Simulación
La iniciativa de reforma política del presidente Felipe Calderón obedece al propósito inconsciente de resarcirse de sus problemas de legitimidad electoral y de los que tienen en el mismo rubro el PAN y las otras seis organizaciones políticas que integran el sistema de partidos.
Esta es la causa por la que propuestas como la segunda vuelta en la elección presidencial, la reelección consecutiva de diputados y alcaldes, las candidaturas independientes y la reducción del número de integrantes del Congreso se ofrezcan muy distantes de la preocupación prioritaria de la población nacional.
Lo que a gran parte de los mexicanos preocupa hoy es la solución a sus problemas de empleo, ingreso, alimentación, pobreza, vivienda y servicios públicos básicos como salud, educación y provisiones urbanas, no reformas cosméticas a un sistema político electoral artificioso, caro y malo.
Malo porque está integrado por siete partidos que no representan los intereses del 90% de los mexicanos pobres, desempleados y trashumantes, y porque con diferencias mínimas de ideología, programa y praxis política se dedican a defender a la abusiva soligarquía que gobierna México.
Las únicas distinciones “radicales” entre estos partidos son de color, emblema y retórica ¿Qué diferencia de fondo hay, por ejemplo, entre el PRI y sus vástagos electorales del PRD, Convergencia, PANAL y PT, éste último de claro origen maosalinista o raultrotskista?
¿Qué diferencia hay entre un mayorazgo panista y un junior verdecologista que lo mismo se alía con caciques agrarios y sindicales del PRI, que con gerentes de Televisa y TV-Azteca? ¿Qué hace diferente a un cacique-camisa roja del PRI de un cacique-pardo amarillo del PRD, cuya progenie ideológica es la misma?
Con su reformita electoral Calderón sólo quiere distraernos de la concertacesiones presidenciales del PRI y el PAN en 2000 y 2006, y de la incómoda (además de desastrosa) gobernación panista en la Presidencia de la República en los últimos diez años.
¿Quién puede explicar convincentemente cómo le hizo PAN para ganar dos elecciones presidenciales en un país donde jamás ha gobernado más del 30% de las posiciones políticas locales y donde siempre ha habido otro partido (PRI) que ha controlado en el mismo lapso entre el 50 al 60% de esas posiciones?
¿Quién explica la existencia de dos mapas electorales tan disímiles y dispares? ¿Será cierto que el electorado nacional flotante es tan elevado o se trata de una fórmula de alquimia cibernética tan sofisticada que ni siquiera la pudimos entrever gracias a la boruca cómplice de los medios de prensa?
¿Es cierto que los panistas han gobernado ulteriormente este país mediante una alianza oculta, un préstamo en arrendamiento con altos costos de corrupción y reparto de utilidades, una concesión político-electoral a doce años o simplemente por obra un pacto entre caballeros mafiosos?
De todo esto es lo que nos quiere distraer don Felipe Corazón de Jesús a fin de fortalecer la democracia electorera que tiene postrada en el subdesarrollo y la miseria a la mayor parte de nuestra población.
(barbicano@yahoo.com)
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Sobre el autor

Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
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