MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Conferencia 1
Conferencia 2
Conferencia 3
Conferencia 4
Conferencia 5
Conferencia 6
Conferencia 7
Conferencia 8
Conferencia 9
Conferencia 10
Conferencia 11
Conferencia 12
Conferencia 13
Conferencia 14
Conferencia 15
Conferencia 16
 
 
 
 
.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 4
La Base Material de la Lucha de Clases
Importancia de Estudiar la Historia del Movimiento Obrero

PRIMERA PARTE

Agosto de 1985

I. INTRODUCCION.

 ¿Tienen todos ya, compañeros, las dos conferencias por escrito? Esta es la segunda (mostrando el folleto) pero es necesario que todos tengamos ambas conferencias.

Es absolutamente necesario porque entiendo que el trabajo, que es pesado, que es de todos los días, las preocupaciones familiares, las distracciones naturales de la gente, van haciendo que las cosas se olviden. Y cuando nos volvemos a concentrar en ellas, después de un mes o más, seguramente que muchas de ellas ya se nos habrán olvidado.

La manera de impedir que esto ocurra, cuando menos en cierto grado, es repasándolas en la forma escrita en que se les ha entregado, para que lo que vamos platicando aquí, decía yo, pueda ser útil en el trabajo de ustedes, en su trabajo de educación y de organización de lo demás y en la lucha directa misma que en un momento dado pudieran librar.

Conviene, pues, que todos nosotros, cuando tengamos un rato libre y no nos sintamos muy cansados, le demos un repaso a las conferencias escritas, tratando de recordar y memorizar su contenido. Se los encarezco de nuevo compañeros, porque es para beneficio de ustedes, para beneficio de la lucha, de la organización y de la educación de ustedes.
          Los que no tengan la conferencia número uno pídansela a los compañeros para que la puedan repasar, y asegúrense de tener la conferencia número dos que está aquí ya publicada.

Estoy recomendándoles, ahora públicamente, a los compañeros encargados que, por favor, cuiden un poco más la edición. Ésta, por ejemplo, tiene una letra muy chiquita, y deben ellos acordarse que estas conferencias van destinadas a los obreros, a los trabajadores, que no es gente acostumbrada a leer, a perder mucho tiempo o a hacer mucho esfuerzo como el estudiante o el profesionista. Nada más de ver la letra tan chiquita (algunos probablemente ya ni ven bien como yo), se desaniman de la lectura. Entonces es un error usar un tipo de letra tan pequeño. Pero además es un error que los compañeros ya conocen. Ya saben que en estos casos hay que hacer ediciones con una letra grande, bien pintada, para que el compañero trabajador no sienta, digamos, repulsión al ver una letra así de cerrada. Yo ya se los había dicho en lo particular a los compañeros encargados de la edición, pero como no me hicieron caso, ahora se los digo en público: es necesario que se cuiden esos aspectos para que las conferencias puedan ser leídas, estudiadas, por los compañeros obreros.

Hechas estas aclaraciones, vamos a pasar a nuestra cuarta plática, es esta la plática número cuatro que vamos a tener.


II. BREVE RECORDATORIO.

En la plática número uno hemos tratado de explicar qué es, qué persigue y cómo se justifica la existencia de Antorcha Obrera.

En la plática número dos hemos tratado de dejar bien claro, lo más claro que pudimos, qué son las clases sociales y por qué razón, estas clases, fatal y necesariamente, tienen que luchar entre sí. Tratando de explicar esto dijimos que las clases fundamentales tienen intereses opuestos, tienen intereses contrarios, antagónicos, y por lo mismo cada una de ellas, al defender sus intereses de la agresión de la otra, tiene que luchar necesariamente contra esta clase. Veíamos también cómo se define una clase, qué intereses tiene cada una de las clases, cuáles son, a grandes rasgos, las clases que podemos encontrar en la República Mexicana, cómo se pueden aliar unas con otras y cuáles son las clases que necesariamente tienen que luchar entre sí. Afirmamos que las clases y la lucha de clases existen y son una realidad, independientemente de que lo sepamos nosotros o de que lo queramos así.

