MOVIMIENTO ANTORCHISTA


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.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 2
Clases, Lucha de Clases y Valor del Trabajo

Junio de 1985

En la plática que tuvimos hace un mes o algo así, tratábamos de explicarles de la mejor manera que nos fue posible cuál es el sentido de la organización Antorcha Obrera y señalábamos fundamentalmente la necesidad de que los compañeros trabajadores entendieran la naturaleza y la amplitud del campo de la lucha. Señalábamos, repitiendo brevemente, que había que darse cuenta de que esa lucha tiene varios niveles.

El primer nivel de la lucha es la defensa de los intereses más inmediatos del trabajador, es decir, la lucha por la defensa de sus intereses económicos como son: el trabajo mismo, el salario, las medidas higiénicas y de seguridad dentro de la fábrica, las prestaciones y otras medidas adicionales como, por ejemplo, el vestuario a que los obreros tienen derecho para poder desempeñar su trabajo. Señalábamos también que para realizar este tipo de lucha, la forma organizativa que los obreros han creado a lo largo de la historia es, precisamente, el sindicato, de manera que el sindicato, decíamos, viene siendo el arma o instrumento de lucha de los trabajadores para defender sus intereses económicos y otros de carácter inmediato.

Pero señalábamos también que los intereses de los obreros no son solamente de tipo económico, sino que para defender realmente su derecho a una vida mejor, los obreros tienen necesidad de librar otro tipo de lucha que nosotros dividíamos en dos grandes ramas: la lucha legal y la lucha política.

La lucha legal es la que se libra por la promulgación de leyes y decretos por parte del gobierno, que beneficien y mejoren la suerte de los trabajadores dentro de su fábrica. Veíamos como la Ley Federal del Trabajo en México es una ley que ha sido elaborada, ha sido trabajada, principalmente por los líderes charros, por el gobierno y los patrones, sin la participación de los trabajadores, y cómo esto determina que dentro de esta ley haya muchos artículos, muchos mandamientos, que no benefician al trabajador sino que son verdaderas trampas para mantenerlo sujeto. Esto demuestra la necesidad de que los trabajadores se organicen, también, para librar una lucha a nivel nacional, de manera que puedan influir en el tipo de leyes que se promulgan, para que éstas sean realmente favorables al trabajador.

La lucha política, en cambio, implica el derecho y la obligación de los trabajadores para promover un gobierno, para promover un estado, que realmente esté en favor de los trabajadores. En la medida, decíamos, en que los trabajadores no participan en la lucha política, en la medida en que los trabajadores se mantienen ocupados, clavados dijéramos, exclusivamente en la lucha económica, por sus intereses inmediatos, en esa misma medida el gobierno es elegido por los poderosos, por los ricos, es decir, les dejamos manos libres a nuestros enemigos para que ellos pongan en el poder a aquellas gentes que tienen más dinero, que tienen menos necesidades y que, por lo tanto, no se preocupan por los intereses del trabajador.

De ahí resulta que el gobierno, en vez de preocuparse por llevar una política favorable a los trabajadores, se preocupe solamente por llevar una política favorable a los grandes ricos y a los grandes empresarios. Para evitar que el estado, que el gobierno, sea un gobierno de los ricos y para los ricos, y que se transforme en un gobierno que realmente entienda y defienda a los trabajadores, es necesario que los trabajadores participen en política. Entonces, este es el segundo nivel de la lucha: la lucha política. Pero decíamos que había que entender que para este tipo de lucha, para esta nueva fase de la lucha, más alta y más complicada, ya no basta el sindicato, porque el sindicato es un arma que solamente sirve para la lucha económica, pero para la lucha política es necesario crear un instrumento nuevo, más amplio y con bases políticas e ideológicas más profundas, que viene siendo la organización partidaria o el partido político de los trabajadores.

Por último, decía yo también en mi plática pasada, que en México existen muchas corrientes políticas que trabajan y hasta controlan a los sindicatos; en especial me refería a los llamados sindicatos "independientes", como el de los electricistas, es decir, como el SME, como el de los telefonistas, como los sindicatos universitarios y el sindicato de los nucleares, que se llaman sindicatos "independientes". Pero yo señalaba que estos sindicatos "independientes" cometen el error de considerarse independientes tanto del gobierno como de los partidos políticos, se consideran, entonces, como una organización absoluta que puede librar cualquier tipo de lucha, tanto la lucha económica como la lucha política. Y por eso es que en esos sindicatos se les predica a los obreros que deben ser independientes no sólo del gobierno sino de cualquier partido político.

Esto, decía yo, es un error muy grande, porque esto es creer que el sindicato puede jugar también el papel de un partido. En la medida en que los sindicatos independientes se alejan de la política partidaria, de la verdadera política, digamos así, en esa medida se hacen víctimas fáciles de la represión. Y ya lo vimos con el SUTIN: lo desaparecieron con la mano en la cintura. Pero, además, le van creando al trabajador una mentalidad estrecha, le van impidiendo al trabajador que realmente adquiera una visión amplia y que se convierta realmente en un hombre político, en un político activo, capaz de defender no sólo sus intereses económicos sino también sus intereses políticos. Tratar de que los sindicatos se mantengan alejados tanto del gobierno como de los partidos políticos es un error porque eso es aislar al sindicato, hacerlo víctima fácil de la represión, y es educar mal a los trabajadores que forman parte de ese sindicato al no írseles formando una verdadera conciencia de lucha política. Solamente se les forma una conciencia para la lucha económica, pero no se les forma una conciencia para la lucha política.

