiza esta práctica en la actual sociedad es bajo. Aquel que nunca ha sentido la pasión en un encuentro deportivo, está en una situación similar a aquéllos que nunca han tenido la oportunidad de disfrutar de una buena obra de teatro, de la lectura de un buen libro, de un concierto musical o cualquiera de las manifestaciones del arte y de la cultura.
En México existen diferentes enfoques de la actividad deportiva. Muchos ven en el deporte sólo la oportunidad de hacer negocios; a otros sólo les interesa el deporte de alto rendimiento y andan a la caza de los talentos deportivos que puedan asegurar medallas para el país o el estado de que se trate; algunos ven en la actividad física y el deporte una forma de mantener entretenidos a los niños y jóvenes; otros sólo lo enfocan desde el punto de vista de la salud o la belleza física. Existen también aquéllos que ven en el deporte un instrumento para formar al hombre fuerte e inteligente, alejado de vicios y de los malos hábitos, capaces de forjar una patria moderna y equitativa. Desde mi punto de vista, el error consiste en ver al deporte sólo desde una de estas perspectivas, separándolas de las demás, pues lo correcto sería que se diseñase una política nacional integral de la cultura física y el deporte que integrase todos estos aspectos y otros muchos que se me escapan a la mente.
Las políticas deportivas que impulsan los gobiernos están determinadas por los intereses de las personas que los conforman, pues a pesar de que México tiene millones de habitantes no pinta en los medalleros de los encuentros deportivos en el ámbito internacional. La razón de esto la pudiéramos explicar en que no se promueve la masificación de la práctica del deporte en todos los sectores de la sociedad mexicana, no se promueve en las colonias, en los pueblos y en las mismas zonas indígenas, reduciendo la actividad a ciertos sectores privilegiados y a la falta de apoyo de los gobiernos al deporte en general. En nuestro país el deporte está regulado por una ley nacional de cultura física y deporte, ley de la cual se desprenden leyes estatales para las 32 entidades federativas que conforman la República Mexicana. De estas leyes se derivan toda una serie de instituciones, que van desde la Comisión Nacional del Deporte, los Institutos Estatales del Deporte, los Comités Municipales, El Comité Olímpico Nacional, las asociaciones, las federaciones, etc., instituciones que absorben un buen de dinero, producto de nuestros impuestos, que se gastan en sueldos, viáticos y edificios para la burocracia. Desafortunadamente la mayoría del pueblo trabajador desconoce estas leyes y, por tanto, sus derechos establecidos en ellas. Por ejemplo, son pocos los que saben que para ser sujeto de apoyos con materiales deportivos y entrenadores, por decir algo, es necesario estar dado de alta en los Sistemas Estatales del Deporte, que aquí en Veracruz preside en los hechos el extraordinario músico salsero y roquero, Contador Roberto Bueno Campos.
Con la llegada del Lic. Fidel Herrera Beltrán a la gubernatura del Estado se dio un fuerte impulso al deporte en todos los ámbitos. Y algo de suma trascendencia para los veracruzanos es que en la ley se reconoce la importancia de impulsar el desarrollo del deporte en el sector rural y popular. Este impulso hizo que Veracruz repuntara en el medallero nacional, con excepción de la caída que se sufrió en el presente año. Sin embargo, hay una corriente dentro de las autoridades deportivas estatales que pretenden dejar de lado el deporte popular y campesino y están pugnando por desaparecer el programa de “Centros de iniciación deportiva para niños y jóvenes en zonas populares y campesinas”, puesto en marcha en el 2005, pues pretenden dejar de pagarle a los 8 entrenadores que están al frente de igual número de estas escuelas distribuidas en el Estado. Estos centros han adquirido gran arraigo entre la población, cuentan con más de mil deportistas, han aportado jugadores para los eventos nacionales y además, contribuyen al proceso de integración familiar y social de las zonas en que están ubicados. Conociendo la preocupación del C. Gobernador por los niños y la juventud veracruzana, veo difícil que permita esta injusticia, pero veo aún más difícil que los deportistas se queden con los brazos cruzados, pues están conscientes de que forman parte del sistema estatal del deporte y que éste es un derecho de todos los mexicanos.
* Colaboraciones anteriores