En la plática número tres tratábamos de demostrar también el hecho de que la clase rica explota, indiscutiblemente a los trabajadores; que esta explotación se realiza, precisamente, por el hecho de que el obrero, al trabajar, produce una cantidad de mercancías que vale más que lo que a él mismo le pagan como salario. El obrero recibe un salario pero, al trabajar, él produce una riqueza mayor que el salario que le pagaron; de manera tal que la diferencia entre lo que le pagan y lo que produce, que mientras está en forma de mercancía es lo que se llama plusproducto, y al venderse por dinero en el mercado forma la plusvalía que es lo que se embolsa el patrón y es lo que va formando su riqueza. De tal manera, decía yo, que aún cuando hay muchas "razones", muchos discursos, muchos "teóricos" (sobre todo de los propios ricos y de sus partidarios, algunos economistas y escritores) intentan negar esta realidad y hacerle creer al obrero que realmente es el patrón el que lo favorece dándole trabajo, la verdad es que no es el obrero el que vive del patrón, sino el patrón el que vive del obrero.

La existencia de las clases, la existencia de la explotación por parte de los patrones, la existencia del hecho de que éstos se embolsan la mayor parte de los resultados del trabajo del obrero mientras éste vive una vida de miseria y privaciones junto con su familia, forman lo que se llama la base material de la lucha de clases. Esto quiere decir que la lucha de clases existe y se da todos los días, independientemente de la voluntad de las clases; independientemente de que sus integrantes lo quieran o no o de que sepan o no sepan que lo que hacen se llama "lucha de clases". La lucha de clases existe y se da porque tiene una base material, porque existen razones objetivas, reales, que no dependen del individuo, que impulsan y exigen esa lucha.

Hay, por ejemplo, muchos obreros, como también lo decía yo alguna ocasión anterior, que no saben que pertenecen a la clase obrera, que no saben que los están explotando, que no entienden su situación con toda la claridad que deberían entenderla y, sin embargo, cuando se les invita a hacer una huelga para defender el salario o para defender mejores condiciones de trabajo, participan en esa huelga. ¿Qué es la huelga? La huelga no es más que una forma de la lucha de clases. Cuando nosotros estamos en huelga, cuando estamos en paro, cuando vamos a hacer una manifestación o un mitin, cuando sacamos un desplegado contra el patrón ¿qué estamos haciendo? estamos luchando, estamos haciendo lucha de clases. Muchos obreros, decíamos, participan en la huelga, participan en la marcha, participan en los mítines, pero no saben que eso es lucha de clases y, sin embargo, están realizando lucha de clases porque la lucha de clases se realiza, existe, se tiene que llevar adelante, independientemente de que los obreros lo sepan o no lo sepan.

Con este razonamiento algunos pensarán que, entonces, no es necesario estudiar, concientizarse, como lo estamos haciendo aquí. Y no es así. Evidentemente, cuando el obrero entiende y está consciente de esto, lucha mejor, lo hace con más decisión, con más inteligencia, con más entrega; está mejor dispuesto a pagar el precio de la lucha, que a veces es el despido, a veces es la pérdida de un nivel más alto en el escalafón, a veces es la agresión, y a veces es la muerte. Pero el obrero, cuando entiende que la lucha de clases es inevitable, cuando entiende que no le queda otra salida más que luchar para poder sobrevivir, no se asusta ante nada, ni siquiera ante la muerte. Se arma de coraje y decisión, no se vende, no traiciona, no se arrepiente a medio camino, garantizando con ello la victoria del movimiento. Ésta es la ventaja del obrero que lucha con conciencia en comparación con el que lo hace por pura necesidad e instinto. Por eso es que es muy importante que nosotros entendamos la necesidad de la lucha de clases, que entendamos que ésta no se realiza por gusto o porque hay dos o tres "agitadores" que van y le lavan el cerebro a los obreros y los lanzan a una aventura. No, sino que la lucha de clases se realiza porque tiene una razón real, una base material que nosotros no podemos evitar, y esa base material es la existencia misma de las clases y el hecho de que una clase parásita se apropia de la mayor parte del trabajo de la clase productora, sometiendo a ésta a la pobreza, la ignorancia, la insalubridad y la falta de descanso y de diversión.


