MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Conferencia 1
Conferencia 2
Conferencia 3
Conferencia 4
Conferencia 5
Conferencia 6
Conferencia 7
Conferencia 8
Conferencia 9
Conferencia 10
Conferencia 11
Conferencia 12
Conferencia 13
Conferencia 14
Conferencia 15
Conferencia 16
 
 
 
 
.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 4
La Base Material de la Lucha de Clases
Importancia de Estudiar la Historia del Movimiento Obrero

TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

Agosto de 1985

Por último, compañeros, toda historia presenta hombres destacados que se han sabido colocar, en momentos difíciles, a la cabeza de otros hombres para conducirlos adelante a la lucha y a la victoria. Toda historia, todo momento político grande, se encarna fundamentalmente en un hombre o en varios hombres que son los líderes, que son los dirigentes, que son los que van a la cabeza. Conocer a estos hombres, conocer su vida, conocer lo que hicieron, lo que padecieron, conocer el valor con que se pusieron al frente de sus hermanos de clase, es algo que también es muy saludable para nosotros, porque muchas veces fácilmente caemos en la idea de decir: ¿por qué he de ser yo el que se ponga al frente de una huelga? ¿Por qué he de ser yo el que enfrente al patrón? Que sean otros; yo iré atrás, escondiéndome en la bola, y si veo que aquí ocurren cosas malas, pues, pies en polvorosa y asunto arreglado. Que sean otros los que se mueran, que sean otros los que se sacrifiquen, dice muchas veces la gente. Yo prefiero quedarme en la sombra para no correr peligros. Mucha gente piensa así. La historia nos demuestra que éstos no son los mejores hombres de su clase; la historia nos dice que los oportunistas, los medrosos, los cobardes, los acomodaticios, en vez de ayudar al triunfo de una causa son sus rémoras, son el lastre, son el peso muerto que, más que ayudar, estorba a la victoria de su clase. En cambio, los hombres decididos, los que se ponen a la cabeza sin importarles lo que tengan que pagar, esos hombres son los que representan a su clase, esos son los hombres dignos de ser imitados. Por eso, compañeros, estudiar la historia es también descubrir ejemplos de heroísmo, ejemplos de abnegación, de bondad, es encontrar modelos de conducta con los cuales nosotros debemos identificarnos. Nosotros debemos parecernos a los líderes, a los grandes luchadores, no a los acomodaticios y cobardes que pegan la carrera al menor indicio de peligro. Por eso también es importante el estudio de la historia del movimiento obrero.

 VII. ¿QUE ES UN FENOMENO "HISTÓRICO"? 

En nuestra próxima plática, compañeros, vamos a entrar de lleno en la historia del movimiento obrero, por ahora sólo quiero adelantar esta primera idea.

Un fenómeno, un hecho es "histórico" o se le puede aplicar, fíjense bien, el calificativo de "histórico", si este hecho o fenómeno no ha existido siempre, sino que apareció en un momento dado del tiempo, se ha venido desarrollando y se prevé con base en datos seguros su desaparición futura. Es decir, un fenómeno que nace en el tiempo, crece, se desarrolla y muere en el tiempo, ese es un fenómeno histórico.

Pues bien, compañeros, la clase obrera, la clase que vende su fuerza de trabajo para vivir, la clase que produce la riqueza que se apropian otros porque la producen con instrumentos y recursos ajenos, esa clase es un fenómeno histórico. Es decir, no siempre ha habido obreros y, también quiere decir que llegará un momento en que la clase obrera como clase (no como obreros, no como trabajadores) tiene que desaparecer. Esto es muy importante que lo entendamos: no siempre ha existido la clase obrera.

Para el que no sabe historia y ve tantas fábricas y tantos obreros, y ve cómo la sociedad sin el obrero no podría vivir, fácilmente se le forma la idea que todo eso es eterno, piensan que siempre tuvo que haber obreros porque si no, se pregunta, ¿cómo vivía antes la sociedad? Piensa, por lo mismo, que siempre habrá obreros, que es imposible que desaparezca la clase obrera como clase y que, por tanto, es inútil toda lucha que tienda a reformar, a revolucionar, el actual sistema de producción. Pero, precisamente por eso, nosotros debemos de entender que no es así; que, aunque pareciera que siempre ha habido obreros, no es así, sino que hubo una época de la historia del hombre en que no había obreros.

La clase obrera es un producto histórico que aparece por primera vez en Inglaterra más o menos en el siglo XVI; más o menos, porque estas cosas nunca se pueden precisar con exactitud; nadie puede decir: en tal día, de tal año y en tal lugar, apareció el primer obrero, eso es imposible. Pero sí se puede decir, con alguna precisión, que la clase obrera apareció en su forma moderna en Inglaterra y que esto ocurrió en el siglo XVI, es decir en el 1500 y tantos.

