Alianzas espurias
En la ética y la lógica de la política partidista las alianzas suelen ser válidas hasta con el diablo, a condición de que el objetivo de las mismas sean asuntos importantes como la defensa de la patria, la lucha por la gente pobre (obviamente en el caso de un partido de izquierda) o la toma del poder en unión con fuerzas con la que se comparten uno o varios objetivos comunes.
¿Cuáles de entre estos objetivos, u otros de parecido valor comunitario, se aproximan a las causas que el PRD, en sus versiones orteguista y lopezobradoristas, está aduciendo para buscar alianzas con el PAN y otros partidos de tendencia ideológica indefinida?
Ninguna, porque aunque las dos vertientes perredistas se dicen nacionalistas y de izquierda, el bipolar PRD han enunciado como causa primaria de sus propuestas de alianza partidista la derrota del PRI en las elecciones locales de 2010 y 2011 y la presidencial de 2012, sin importar que pueda unir fuerzas con un partido de derecha reaccionaria que en la última década ha demostrado ser más corrupto, antipatriótico y servil a intereses oligárquicos y extranjeros que el PRI.
¿Es realmente peor el PRI que el PAN, aun en el supuesto de que configure una mafia oligárquica en la que, por cierto, figuran también señalados exponentes políticos panistas? ¿O sólo se trata de cubrir un expediente electoral que por cuenta propia no podría cumplir debido a falta de la fuerza política real que se presumía hace apenas tres años?
Es probable que el “panismo de izquierda” del PRD –como decía antaño Rafael Aguilar Talamantes, el maestro socialista de Jesús Ortega—esté buscando el cobijo del PAN para ocultar las terribles carencias electorales con que lo dejó el virtualmente petista Andrés Manuel López Obrador o para consolidar, como se presume en los metideros partidistas, la alianza personal que se atribuye a Ortega con don Felipe de Corazón de Jesús Calderón.
La misma adolescencia político-electoral puede advertirse en la vertiente pejista del PRD, cuyo dirigente ex iluminado y ex carismático ha encontrado en los remanentes del echeverrismo (Muñoz Ledo, Dante Delgado) y el salinismo (Camacho Solís, Alberto Naya) una nueva fórmula de sobrevivencia con cargo al erario público mediante una militancia partidaria.
Porque a decir verdad la supervivencia laboral --y no una verdadera vocación servicio público o un lucha política realmente democrática-- es la verdadera causa de las muchas machincuepas y trapecismos que los políticos aliencistas de la llamada izquierda democrática están haciendo a fin de sostenerse en el entramado electorero para no tener que ponerse a trabajar en cualquier otra actividad donde su mediocridad e innocuidad política no sea tan manifiesta.
Una revisión detallada de cada una de las posibles alianzas posibles del PRD con el PAN (Durango, Hidalgo, Oaxaca y Puebla) demuestra en qué grado el único motivo que Ortega está buscando con aquellas es el recurso de sobrevivencia política personal y no el beneficio socioeconómico para la mayoría de las poblaciones de esas entidades, como sería de esperarse de un verdadero partido de izquierda.
¿Deveras piensa Ortega que la empresaria foxista Xóchitl Gálvez, Rodolfo Elizondo, Rafael Moreno Valle y Gabino Cué son una opción política popular de izquierda para las masas de Hidalgo, Durango, Puebla y Oaxaca?
(barbicano@yahoo.com)
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Sobre el autor
Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
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