III. UN ARGUMENTO MAS.

           Para redondear la idea, para remarcar el carácter objetivo y necesario de la lucha de clases, compañeros, quiero señalar lo siguiente: El patrón, el burgués, el dueño de los medios con que se trabaja, con que se produce, no acepta, como ya lo vimos antes, que su riqueza provenga del trabajo no pagado al obrero. Él sostiene que su riqueza proviene de su propio dinero, de su propio capital; es, dice, la ganancia legítima que le corresponde como pago a su sacrificio; como pago al riesgo que corre al invertir su dinero, el riesgo de que a lo mejor no resulte el negocio y lo pierda todo. "Entonces ‑dice el capitalista‑ si yo arriesgo mi dinero, tengo, automáticamente, derecho a obtener una ganancia; no es, entonces, un robo al trabajador, sino es un legítimo derecho mío".

Como ustedes pueden ver, este argumento, que ya lo hemos manejado anteriormente, se basa fundamentalmente en una idea: en que el dinero que emplea el patrón es de él. "Es mi dinero ‑dice el patrón‑ y yo lo he empleado para comprar el edificio, y luego la maquinaria, y luego la materia prima, y luego las materias auxiliares e, incluso, para comprar el propio trabajo del obrero; con mi dinero yo compro eso, luego entonces, todo el producto que el obrero produce es mío, porque lo está produciendo con mi maquinaria, lo está produciendo con mi materia prima, lo está produciendo con mis materias auxiliares e, incluso, lo está produciendo porque yo a él le estoy dando de comer mediante el salario". Ese es el fondo del argumento, esa es la razón que el patrón esgrime para decir que lo que el obrero produce no le pertenece al obrero, sino a él, porque se está produciendo con su dinero.

Pero, entonces, y esto es lo último que yo quisiera que entendiéramos bien, habría que preguntarse ¿de dónde sacó ese dinero el patrón? ¿Cómo generó ese dinero el patrón? Evidentemente, si nosotros tomamos un patrón de ahorita, pues encontraremos que el dinero que tiene lo obtuvo por herencia, porque se lo heredó su padre pero, entonces, habría que preguntarse a su vez ¿de dónde sacó el dinero el padre? Haciéndonos este tipo de preguntas nos iríamos hacia atrás, hasta que, finalmente, encontramos que ese dinero, que se han venido heredando de generación en generación, hubo un momento en que no lo tenían, no se hallaba acumulado en un solo individuo, sino que la riqueza estaba distribuida entre todas las gentes. De manera que, para que se acumulara, para que unas cuantas gentes pudieran concentrar en sus manos mucho dinero, tuvieron que haber recurrido a medios no económicos, tuvieron que haber recurrido a fraudes, tuvieron que haber recurrido a la violencia, al despojo, tuvieron que haber recurrido al robo, para que pudieran concentrar tanto dinero en sus manos. Esto (y se los digo porque no está de más que ustedes vayan conociendo algunos términos que luego se usan a veces en la prensa, en las revistas, a veces entre nosotros mismos) esto, repito, o sea, las formas en las que los primeros ricos concentraron el dinero en sus manos y que no fueron propiamente formas económicas, es lo que se llama acumulación originaria, es decir, la acumulación en el principio del capitalismo.

