Abismales disparidades
De acuerdo con el portal financiero Sentido Común –El Universal, 7 de enero de 2010- el empresario mexicano Carlos Slim Helú cerró 2009 con una fortuna económica de 59 mil millones de dólares, ubicándose al mismo nivel de riqueza personal o familiar del estadunidense William Gates, el propietario de Microsoft.
El año pasado Slim Helú logró reponerse de las pérdidas de la crisis financiera de 2008, las cuales lo hicieron descender al nivel tres de la lista de súper-millonarios mundiales con una fortuna de 43,700 millones de dólares, pero el incremento del valor de las acciones de la mayoría de sus más de 200 empresas lo hizo ganar 15,300 millones de dólares en 2009.
Estas ganancia global, según las operaciones aritméticas más sencillas, representaron para Carlos Slim un rendimiento de 42 millones de dólares diarios (546 millones de pesos) y 1.75 millones de dólares cada hora (22.7 millones de pesos).
La inteligencia, audacia y experiencia de Slim Helú en los negocios, además de las “bondades” del modelo económico neoliberal y el sistema político pripanista de las últimas tres décadas, contribuyeron sin duda a sus buenos resultados empresariales.
Sin embargo, la impresionante acumulación de riqueza del señor Slim --al igual que la de otros ricos negociantes mexicanos cuyas fortunas familiares representan casi el 40% del ingreso nacional-- pudiera no ser ajena al progresivo deterioro socioeconómico de más del 90% de las familias de México.
¿Por qué?
Porque la riqueza, en particular la extrema, es siempre producto de malos salarios, negación de derechos laborales, impuestos mal aplicados, pésimos servicios públicos, mercancías caras y gobiernos dedicados a servir exclusivamente a los ricos.
La riqueza extrema, igual que la pobreza generalizada, es una mala cubierta democrática porque descobija a muchos para calentar sólo a unos cuantos, como ocurre hoy en México.
Esto explica por qué mientras el señor Slim gana diariamente 23 millones de pesos cada hora, en el país hay 50 millones de trabajadores que sólo perciben 65 pesos diarios, otros 19 millones sólo obtienen 35 pesos, 20 millones solo13 pesos (un dólar al día) y cinco millones 53 pesos diarios.
Además de esos 94 millones de personas que “viven, subviven o sobreviven” con menos de un salario mínimo, apenas un salario mínimo o menos de dos salarios mínimos, hay siete millones de niños y jóvenes mexicanos a quienes llaman “ninis” porque no estudian ni trabajan y que, por lo mismo, no tienen ningún ingreso.
En 2008 cerca de 350 mil de estos mexicanos --cuyas edades oscilan entre los 12 y los 29 años-- intentó suicidarse por diversos problemas personales (familiares, educativos, laborales) pero a muchos de ellos, según algunas instituciones académicas, están hallando la salida a sus encrucijadas en la delincuencia común, la ocasional y la organizada.
(barbicano@yahoo.com) |
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Sobre el autor
Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
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