TERCERA
PARTE
12 de Mayo
de 1985
Entonces estos
sindicatos "independientes" son buenos para la lucha
económica, para defender el salario, para defender el empleo,
etc. Pero, y ¿qué hay de la lucha política? ¡Aquí está la trampa!
Esos sindicatos le callan absolutamente al obrero la necesidad
de prepararse para una lucha de carácter político de tal manera
que, en el fondo, lo que logran es que el obrero se vuelva un
egoísta que nada más está pensando en tener, él y su familia,
aumento de salario, mejores prestaciones, etc. Pero no le importa
lo que pase en el resto del país. Es otra manera de deformar
al obrero, esta es otra manera de mantenerlo sumiso en lo político
al poder central.
Aparentemente
estos sindicatos son revolucionarios pues a diferencia de los
charros dejan luchar al obrero, le dejan hacer huelgas, mítines,
en fin, libran la lucha económica. Pero, por otro lado, esconden
una parte de la verdad que nunca le enseñan al obrero, nunca
le dicen: "mira, después de esto, lo que sigue es el
nivel político, la formación de un partido". No, simplemente
no le completan la conciencia política sino que cada vez que
pueden le dicen lo contrario, le dicen: "nuestro sindicato
no se mete en política, aquí no queremos partidos políticos,
meterse en política es un error, es manipulación, nosotros somos
independientes, somos un sindicato libre".
¿Qué están haciendo
al decirle eso al obrero? Le están impidiendo que dé el paso
siguiente. En el fondo, le están poniendo una venda para que
no vea lo que sigue adelante. Y así, repito, en esos sindicatos
los obreros se forman como obreros egoístas a los que nada más
les importa su bienestar y que cuando lo alcanzan, se olvidan
de todo lo demás. Ese no es un obrero revolucionario. Un obrero
revolucionario es el que además de luchar, fíjense ustedes bien,
además de luchar por su fábrica, por su salario, por sus prestaciones,
se preocupa por seguir adelante, hacia la lucha política, ese
es el obrero revolucionario. Pues así no forman al obrero los
sindicatos de izquierda y, por eso, esos sindicatos incurren
en el error de mutilar la conciencia del obrero. Luego entonces,
para nosotros tampoco esos sindicatos son la solución, es necesario
otro tipo de sindicato: esa es la razón de que exista Antorcha
Obrera.
Hay que insistir
en esto, nosotros no concordamos ni con lo que hacen los charros
ni con lo que hacen los independientes. Con los charros, porque
no defienden nada; con los independientes, porque le ocultan
una gran parte de la verdad al obrero y le mutilan la conciencia;
nosotros planteamos que es necesario crear un nuevo sindicalismo
o transformar el que ya existe, en el que se den las dos fases
de la lucha, íntimamente unidas, en el que se le enseñe al obrero
a defender su salario, sus prestaciones, su trabajo, la seguridad
en su fábrica, pero, al mismo tiempo, se le enseñe a dar la
lucha política, y se le esté llevando progresivamente hacia
una verdadera conciencia de clase que lo disponga a tomar el
poder político.
Porque en este
país las cosas no se curarán jamás si los obreros no se organizan
y no toman el poder en sus manos, eso es necesario que lo
entiendan muy claramente.
He aquí por qué
a pesar de que hay sindicatos charros e independientes, Antorcha
Obrera insiste en que aún queda mucho por hacer y enderezar
en cuanto a la organización sindical de los obreros.
La situación es
aún más crítica en lo que respecta a la segunda forma organizativa:
el partido obrero.
El momento que
está viviendo México es más elocuente que nunca compañeros.
México es un país terriblemente endeudado, cien millones de
dólares, que si los traducimos a pesos hacen una montaña del
tamaño de este edificio. Y nos los están cobrando con pistola
en mano. Y, por el otro lado, nuestro aparato productivo va
para abajo: hay desempleo, en el campo no se producen suficientes
alimentos, los tenemos que comprar del extranjero; es decir,
somos un país que debe y no tiene con qué pagar, y además que
no tiene siquiera para comer. ¿Cómo le vamos a hacer? ¿Qué es
lo que está haciendo el gobierno? ¿Está realmente resolviendo
el problema? ¡No, señores! Lo único que está haciendo el
gobierno es exprimir más y más al trabajador para pagar la deuda.
¿Cómo piensa pagar
lo que debe el gobierno? (y lo debe el gobierno porque mucho
de ese dinero se lo robaron ellos, se lo llevaron ellos), ¿cómo
piensa resolver las carencias? Simplemente apretando al pobre,
que coma menos el obrero, que ya no tome leche, que ya no coma
carne, que ya no se vista, que ya no se compre zapatos, así
es que realmente, lo que el gobierno está haciendo para pagar
lo que debe y remediar algunas carencias, es matar a la gente
de hambre, a los trabajadores.
Pero, compañeros,
esta situación no se puede acabar con la simple lucha sindical.
