MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Conferencia 1
Conferencia 2
Conferencia 3
Conferencia 4
Conferencia 5
Conferencia 6
Conferencia 7
Conferencia 8
Conferencia 9
Conferencia 10
Conferencia 11
Conferencia 12
Conferencia 13
Conferencia 14
Conferencia 15
Conferencia 16
 
 
 
 
.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 2
Clases, Lucha de Clases y Valor del Trabajo

SEGUNDA PARTE

Junio de 1985

Nosotros sostenemos que la sociedad entera sí está dividida en clases, es decir, que sí es cierto que existen las clases. Y estas clases existen independientemente de que lo sepamos o no lo sepamos. Muchos obreros, por ejemplo, no saben que pertenecen a la clase obrera, no lo saben, pero aunque no lo sepan, de todos modos ellos pertenecen a la clase obrera. ¿Qué es, pues, una clase? Miren ustedes, la cosa es más o menos sencilla, un hombre queda fijado, queda inscrito dentro de alguna clase, de acuerdo con criterios muy precisos, de acuerdo con la relación que mantienen con los medios de producción y de trabajo. Esos medios de producción y de trabajo, compañeros, en términos también muy generales, son las fábricas, las herramientas que están dentro de la fábrica, todo lo que sirve para producir, y la tierra. Ahora bien, ¿qué relación pueden guardar los hombres con las fábricas y con la tierra? Pues una relación muy sencilla: unos son dueños de la tierra y otros no lo son; unos son dueños de las fábricas y otros no lo son; entonces, si un hombre es dueño de la fábrica pertenece a una clase, pero si ese hombre no es dueño de una fábrica sino simplemente un trabajador, entonces, él pertenece a otra clase. Hay otra manera, hay otro elemento que determina a qué clase pertenecemos, y este otro elemento es, ¿qué papel jugamos nosotros dentro del proceso productivo? Ustedes como obreros me van a entender claramente. Dentro de la fábrica unos están moviendo la máquina, o están empacando, o están terminando la mercancía; otros están en una oficina y otros más, incluso, nada más llegan a dar una vuelta, a supervisar (el capataz) ¿verdad?, y otros más como el gerentazo que nada más está, digamos, firmando papeles, o sea que dentro de la misma fábrica y para producir una misma mercancía no todos jugamos la misma función: unos realmente sudan, unos realmente trabajan, otros nada más vigilan, otros nada más administran y otros nada más firman papeles y recogen la lana.

Entonces, según la función que un hombre juegue en el proceso productivo, también será la clase a la que pertenece.

Hay un tercer elemento para fijar la clase de un hombre. ¿En qué forma recibe la parte de la riqueza social que le toca como miembro de la sociedad? Hay quienes reciben su parte de riqueza social como utilidades de su empresa, estos son los dueños de los medios de la producción. Un gran capitalista no recibe un salario sino que recibe grandes cantidades en forma de ganancia. Hay otros que reciben su ingreso personal en forma de sueldo, pero un sueldo grande, por ejemplo, los gerentes y hay, por último, quienes reciben una parte muy chiquita de la riqueza social en forma de un salario miserable. Entonces, según como recibimos nuestro ingreso social también quedará determinada la clase a la que pertenecemos.

En resumen, ¿qué determina a una clase? Uno, la relación con los medios de producción. Dos, la función que desempeñamos en el proceso productivo y, tres, la forma en que recibimos nuestro ingreso social. Son tres los elementos, compañeros, que determinan de una manera muy clara, la clase social a la que pertenecemos.

Veamos por ejemplo a los obreros: punto uno, ¿qué relación guardan con los medios de producción? La clase obrera no es dueña de los medios de producción, no tiene nada la clase obrera, la clase obrera solamente tiene sus manos para trabajar, es la primera característica de la clase obrera, no tiene más que dos manos para trabajar.

Punto dos, ¿qué función juega el obrero? Mueve las máquinas, o sea que es la clase directamente productiva, es la que realmente hace el trabajo, la que produce, mientras que las secretarias, los supervisores, los gerentes, esos no mueven las máquinas, esos hacen otra función.

Punto tres, ¿cómo recibe su ingreso la clase obrera? En forma de salario, así pues, todos los hombres que llenen estos requisitos, a saber, que no sean dueños de los medios de producción, que sean los que muevan directamente las máquinas y que reciban sus ingresos en forma de salario, pertenecerán a la clase obrera, aunque no lo quieran o aunque no lo sepan. Indiscutiblemente.

Y siempre que ustedes quieran saber a qué clase pertenece un hombre, por ejemplo un amigo, pregúntenle, simplemente, estas tres cosas y con eso sabrán a qué clase pertenece.

Entonces, compañeros, con estos criterios, con estas ideas, yo quiero remarcarles a ustedes que todos los hombres de este país y del mundo pertenecemos a alguna clase; nadie se escapa de pertenecer a una clase, o sea, que las clases existen necesariamente, y necesariamente cada uno de nosotros tiene una clase.

Ahora bien, todos los que pertenecemos a una misma clase (y esto es lo importante) tenemos como característica fundamental que nuestros intereses son muy parecidos, prácticamente nuestros intereses son iguales. Por ejemplo los obreros: todos los obreros de México tienen intereses iguales, como son conservar el trabajo, aumentar el salario, aumentar las prestaciones, disminuir la jornada de trabajo, aumentar la seguridad dentro de la fábrica, etc. Todo eso que les interesa a ustedes, le interesa a cualquier obrero mexicano e, incluso, a cualquier obrero del mundo. Porque las clases no se circunscriben a un país; la clase obrera no solamente abarca todo México, sino a todo el mundo. Las clases son mundiales, no son nacionales.

