Teología
En la lógica de la misma creencia religiosa no es difícil entender que si Dios creó al hombre con todas sus variantes físicas y morales, no es posible excluir a ninguna de éstas de los beneficios de su bondad, justicia y tolerancia.
¿Cuál es el punto de apoyo canónico que sirve al cardenal Norberto Rivera Carrera para afirmar que los homosexuales contravienen las leyes de Dios? ¿Sólo porque quieren unirse con base en una legislación humana que antes les negaba ese derecho?
¿Acaso el 99.9% o el 100% de los cánones religiosos de todas las culturas del mundo –de Moisés a Mateo, de Mohammed a Maimónedes—no fueron en realidad producto de las iluminaciones o ensoñaciones de los hombres, ya que hasta donde se sabe no existe todavía un solo texto de presunto origen divino que no haya pasado por el tamiz de la mentalidad humana?
En realidad el dicho de que las parejas homosexuales violentan la ordenanza divina porque sus ayuntamientos no tienen por finalidad la procreación es un argumento falaz, injusto y parcial de las iglesias que lo sustentan.
Lo es porque desde tiempos bíblicos ha habido hombres y mujeres infértiles, porque en la historia de la humanidad ha habido muchísimas parejas heterosexuales que no han procreado y porque la mayoría de los ministros de culto, especialmente los provenientes de la confesión católica romana, son personas deliberadamente infértiles por mandato canónico.
¿Fueron y son por ello antinaturales y transgresoras de las leyes divinas? No, por supuesto, porque fueron y son iguales que todos los hombres.
¿Por qué, entonces, ese ensañamiento feroz contra los homosexuales y sus aspiraciones de legitimación legal en el ámbito estrictamente humano? ¿En qué contravienen el dogma fundamental de las iglesias que habla de la extensa, variada e infinita creatividad divina?
Quizás sea ya tiempo de que las viejas iglesias judeocristianas revisen y reconsideren prejuicios arcaicos como los que han llevado a muchos de sus ministros a pecar de misoginia, homofobia e intolerancia, además del servilismo sistemático a las oligarquías europeas de hace 2000 años a la fecha.
Es tiempo de que evalúen mejor la herencia dogmática de Saulo de Tarso y de que se acerquen más a las enseñanzas justicieras y sociales del carpintero de Belem, quien era mucho más tolerante y visionario de lo que sus presuntos discípulos suponen o le reconocen.
(barbicano@yahoo.com) |
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Sobre el autor

Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
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