Por estas razones, les decía la vez pasada, se justifica la existencia de Antorcha Obrera. Porque Antorcha Obrera se propone, precisamente, hacerle entender a los trabajadores estas cosas que yo he platicado con ustedes y hacerles ver, incluso, como los sindicatos llamados "independientes" no están en la línea correcta en la medida en que no trabajan para que los obreros entiendan la necesidad y se decidan a luchar en el terreno político.

Así habíamos quedado la vez pasada. Todo esto lo he repetido porque la plática que vamos a tener hoy tiene un poco que ver con lo que hemos platicado antes y es necesario, entonces, que lo tengamos más o menos fresco. Pero también lo he repetido porque con ello les quiero dar a entender, compañeros, que a mí me gustaría que ustedes no fueran echando en saco roto las pláticas que vamos teniendo; porque si ustedes se olvidan completamente de lo que vimos la vez anterior, cuando vengan a la nueva plática ya no me van a entender, y además, porque si van olvidando todo, entonces no tienen sentido estas pláticas; es como si fuéramos trazando una raya en el agua que conforme va pasando el dedo se va borrando y finalmente no queda nada. Es importante que vayamos tratando de recordar, de mantener en nuestra cabeza, las ideas que aquí manejamos, para que mañana las podamos aplicar en nuestra lucha cotidiana.

Bien. Entonces yo espero que la próxima vez algunos de ustedes nos puedan repetir, más o menos, con sus propias palabras, lo que vamos viendo. Me voy a tomar la libertad, la próxima vez, de hacerles algunas preguntas para ver si las cosas van quedando claras; les advierto que se trata solamente de una ayuda, de un intento para que ustedes traten de recordar lo que vamos mirando, pero no quiero yo que ustedes se vayan a sentir mal porque se les olviden las cosas o porque no puedan, como luego dicen muchos, hablar en público; eso no importa, compañeros, aquí estamos en confianza, somos amigos, somos compañeros de lucha, y entre nosotros debe haber la más absoluta sinceridad y la más absoluta confianza, pues para decir "no me acuerdo", "se me olvidó", o decir lo poco que se acuerden, no se necesita ser un gran orador. Hecha esta aclaración, pasamos a la plática de hoy.

Quiero, compañeros, darle una fundamentación que considero necesaria y conveniente, a lo que hemos platicado la vez pasada, porque mientras más hondo entendamos el problema mejor lo podremos manejar en el futuro. En ese sentido quiero insistir en que, como lo habíamos visto la vez pasada, la oposición entre los intereses de los trabajadores y los intereses de los patrones es una oposición, es una contradicción inevitable precisamente porque los intereses de los trabajadores son opuestos a los intereses de los patrones.  Hay que remarcarlo así porque en las fábricas, a través de los medios de comunicación como la radio o la televisión, a los trabajadores se les dice otra cosa, se les dice que no es así, sino que él tiene que mirar a la fábrica como "su casa de trabajo", tiene que mirar al patrón como su benefactor porque, le dicen al trabajador, "Si yo, patrón, no invirtiera mi dinero en esta fábrica y no te diera trabajo ¿de qué ibas a vivir? entonces, tu tienes que mirar a la fábrica como la fuente de donde comes; en realidad yo, patrón, te estoy haciendo un favor porque te estoy dando a ganar el sustento de tu familia; así es que lejos de que me ataques, lejos de que hagas una huelga, lejos de que te enojes conmigo, me tienes que ayudar porque de hecho la fábrica te da de comer a tí y me da de comer a mí; somos lo mismo, así es que en vez de pelearnos, vamos a unirnos y vamos a sacar adelante la producción". Esto es lo que normalmente se le maneja al obrero. ¿Cuál es la intención de este manejo mentiroso del problema?, la intención es hacer que el obrero no pelee, que el obrero no luche, que no se defienda de los abusos del patrón y, en cambio, que le trabaje lo más que pueda, que sude la camiseta hasta reventar, para que haya mucha producción y el patrón se enriquezca.

                Pero nosotros vamos a tratar de hacer claridad respecto a que esto no es verdad. En realidad no es el patrón el que le hace un favor al obrero, sino que el obrero es el que le hace un favor al patrón. Esto es lo que hay que entender: el patrón sin el obrero no puede vivir, no puede comer, porque el patrón come del trabajo del obrero, en cambio el obrero vive de su propio trabajo. De aquí que la lucha entre el patrón y el obrero sea una lucha inevitable, una lucha necesaria. Forma parte de lo que se llama la lucha de clases.

Ahora bien, ¿qué es la lucha de clases, compañeros? Para poder nosotros plantear con claridad qué es la lucha de clases, tenemos primero que entender qué es una clase. Este es el primer concepto que yo quiero explicar con algún detenimiento. ¿Qué es una clase social? Muchas veces se dice que las clases no existen, que las clases son el arma que manejan los agitadores para dividir a los pueblos, pero que en realidad no hay clases, que todos somos iguales. Por eso es importante que nosotros, como trabajadores, sepamos y entendamos bien si es cierto que hay clases y qué es una clase.

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