Cárdenas y el PRI
La presencia del ex candidato presidencial perredista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (CCS) en un escenario priista el pasado 5 de enero generó muchas especulaciones con respecto al significado político de este suceso.
Por adelantado hay que decir que el hecho por sí mismo carece de trascendencia, aún en el supuesto improbable de que revelara la posibilidad de que CCS retornara a filas del PRI, lo cual sería a todas luces innecesario porque el PRD es un engendro priista y un perredista es sólo un priista que se dice de izquierda sin serlo y sin atreverse siquiera a autodenominarse socialdemócrata o “socialista”.
Pero la irrelevancia política de que CCS haya estado en la Casa del Agrarista no implica que carezca de significados políticos interesantes de cara a las elecciones locales de 2010 y 2011 y la presidencial de 2012. Las lecturas posibles del evento son múltiples y sugerentes, todas obviamente en el nivel especulativo.
Una primera interpretación ofrece a CCS acercándose al PRI para marcar distancias con los acercamientos del grupo perredista de Andrés Manuel López Obrador con el PAN a fin de debilitar al PRI en vísperas de la elección presidencial de 2012.
CCS estaría buscando una alianza informal con su ex partido con el propósito de recuperar el control político del PRD, el cual le fue arrebatado en 2005 por López Obrador y las tribus perredistas que ayudaron a éste a alcanzar la candidatura presidencial de 2006.
Ahora que El Peje está virtualmente afiliado al PT y a Convergencia, CCS quiere aprovechar su ausencia nominal en el PRD y, por vía de la denuncia de eventuales alianzas “espurias” del grupo perredista con el PAN –Oaxaca, Hidalgo, Veracruz ¡En Tamaulipas quiere lanzar a Korrodi!—busca empujarlo a una nueva aventura política en el vacío seudo-oposicionista.
El acercamiento de CCS al PRI también puede significar que en las más altas esferas políticas del país hay presunciones y evidencias de que los gringos van a adoptar medidas de auxilio político al PAN, a fin de ayudarlo a retener de cualquier modo y por cualquier método la Presidencia de la República en el 2010 y que el hijo del Tata, tocado en el fondo de su corazoncito priista, esté considerando la posibilidad de acceder a la coalición de izquierda que en 1988 se negó a aceptar de Carlos Salinas.
Esta lectura es compatible con el notorio cambio de discurso económico que hoy se escucha en el CEN del PRI, en los dos liderazgos camarales salinistas y en la mayoría de los gobernadores priistas (también salinistas), para quienes hoy el neoliberalismo empieza a apestar a azufre y a volverse realmente irrespirable o “innombrable” por cuanto aparece como obra exclusiva de los panistas.
Una tercera lectura de la presencia de CCS en un acto político de la CNC plantea la posibilidad de un emisariato o pontificado perredista a favor de Marcelo Ebrard en la sucesión presidencial de 2012, toda vez que el gobernador del DF puede conciliar o reunificar, en virtud de sus ascendencias salinistas, las corrientes priistas que a finales de los 80 (1986-1989) se segregaron con el surgimiento del neocardenismo y el PRD.
(barbicano@yahoo.com)
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Sobre el autor

Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
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