¿Fin del neoliberalismo?
La reunión de empresarios Foro México que el ex gobernador de Veracruz Miguel Alemán organizó en San Pedro Garza García, Nuevo León, pareciera tener línea: en tres días produjo un mismo discurso a tres voces orientado a la exigencia de un cambio en la política económica del estado mexicano.
Los voceros de tal discurso no podían ser más significativos: Carlos Slim, el hombre más rico de México y el tercero más millonario del mundo; Roberto González Barrera, propietario de Banorte y el Grupo Maseca y Juan Carlos Marroquín, presidente ejecutivo del Grupo Nestlé en México, la poderosa trasnacional de alimentos europea.
Con diferentes argumentos y enfoques los tres empresarios propusieron un cambio en la política económica del gobierno panista, a fin de alentar el mercado interno mediante inversión pública y privada, diálogo intersectorial y creación de empleos.
La iniciativa de estos voceros del empresariado parece menos orientada a convencer al gobierno federal panista de desistir de su enfoque económico neoliberal --¡le faltan sólo dos años de desgobernación!—que a preparar este cambio prospectivo para el sexenio que viene.
¿De dónde vendría la línea? ¿De Miguel Alemán?
No, por supuesto. El ex mandatario de Veracruz, aunque muy rico, no tiene tamaños para involucrar en un rollo de este nivel a Carlos Slim y a don Maseco.
Lo más probable es que la orden haya venido de don Carlos Salinas, a quien se atribuye el liderazgo nacional del neoliberalismo en México, un maximato gubernamental oculto desde el año 2000 y una innegable influencia sobre todos los partidos políticos de México, incluidos los que apoyan al cada vez menos nombrado Andrés Manuel López Obrador.
Hay varios razones para suponer que don Carlos Salinas está promoviendo ahora los ajustes económicos al modelo neoliberal, el cual está haciendo agua en la mayor parte de los países.
Un primer elemento de sospecha está en que en 2012 se cumplirán los 24 años que la tecnocracia salinista se dio en 1988 para “modernizar” la economía mexicana.
Otro dato es la coincidencia de planteamientos económicos de Slim y González Barrera con los de la dirección política del PRI y sus coordinaciones parlamentarias en las cámaras de Diputados y Senadores, ambas en poder de inocultables políticos salinistas (Rojas y Beltrones).
Una tercera razón es el abolengo salinista de Slim y don Maseco, quienes crecieron a niveles corporativos estratosféricos a partir del salinato de 1988-1994.
Hay que recordar incluso que a principios de este año el señor Slim emprendió el análisis crítico de la política económica de Calderón y que ello implicó, a manera de respuesta, primero el ataque del empanizado Luis Téllez contra Carlos Salinas y luego la ruptura de la coalición de gobierno PRI-PAN que antes propició los gobiernos federales de concertacesión de Fox y Calderón.
Esa ruptura gubernamental derivó en el escandaloso revés del PAN en las elecciones legislativas de julio pasado, cuando sin el apoyo de Salinas este partido rastracuero volvió a sus niveles electorales normales.
La posibilidad de que el Jefe Máximo haya decidido la revisión o el archivamiento parcial del modelo neoliberal se halla también en el posible convencimiento del experto economista que hay en él. Ojalá ello sea cierto, aunque no modificaría gran cosa la situación de los mexicanos más pobres.
(barbicano@yahoo.com) |