 ¿En qué consistió la acumulación originaria? ¿Cómo se hicieron ricos los ricos? Quizás no los actuales (aunque hay muchos que siguen usando los mismos métodos que sus antepasados para enriquecerse), pero sus antepasados, los primeros ricos se hicieron mediante métodos, repito, no propiamente económicos, sino de otro tipo, por ejemplo, el robo; por ejemplo, la violencia, el despojo, la colonización y la guerra de rapiña. Si a una persona, como sucedió en Inglaterra, le gustaban, por ejemplo, las tierras de un campesino para sembrar pastizales y ahí criar ovejas y luego hacerse rica produciendo tejidos de lana, ¿qué hacía? simplemente desalojaba al campesino con presiones y amenazas y se posesionaba del predio. Si el campesino se resistía, lo mataba. En esta tarea de despojo, hay que decirlo, muchas veces los primeros capitalistas contaron con el activo respaldo de la "ley". También se usó el engaño, se usó el fraude, se usó la usura (es decir, prestar dinero a altísimos réditos para poder acumular en unas cuantas manos) y las guerras colonialistas para despojar por la fuerza a los habitantes de países más atrasados. Pero, como ustedes pueden ver, ni el robo ni la violencia ni el engaño, ni la usura son trabajo; eso no es trabajo, son maniobras de carácter social, descalificadas, si ustedes quieren, desde el punto de vista moral, pero que los primeros hombres ambiciosos, los primeros futuros ricos utilizaron para concentrar en sus manos ese dinero. Así es que los herederos de ahora, los que dicen es mi dinero, se olvidan que en realidad no es cierto, que no era su dinero, sino que originalmente era la riqueza de todos, de toda la sociedad, y que sus antepasados lo concentraron en sus manos por la vía violenta, por la vía del fraude, por la vía de la usura. No es, pues, su dinero, es el dinero de la sociedad que ellos se han apropiado.

Tengan ustedes en mente que la riqueza actual de unos cuantos no tiene ninguna base legítima. Ellos dicen que gracias a su trabajo, que gracias a su sacrificio, que gracias a que corren riesgos, son ricos; no es cierto, son ricos gracias a la usura, al robo, al asesinato, al fraude y a la guerra. Así se originó el capital en el principio.


IV. SIN PLUSVALIA, CUALQUIER "CAPITAL" SE ACABA.

 Pero vamos a suponer que ahora un burgués nos dijera: yo no tengo la culpa; si mis antepasados hicieron eso, a mi no me importa, ni soy culpable de ello. Yo, lo que si puedo asegurar, es que el dinero que tengo actualmente es mío porque yo lo he ganado con mi trabajo. Tampoco eso es cierto, compañeros. Y para entender que eso es falso acordémonos de lo que ya nosotros hemos dicho la vez pasada.

El capitalista invierte una determinada cantidad de dinero, vamos a suponer, sólo por decir algo: $10,000.00; diez mil pesos que él alega que son de su legítima propiedad y que, por tanto, tiene derecho a apropiarse de aquello que con sus diez mil pesos se fabrique (claro que un capitalista invierte mucho más, yo escojo la cifra de $10,000.00 para no complicar la explicación). Supongamos que de esos $10,000.00, $8,000.00 los va a gastar, el patrón, en materia prima, en maquinaria, en materias auxiliares, etc., y con los dos mil restantes va a pagar el salario de sus obreros. Como ya vimos antes, estos $2,000.00 son los únicos que le van a generar ganancia, porque lo que invierte en medios de producción pasa al producto tal cual sin aumento ni disminución, en este caso los mismos ocho mil pesos. Entonces, los $2,000.00 son los que le van a dar ganancia, son los que le van a dar la plusvalía. Supongamos, como ocurre frecuentemente, que la plusvalía es del 100%, quiere decir que esos $2,000.00 le van a dar a ganar otros $2,000.00. Vamos a suponer que este patrón no reinvierte nada porque sus gastos personales y familiares son de, justamente, dos mil pesos anuales (suponemos que esto ocurre anualmente). En cinco años, el patrón y su familia habrán consumido exactamente diez mil pesos, los mismos que invirtió originalmente. Esto quiere decir, en buen romance, que en cinco años el patrón y su familia se han comido entero "su" capital. Por tanto, si a pesar de eso, siguen existiendo los diez mil pesos originales, si sigue existiendo y funcionando el negocio, es porque el obrero, con su trabajo ha ido reponiendo el capital al mismo ritmo que el patrón y su familia se lo manducaban. En consecuencia, los diez mil pesos del negocio ya no son del patrón (ya se los comió con su familia) sino del obrero. Así pues, aún aceptando, como dice el patrón, (ya vimos que tampoco eso es cierto) que la inversión inicial sea suya, "producto de su trabajo", la pregunta que surge es: ¿Cómo es que no se le acaba lo que invirtió si está come y come? Y, además, cómo come y cómo chupa y cómo se divierte y, sin embargo, sus $10,000.00 están siempre intactos. ¡Ah! precisamente porque los va sacando del obrero.

