Oligarquía changarrera
Un estudio reciente del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) reveló que en el país hay 8 millones 109 mil micro-negocios (changarros), de los cuales 5 millones operan en los domicilios particulares de sus propietarios.
Estos últimos llaman la atención porque no tienen sede operativa propia, fueron creados por ex trabajadores asalariados, se dedican al comercio y los servicios, sus dueños tienen niveles de estudios de secundaria y bachillerato, sus edades oscilan entre los 30 y 40 años.
El 47% de los propietarios de micro-negocios (3.8 millones) son mujeres; el 45% (3.6 millones) obtienen menos de tres salarios mínimos y el 20% perciben sólo un salario mínimo mensual.
El 80% no tiene servicio médico y en la mayoría de los casos el negocio es atendido por su dueño, aunque eventualmente es apoyado por familiares que no tienen ninguna percepción salarial y en muy pocos casos tienen empleados.
El análisis de este pequeño segmento de la población merece especial atención, porque el changarrismo es un recurso laboral emergente de muchos desempleados que tras haber perdido una plaza de ingreso fijo “sueñan” con emprender un negocio antes de intentar conseguir otro empleo o emigrar a otras plazas del país o del extranjero.
Estos trabajadores-empresarios se hayan entre el comerciante ambulante (12.5 millones), el migrante (10 millones), los desempleados absolutos (3 millones), los indigentes (12 millones), los pensionados y las personas económicamente dependientes de sus familias.
Estas últimas suman varias decenas de millones de personas y entre ellas resaltan los infantes, los ancianos y los 7e millones de jóvenes que no estudian ni trabajan (“ni-nis”) y son candidatos a ocupaciones emergentes como las citadas y la delincuencia.
La cuenta específica de las personas sin ocupación ni ingreso, o con ingresos propios pero nimios, es incontable y su relación explica porqué cuando se habla de pobres en México el número se estima entre 80 y 90 millones de una población de total de 107 millones de personas.
¡Una estructura monstruosa de inhabilitación para una economía que se precia de estar entre las 15 o 20 primeras del mundo, de tener no menos de 20 multimillonarios con capitales superiores a los mil millones de dólares y de “responder” un sistema político que se dice democrático!
Pero cabe preguntar: ¿Es realmente democrático un estado donde el 10% de las familias más ricas concentra el 36.25% del ingreso, el 60% de las familias más pobres sólo percibe el 28 % del ingreso y el salario más alto es 146 veces mayor al salario más bajo?
¿Es democrático un país donde los 422 grupos empresariales que controlan las cuatro mil empresas mexicanas más grandes no pagan impuestos y por vía de regímenes especiales, créditos fiscales, condonación y evasión fiscal dejan de aportar al fisco más de 500 mil millones de pesos anuales?
¿Es realmente democrático un régimen político donde los trabajadores pagan la misma tasa del impuesto del Ingreso Sobre la Renta (ISR) que los empresarios y donde éstos sólo aportan por este concepto casi la mitad menor (96 mil mdp) que los empleados de tributación fija (140 mil mdp)?
Democracia que no es pareja en la distribución del ingreso es una simple palabreja carente de sentido y pertinencia. Habría que hablar más propiamente de aristocracia oligárquica changarrera y despótica, como la que prevaleció en la época de Porfirio Díaz y la Colonia Española.
(barbicano@yahoo.com) |
|
Sobre el autor

Ángel Trejo Raygadas (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1946). Periodista, novelista, analista político y cronista de la vida del siglo XX. Ha colaborado en los diarios El Sol de México, El Día, Unomasuno, la agencia Notimex. Es autor de las novelas: Llueve Lluvia, Timba, Monda, Donají, Canto de gatos, Bitácora del insomnio y La sirenita, y otros escritos, políticos y culturales. Actualmente colabora en la revista Buzos.
|