Juego electorero
Además de su aparente incongruencia ideológica --¡los ardorosos proabortistas de izquierda marchan hombro con hombro con los aguerridos antiarbotistas de ultraderecha haciendo causa común en defensa de la democracia, los derechos humanos y la justicia social en México!—la política de alianzas del PRD y el PAN adolece de algunas fallas de ajuste político.
Algunas de estas fisuras plantean preguntas relacionadas con la división interna que el PRD enfrenta en sus filas: ¿En cuántos estados el PRD podrá concertar alianzas con el PAN sin contar con sus activos militantes vinculados con la facción de López Obrador, toda vez que la directiva panista ya advirtió que nada quiere saber de este señor?
¿Calderón o Nava podrán hacer excepciones a esta regla en Oaxaca, Hidalgo, Veracruz y Puebla, donde presumiblemente todos los partidos minoritarios podrían derrotar al PRI si unen fuerzas? ¿El propio López Obrador estará dispuesto a conciliar con los orteguistas y los prosélitos del Presidente espurio, a fin de impedir que la mafia del Innombrable se salga con la suya y logre nueva mayoría electoral en 12 estados de la República para luego imponer presidente priista en Los Pinos en el 2012?
Cualesquiera que sean las respuestas a estas preguntas --¡sí, y este es el contrasentido o inutilidad de las eventuales alianzas entre el PAN, el PRD y el resto de la migajería partidista!—va a verter en un resultado político similar o enteramente igual, porque si el PAN retiene la Presidencia de la República en 2012 sólo podrá lograrlo mediante el apoyo subterráneo de dos fuerzas políticas que en el papel debían ser incompatibles con nuestra supuesta izquierda democrática:
El propio Innombrable jefe de la mafia oligárquica pri-panista, quien en 2000 y 2006 impuso a Fox y a Calderón en la Presidencia de la República; o la oligarquía imperialista de Estados Unidos, que a partir de finales del año pasado se ha obstinado en componerle la guerra-antinarcóticos a Felipe Calderón ante la posibilidad de que el PRI salinista, a raíz de la ruptura de la coalición de gobierno en febrero del año pasado, quiera recuperar Los Pinos sin la colaboración de fachada del partido blanquiazul.
¿Entonces cuál es la ganancia política, social y económica para el pueblo mayoritario de México? Ninguna. Un triunfo del PAN en el 2012, y antes en algunas entidades de la República, sería “más de lo mismo” de lo que ha ocurrido en la década pasada ya que significaría que Salinas se retrajo de su intención aparente de renunciar al modelo neoliberal y que, igualmente, los gringos no van cejar en su empeño de apretar su bota imperial sobre el cuello de las mayorías pobres de México a fin de preservar el orden oligárquico nacional.
Todo esto nos permite advertir que las elecciones “democráticas” siguen siendo un juego de distracción política y que las mencionadas “alianzas” partidistas operan como una fórmula electoral fraudulenta con la que los siete partidos con registro oficial sólo intentan disfrazar y ocultar su comunidad de intereses con la oligarquía pro-imperialista mexicana. (barbicano@yahoo.com)
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Sobre el autor
Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
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