MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Crisis económica aguda

Samuel Aguirre Ochoa
Dirigente antorchista en el estado de Veracruz
28 de octubre de 2008

Hoy en día es cada vez más común escuchar en todos los ámbitos hablar de la crisis económica que golpea a los mexicanos y al mundo entero, lo que demuestra la importancia del asunto, hecho que me lleva, aunque sea de manera muy limitada, a emitir lo que entiendo sobre las crisis económicas y los efectos que causan en los hogares de las familias comunes y corrientes. Las crisis económicas son un fenómeno inherente al modo de producción de bienes y consumos que actualmente predomina en el mundo, que se denomina modo de producción capitalista: en donde todo lo que se produce son mercancías, es decir productos para el mercado, y en donde el objetivo fundamental de la producción es la obtención del máximo de ganancia por parte de los dueños de los medios de producción; medios que se encuentran concentrados en unas cuantas gentes, mientras que la inmensa mayoría de los trabajadores sólo cuentan  para sobrevivir con sus propias manos. Y que si no se quieren morir de hambre tienen necesariamente que vender su fuerza de trabajo a los dueños del capital, a cambio de un mísero salario.

La primera crisis estadísticamente registrada en el capitalismo, modo de producción llamado también economía de mercado, fue en 1825 y de ahí se han venido sucediendo cada diez años aproximadamente y la más grande registrada hasta antes de la actual fue la que se presentó de 1929 a 1933. Ahora que vivimos en un mundo globalizado, la crisis que se está presentando en los Estados Unidos de Norteamérica en estos momentos está afectando al mundo entero. ¿Qué está sucediendo en los Estado Unidos? Están quebrando los bancos, las aseguradoras e hipotecarias y los mercados bursátiles han caído; se frenó el crecimiento económico, creció la deuda externa (la más grande del mundo); existe un déficit en la balanza comercial, un déficit fiscal y debilitamiento del dólar ante otras monedas del mundo; se ha desacelerado la producción industrial y ha bajado el consumo de energía, lo que a su vez ha propiciado la caída de los precios del petróleo, rompiendo la racha alcista de los meses anteriores. Como una medida desesperada, el congreso de los Estados Unidos aprobó la propuesta del plan de rescate, la “ley de estabilización económica de emergencia de 2008”, con un paquete de 700 mil millones de dólares, rescate que se agrega a otros que ya se han aplicado: 85 mil mdd para apoyar al gigante de los seguros American International Group (AIG), y 29 mil mdd para la unión entre Bear Stearns y JPMorgan Chase.

En México ya se dejaron sentir los primeros efectos de la crisis norteamericana, pero en realidad, lo peor está aún por venir. La economía nacional desde principio de año ha resentido la caída de las remesas de dólares, el despido de migrantes mexicanos que se fueron a los Estados Unidos, la caída de las exportaciones, el aumento del desempleo y la disminución en el consumo de los productos de la canasta básica, resultante de la inflación. Los sectores más pobres del país se vieron forzados a disminuir su dieta debido a la crisis alimentaria que azotó al mundo a partir del 2007, ahora con esta crisis este problema se agudizará mucho más: la canasta básica no ha parado de encarecerse, pues de 2006 a 2007 aumentó en 34.16% y en los primeros meses de 2008 la situación no mejoró, ya que tuvo un incremento de 35.6%. A esto hay que añadirle que en México cada día es más difícil conseguir empleo. Datos de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex) revelan que durante los primeros nueve meses del 2008 se han perdido 20 mil fuentes de empleo, como consecuencia de la caída de las exportaciones a Estados Unidos. En la Cámara de la Industria del Calzado (CNIC) se perdieron 1800 empleos y en la industria del vestido 43 mil 705 empleos.

A todo esto hay que sumarle el regreso de los migrantes que están siendo despedidos de sus trabajos en los Estados Unidos: la Asociación Mundial de Mexicanos en el Exterior sostiene que retornaran a nuestro país un millón de personas, lo que complicará el ya de por sí oscuro panorama del desempleo en México, que en meses pasados estaba en un 4.2 % de la población económicamente activa.

Ante esta situación el gobierno mexicano anunció un plan de emergencia para enfrentar la crisis que consta de cinco medidas: 1. Ampliar el gasto de infraestructura del gobierno; 2. Cambiar las reglas del ejercicio de ese gasto; 3. Construir una refinería para Petróleos Mexicanos; 4. Impulsar de manera extraordinaria a las pequeñas y medianas empresas y 5. Acelerar la desregularización y la desgravación arancelaria. Medidas que desde mi punto de vista no van a resolver nada, hasta que no se ataque el problema de fondo, que consiste en distribuir de mejor manera el ingreso nacional, para que la gente tenga para comprar los bienes de consumo indispensable; se generen empleos suficientes y bien pagados y el estado entre a regular la economía, produciendo no con el afán de lucro, sino produciendo lo que el pueblo y la nación requieren para satisfacer sus necesidades.

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