Así que al cabo de cinco años, "ni maiz" que son de él los $10,000.00, los de él ya se los comió, y ahora los nuevos $10,000.00 que tiene son los que nos ha exprimido a nosotros. Así que, sin irnos tan lejos, sin tener que regresar en la historia, el dinero de un capitalista no es suyo, aunque al principio, aceptando sin conceder, fuera de él, porque después de cierto tiempo su inversión inicial la ha consumido en sus gastos y dispendios y la nueva, la que existe en un momento dado, ha salido, íntegra, del trabajo de los obreros.

Así, compañeros, es como nosotros podemos probar, por todos lados, que el argumento del patrón de que él sufre y de que él nos ayuda y de que realmente su ganancia es de él porque él ha invertido, son puros cuentos. Con números, nosotros podemos demostrar que aún en el supuesto de que hubiera un patrón que invirtiera lo suyo, después de cierto tiempo, lo suyo se habría consumido en sus gastos y estaría viviendo del trabajo del obrero. Ahí está probado cómo es cierto que no es el obrero el que vive del trabajo del patrón, sino el patrón el que vive del trabajo del obrero. Y esto, compañeros, es la base material, ésta es la razón fundamental de por qué existen las clases, de por qué existe la injusticia, la explotación, y de por qué es necesario que exista la lucha de clases.


V. LA ORGANIZACIÓN Y LA LUCHA, NUESTRAS ÚNICAS ARMAS.

Así es que no debemos tener temor, no debemos tener dudas o desconfianza, de si debemos luchar, de si debemos de colocarnos en la trinchera de la organización y de la lucha por mejores salarios y por abolir a los patrones, porque esto no está a discusión, porque esto no depende de nosotros, es una realidad. El que no quiere luchar simplemente lo que está haciendo es resignarse a ser toda la vida un individuo sometido, vejado, explotado y humillado; pero no por eso dejará de existir la lucha de clases, no por eso dejará de haber conflicto, porque el conflicto reside en una realidad que nosotros no podemos evitar.

Ahí están los elementos, ahí está la demostración, más o menos exacta, de cómo nosotros estamos sosteniendo al rico de todo a todo, y en cambio nosotros nos estamos muriendo de hambre.

Nuestra obligación, compañeros, es organizarnos para arrancar de esas manos lo que a nosotros nos pertenece. ¡Miren cómo vive un rico!, ¡miren cómo vive un millonario!, ¡qué cosas no tiene y no despilfarra! y miren cómo vivimos nosotros los obreros, miren cómo vive el pobre trabajador. ¿Ustedes creen que esa situación debe perpetuarse? Claro que no, y la única manera, si no de acabarla, cuando menos de mejorarla, es que nosotros nos organicemos y nos pongamos a luchar.

<< Regresar | Continuar >>

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
admin@webdesign.net.mx

Moviemiento Antorchista de México - Todos los Derechos Reservados 2004 ©
antorcha@antorchacampesina.org.mx