La única salida es que los obreros y los campesinos se unan
y tomen el poder. Es decir, que pongamos un gobierno de
los pobres. Esa es la única salida; y eso solamente se puede
hacer si los obreros lo entienden y se disponen a organizarse
no sólo en sindicatos independientes sino también en un partido
político obrero.
Antorcha Obrera no es más que el intento de reorganizar
al obrero a nivel sindical y a nivel político. A nivel sindical, para
que los sindicatos sean auténticos representantes de los trabajadores
de base y defiendan realmente sus intereses económicos, o sea,
que den la lucha económica del obrero, pero con honradez y con
valor. Y a nivel político, a nivel de partido, para que todos
juntos los trabajadores de este México demos la batalla por
una legislación más favorable primero y, luego, por la toma
del poder político. Eso es Antorcha Obrera.
Para terminar,
compañeros. He hablado de dos fases: de la fase económica y
de la fase política de la lucha, y he dicho con toda claridad
que cada una de estas fases tiene su propia arma de lucha: para
la fase económica, el sindicato; para la fase de lucha política,
el partido. Es también un grave error concebir estas dos fases
no sólo como independientes, sino aún como antagónicas.
¿Es cierto, como dicen los "independientes", que el sindicato
no tenga nada que ver con el partido? ¡No! Precisamente aquí
está la otra cosa que nosotros debemos entender y lo que nos
ayudará a entender lo que es Antorcha Obrera. Los charros
niegan absolutamente el derecho del obrero a participar en política,
dicen que cuando el obrero se vuelve político se vuelve una
calamidad para un país; los de izquierda no lo niegan abiertamente
pero en los hechos jamás le hablan al obrero de política.
Nosotros decimos: entre sindicalismo y lucha política, entre sindicato
y partido, tiene que haber una íntima relación, porque no
son más que dos eslabones de la misma cadena, y ya han visto
cómo un eslabón está perfectamente bien ligado con otro o de
otro modo la cadena no sirve, la cadena se revienta. Pues así
como dos eslabones de una cadena están tan bien unidos, así
deben de estar sindicato y partido, el nivel económico y el
nivel político de la lucha.
Los grupos de Antorcha Obrera, los núcleos de Antorcha Obrera que
se forman en cada fábrica son precisamente ese cemento que une
a los dos eslabones de la cadena, los antorchistas de una fábrica
organizados con nosotros son, al mismo tiempo, los que impulsan
el sindicato y los que impulsan la lucha proletaria, son al
mismo tiempo los ejes sobre los que gira la lucha sindical independiente
y también la conciencia de clase revolucionaria del obrero.
Por eso es que para nosotros el planteamiento fundamental está
en que los grupos antorchistas deben entender los dos niveles
de la lucha, y los antorchistas deben pertenecer a los dos niveles;
o sea, que son al mismo tiempo sindicalistas y activistas de
la lucha política, son el eslabón que nos une con los sindicatos.
Solamente cuando un sindicato esté dirigido por gente que tiene conciencia
de clase amplia y total estará garantizada la honradez, la verticalidad,
la fuerza para la lucha económica y, al mismo tiempo, estará
garantizado que todos los obreros demos el paso hacia adelante,
hacia el nivel político de la lucha. Así es que Antorcha Obrera
es el núcleo, es el centro de una política que contempla los
dos niveles: el nivel sindical y el nivel político. Y los compañeros
antorchistas deben preocuparse por convertirse en auténticos
líderes sindicales pero que no se queden ahí, sino que lleven
al obrero hacia la conciencia política.
Bien, he tratado yo de explicar lo más claramente posible cómo concebimos
el trabajo de Antorcha Obrera. Pero, sobre todo, he tratado
de resaltar, compañeros, la importancia de que cada uno de ustedes
se mire a sí mismo como un futuro dirigente de su clase que
se está preparando para cumplir un papel altamente especializado
y altamente delicado. Yo decía al principio, y quiero terminar
así mi plática: ustedes están aquí, y yo sudando frente a ustedes
(porque no crean que es fácil inventar rollos), porque queremos
hacer de ustedes, compañeros, líderes de la clase obrera mexicana,
eso es lo que queremos.
Pero, desde luego, esto no depende sólo de mí; eso es lo que quiero yo,
pero para que el propósito se cumpla deben quererlo ustedes
también, compañeros, es decir, que también de parte de ustedes
debe haber ese deseo profundo, ese deseo íntimo, muy arraigado
hasta lo más hondo de su conciencia, de decir: ¡Sí, yo quiero
ser un dirigente de mi fábrica y de mi clase y voy a hacer todo
lo que en mis manos esté para adquirir los conocimientos teóricos,
los conocimientos prácticos y la habilidad psicológica y política
que debe tener un dirigente para cumplir mi papel de la mejor
manera!
Si nada más lo queremos yo y los compañeros que dirigen los grupos, pero
ustedes no lo quieren, estamos perdiendo el tiempo; si ustedes
lo quisieran y nosotros no cumpliéramos nuestro papel, también
estaríamos perdiendo el tiempo.
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