Desnacionalización
El proceso de desnacionalización en México avanza en muchos frentes, no sólo en el económico, donde las principales empresas industriales, comerciales, financieras están en poder de extranjeros. Ahora sólo hay un banco importante que se reivindica netamente mexicano y hace cuatro días el control accionario de una de las dos compañías cerveceras con raigambre nacional fue entregado a una empresa holandesa. El petróleo, el gas y la electricidad, cuya exploración, explotación, procesamiento industrial y distribución eran antes de competencia exclusiva del Estado, ahora son manejados en alta proporción por empresarios privados locales y extranjeros.
Este fenómeno de enajenación se observa también en la reciente instalación de una oficina de la DEA en el país para participar directamente en la guerra antinarco del presidente Calderón, desplazando de esta labor estratégica a la PGR, al ejército y al sistema de seguridad nacionales, hecho con el que se pone en riesgo la soberanía del territorio y el Estado mexicanos.
Esta catástrofe se evidencia también en las expresiones culturales de mayor difusión. En la televisión y las salas de cinematografía más del 90 por ciento de las películas y series audiovisuales son extranjeras, predominantemente gringas, e igual ocurre con la música publicada en gran parte de las radiodifusoras y disqueras, donde el porcentaje de participación foránea es menor pero significativamente importante.
Lo mismo pasa en el futbol, sin duda el deporte-espectáculo más popular en el país. La mayoría de los juegos de preparación de la selección nacional mexicana se realizan en Estados Unidos, igual que todos los partidos de la ronda eliminatoria de los equipos nacionales que van a participar en las copas Libertadores y Sudamericana (“interligas”) y no pocos de los más relevantes juegos amistosos que se hacen entre los clubes mexicanos de mayor prosapia.
En Estados Unidos hay incluso un equipo que juega en una de las ligas de futbol soccer profesional estadunidense que explota la franquicia del club más popular de México (Las Chivas de Guadalajara) y que utiliza una denominación significativamente mixta: Chivas-USA.
Las señales de la desnacionalización son tantas que en fecha reciente la empresa de estudios de opinión Consulta Mitofsky organizó una encuesta para sondear este fenómeno. El resultado de la investigación fue que sólo un 33.7% de los mexicanos consultados dijo no querer que su país se pareciese a ningún otro, en tanto que otro 30.6% expresó su deseo de que México pudiera parecerse a Estados Unidos. El 35.97% de los demás interrogados diversificó sus preferencias y sus rechazos con respecto a China, Brasil, España, Argentina, Cuba e incluso Irak.
La cuasi equivalencia estadística entre los proyanquis y los mexicanos que no quieren que México se parezca a ningún otro podría no ser preocupante si la desnacionalización económica y política no fuera tan alarmante y desconociéramos que tenemos una oligarquía mediocre y malinchista, que desde siempre ha querido resolver los problemas del país con recetas y dineros extranjeros.
El único alivio o consuelo que le queda a los mexicanos que desean que su país siga siendo el mismo --aunque realmente democrático y justo, no pobre ni discriminado- es que la oligarquía está integrada sólo por un pequeño número de personas y una eventual iniciativa de integración con Estados Unidos que vaya más allá de los términos definidos en el TLCN sería terminantemente abominada por la mayoría de los connacionales, cuyo sentimiento y pensamiento jamás podría ser sondeado con una encuesta como la que realizó Mitofsky, cuya gestión probablemente tuvo una intención política a favor de una nueva malinchada.
(barbicano@yahoo.com)
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Sobre el autor
Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
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