¡Aguas, pamboleros del mundo!
El futbol es primero que nada un juego. Un deporte sencillo, bonito y barato que para jugarse sólo requiere de un pedazo de calle, un patio o un llano donde patear una pelota de trapo, una corcholata o una cáscara de naranja.
En este hecho y en su práctica colectiva (se juega entre equipos de once contra once) radica el secreto de su universalidad en gran parte del orbe. Es un deporte eminentemente popular y democrático.
Debido a su práctica profesional suele ser asimismo un espectáculo de masas, un negocio, una fiesta de fin de semana familiar o de convivencia entre grupos, una fórmula social de identidades emergentes (chivas, águilas, pumas, tigres, jaguares, etc) y también, lamentablemente, un instrumento de manipulación política y económica por cuenta de gobiernos y empresas de telecomunicación y mercadotecnia.
De este último uso hay que estar alerta, a fin de que no nos lo vendan junto con comida chatarra, refrescos, cervezas, vestimentas inútiles o gobiernos y presidentes chafas, porque entonces se convierte en un involuntario agente de ventas de los grandes mercachifles y de falsos redentores de pueblos.
Por ello es mejor practicarlo o verlo sin dejarse engañar por la enorme y escandalosa parafernalia publicitaria con que los pamboleros de “pantalón largo” suelen acompañarlo.
(barbicano@yahoo.com)
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Sobre el autor
Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
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