¿Coincidencias?
El pasado domingo 22 mientras el presidente legítimo Andrés Manuel López Obrador daba a conocer en el Zócalo sus propuestas para elaborar un proyecto alternativo de Nación, el coordinador parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados hacía lo mismo –mediante boletín de prensa—con un programa de iniciativas políticas de su partido para recomponer la situación socioeconómica del país en los próximos años.
La coincidencia de ambas proposiciones nada tiene de particular o anómalo, salvo su temporalidad y su contenido: las dos promociones se dieron a conocer en la ciudad de México casi al mismo tiempo y sus puntos de referencia más importantes son idénticos.
Tanto el decálogo de Don Peje como el proyecto priista de revaluación económica de México, suscrito por Francisco Rojas, coinciden en proponer la recuperación del papel arbitral del Estado en la economía; en fortalecer el mercado interno, reformar la política fiscal y en sustituir las actuales políticas asistenciales del Estado en el combate a la pobreza con empleos y mejores ingresos, no con dádivas o limosnas.
En otros rubros de menor relevancia PRI y la coalición PT-PC también empatan mediante el uso de lenguajes diferentes –incluso en la de la promoción de la precandidatura del gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, sólo que López Obrador lo hace desde una perspectiva denunciatoria o aparentemente opositora—a fin de excluír la posibilidad de una repetición del PAN en el poder presidencial en el 2012.
¿Cómo es que el PRI coincide con el Peje sin ser ni decirse de izquierda ? ¿O que el izquierdista López Obrador y sus contlapaches del PT y Convergencia propongan políticas similares a las del derechizado y neoliberal PRI de Carlos Salinas?
Las respuestas a estas preguntas son muy sencillas: El PRI neoliberal de Carlos Salinas parece haber entendido de que debe enmendar sus políticas de las pasadas dos décadas y volver a su nicho histórico socialdemócrata proveniente de la Revolución Mexicana.
Y el perredista Peje, al igual que sus aliados de coyuntura, ha entendido que debe insistir en las posiciones socialdemócratas que la mayoría de ellos sostuvieron como priistas o criptopriistas con disfraz de trotskistas o maoístas, como es el caso de los dueños fundadores del PT, amigos de juventud y coetáneos de los hermanos Salinas.
Ante el fracaso y debacle del neoliberalismo internacional, la socialdemocracia priista de siempre –sí, la de Calles, Cárdenas, Alemán y Salinas- se apresta hoy a desempolvar su discurso multipartidista a fin de que el futuro “cambio” no vaya a afectar los intereses de siempre.
El único problema estará en que las máscaras y caretas de quienes todos estos años se han hecho pasar por izquierdistas van a caer por la obviedad de los discursos y los hechos.
López Obrador, Manuel Camacho, Marcelo Ebrard y Cuauhtémoc Cárdenas, entre otros, van a tener que reconocer que su izquierdismo jamás fue más allá de la socialdemocracia, que nunca dejaron de ser priistas y que sus únicos desacuerdos con su ex partido (PRI) era el proyecto neoliberal del Jefe Máximo.
Frente a la nueva farsa habrá que reconocer, sin embargo, que para los más pobres siempre será un “mal menor o menos peor” un gobierno socialdemócrata que un autócrata derechista torpe, semianalfabeto y carente de la mínima sensibilidad y oficio político.
(barbicano@yahoo.com) |