Todos los obreros del mundo tienen los mismos intereses que ustedes, aunque en grados distintos. Esto es lo más importante de la idea de la clase social: que nos unifica a todos los que pertenecemos a la misma clase, ¿por qué razón? Porque tenemos los mismos intereses. 

Entonces de lo que se trata es de que una vez que entendamos a qué clase pertenecemos, busquemos unirnos con todos los demás que pertenecen a nuestra misma clase; las clases hermanan a los hombres, los unen y los ponen a luchar juntos para defender sus intereses comunes.

Por eso es que este criterio de clase social es tan revolucionario, es tan importante, y por eso es que los enemigos de los obreros niegan que existan las clases. Por eso es que los reaccionarios se oponen a la idea de clase. Ellos saben que cuando el obrero entiende el concepto de clase y busca unirse con toda su clase para luchar, se ha creado un gran instrumento de lucha que pone en peligro su dominio. Para defenderse, atacan diciendo: "no es cierto, no hay clases, las clases sociales son inventos de agitadores". ¡Pero no es así, compañeros! Pertenecemos a una clase, repito, necesariamente, y todo el mundo, lo quiera o no lo quiera, está inscrito dentro de una clase. Si eso es así lo que a nosotros nos queda es pensar y preguntar a qué clase pertenecemos y unirnos con nuestros hermanos de clase, para defender unidos nuestros intereses.

Ahora bien, para luchar correctamente en un país, para saber qué clases pueden ser aliadas de nuestra propia clase y cuáles serán enemigas irreconciliables de nuestra lucha; para poder diseñar un programa de demandas, de corto y largo plazo, acertado, que refleje correctamente los intereses de nuestra propia clase y los de nuestros posibles aliados, para todo ello, repito, es indispensable conocer cuántas y cuáles clases existen en el país de que se trate.

Tomemos, pues, el caso de México. Aplicando, aunque sea en forma aproximada, los tres criterios de que hablábamos antes para distinguir a las clases, podemos distinguir las siguientes: la clase burguesa que debe ser subdividida en tres subclases claramente distintas: la gran burguesía que está integrada por las familias económicamente más poderosas, los dueños de las grandes factorías, banqueros, industriales, grandes comerciantes, grandes transportistas, dueños de poderosos medios de comunicación como los teléfonos, la televisión y los periódicos, los dueños de las grandes inmobiliarias, los grandes fraccionadores y los grandes terratenientes. Hay quienes dicen que esta clase es sumamente pequeña, sumamente reducida en comparación con el total de la población; se dice que no supera a las diez mil familias, o sea, calculándolo a cinco miembros por familia, unas 50 mil gentes, en un país de cerca de 80 millones de habitantes.

Tenemos luego a la burguesía media que, como su nombre lo indica, está integrada por los dueños de capitales de tamaño mediano, tales como industriales que poseen uno o dos establecimientos de regular importancia, comerciantes con cadenas de tiendas con influencia regional, restauranteros con varios establecimientos, latifundistas de medio pelo y, sobre todo, accionistas que participan en los negocios de los grandes tiburones de la empresa pero sin ser los más destacados.

Viene en seguida la pequeña burguesía, que está integrada por propietarios de un capital francamente pequeño pero que, de todos modos, no venden su fuerza de trabajo para vivir y, que en muchísimos casos, explotan en sus negocios alguna mano de obra. Como ejemplo tenemos: pequeños comerciantes, pequeños transportistas, dueños de fabriquitas de un solo establecimiento, dueños de talleres de reparación y de todo tipo, así como pequeños propietarios en el medio rural.

Sigue la clase media. Esta se caracteriza porque sus miembros no poseen, en general, ningún medio de producción propio. Son, pues, asalariados pero que no están ligados a la producción directa como el obrero o el jornalero y que, en general, explotan alguna profesión o alguna disposición intelectual. Por el nivel de sus ingresos se puede subdividir a esta clase en dos subclases.

La clase media alta está integrada por el personal de confianza de las grandes empresas (gerentes, ingenieros, licenciados, "expertos" de todo tipo, supervisores, capataces, etc.), por todo tipo de profesionistas "libres" que se desenvuelven con éxito por su cuenta (médicos, abogados, arquitectos, ingenieros civiles), por intelectuales de prestigio (novelistas y pensadores, etc.), por empleados de confianza de las grandes fincas y otros negocios agrícolas, y por todos los servidores de alto nivel del Estado que puede incluir (y de hecho incluye) a todo tipo de profesionistas e incluso, a mucha gente sin profesión ninguna.

La clase media baja se compone por todos los empleados con ingresos medios, o bajos, sean empleados de las empresas (incluidos los agrícolas), del gobierno o, aún de la propia clase media alta. El distintivo fundamental de esta subclase es que no produce directamente y que recibe un ingreso que no le permite acumular. Su nivel de vida es restringido y sin grandes posibilidades de mejorar.

Sigue la clase del proletariado. Ésta está integrada por todos aquellos hombres que para subsistir no tienen otro recurso que vender su fuerza de trabajo a todo tipo de burguesía (alta, media y baja) la cual la utiliza directamente para producir cosas a cambio de un salario que, en la mayoría de los casos, cubre apenas las necesidades más elementales del trabajador. Incluye a todos los obreros de la ciudad y a los jornaleros agrícolas (aún los que no tienen empleo) y es, con mucho, la clase más numerosa y la más importante de nuestro país, por el papel productivo que desempeña.

<< Regresar | Continuar >>

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
admin@webdesign.net.mx

Moviemiento Antorchista de México - Todos los Derechos Reservados 2004 ©
antorcha@antorchacampesina.org.mx