Antes de que apareciera la clase obrera, ya como clase, ¿qué existía? ¿Qué es lo que había? ¿Cómo vivía la sociedad? Antes de que la clase obrera apareciera como clase, la sociedad estaba organizada de una manera distinta que se conoce como el régimen feudal. El feudalismo no tenía obreros propiamente hablando, la sociedad no existía agrupada en grandes ciudades como ocurre ahora, como puede ser México o Puebla o Guadalajara. Las grandes ciudades eran cosa rara y estaban integradas principalmente por artesanos, comerciantes y usureros que prácticamente no estaban dedicados a la producción (salvo los artesanos). Lo que la sociedad comía, de lo que la sociedad vivía, era principalmente producto de la agricultura, y los hombres estaban dispersos en grandes extensiones de tierra que cultivaban con sus propias manos. Todos estos cultivadores dependían de un solo hombre que era el dueño de la tierra en que vivían.

Estas grandes extensiones de tierra se llamaban feudos y, precisamente, el dueño de un feudo era el señor feudal. El señor feudal, dueño de un feudo, le cedía pequeñas parcelas de terreno al campesino para que las cultivara; a cambio de esto el campesino estaba obligado a cultivar, sin pago alguno, el resto de la tierra del señor feudal para que viviera, él, sus súbditos y, algunas veces, su ejército, que no era permanente sino que se organizaba sólo para guerrear.

Entonces no había obreros, no existían fábricas, no se producía en gran escala; en el feudalismo, el hombre vivía de la agricultura que se practicaba en los feudos, y las ciudades eran escasas, de bajo número de habitantes y estaban integradas, principalmente, por comerciantes, usureros y algunos artesanos incipientes. Imagínenselo ustedes, traten de pensar cómo era entonces el mundo, cómo estaba integrado, no como ahora sino de un modo diferente.

La vida entonces, aún la de los ricos, era menos lujosa, era menos rica, porque la cultura era también escasa. El mismo señor feudal comía de la agricultura, comía lo que producían sus siervos y, en ese sentido, su vida tampoco era lujosa como puede ser ahora la de los grandes burgueses.

Aquí lo que importa saber es que también en el feudalismo y con esto ya termino mi plática de hoy‑ también en el feudalismo, digo, la sociedad estaba dividida en clases; los señores feudales, que eran la clase dominante, eran, como los burgueses actuales, gente parásita, gente que no trabajaba para comer, que simplemente se había adueñado de la tierra por la fuerza ‑o vayan ustedes a saber por cuál otro recurso y obligaba a lo s demás, a los campesinos, a que trabajaran para que él comiera. La explotación no se hacía vía plusvalía, sino que se hacía por la vía más directa, más evidente, de decirle al campesino, te doy este pedazo de tierra para que vivas con tu familia pero, a cambio de eso, tienes que trabajar mi tierra sin que yo te pague nada, para que yo pueda vivir. Así que el campesino, el siervo de la gleba (como se le llamaba al campesino feudal) trabajaba tres días en su parcelita, y los otros tres días tenía que ir a trabajar la tierra del señor feudal para que éste y su ejército y sus mercenarios comieran. Esta era la situación antes de que la clase obrera surgiera.

La consecuencia económica de esto es que la vida, en general, era una vida muy pobre, la misma de los ricos era una vida pobre; comían productos de la agricultura; las telas con que se vestían eran telas vastas, corrientes; los zapatos que se ponían eran también zapatos corrientes, en general, no había lujos; y, la cultura, las grandes bibliotecas, los grandes centros donde el hombre aprende ideas nuevas, prácticamente no existían. Los centros culturales más importantes de la Edad Media, es decir, del feudalismo, estaban integrados por los conventos, donde unos monjes, que no tenían otra cosa que hacer, se ponían a pasar a mano libros y libros; pero ustedes se podrán imaginar qué tantos libros se pueden escribir a mano. O sea que, en general, el mundo, la sociedad, presentaba un cuadro triste, un cuadro pobre: ni la comida, ni el vestido, ni el calzado, ni la cultura eran florecientes. El feudalismo era, podemos decir en términos generales, una sociedad bastante pobre, tanto en el terreno material como en el terreno espiritual. Y ahí es donde vamos a ver, y por eso lo recalco, qué gran importancia, qué gran vuelco, qué gran transformación produjo la clase obrera como clase productora. Eso lo veremos la próxima vez. 

PREGUNTAS. 

J. ANTONIO.‑ Compañeros, si hubiera, alguna pregunta referente al tema tratado, se podría hacer en este momento... si no hay quedarían en pie las recomendaciones del maestro de que se leyeran las anteriores pláticas. En breve tiempo estará la tercera para que se pueda tener todo el material, se pueda repasar bien y que se recuerden las ideas marcadas el día de hoy. Si hay dudas, de aquí a que sea la próxima clase, también podrían consultarse a través de los responsables de los círculos en que cada uno está. Si no hay preguntas compañeros... 

MAESTRO.‑ Pues si no hay preguntas, una vez más les agradecemos su presencia, compañeros. Yo los felicito a todos los que han estado asistiendo a estas pláticas, es algo que les cuesta trabajo, pero es algo que yo siento que vale mucho la pena que ustedes lo sigan haciendo. Yo, realmente, de todo corazón, sin demagogia, sin falsas apariencias, los felicito a todos los compañeros que han estado viniendo a estas pláticas. Eso quiere decir que hay, cuando menos, un buen grupo de ustedes que está dispuesto a sacrificar una parte de su día de descanso para ir adquiriendo estos elementos fundamentales, para irse convirtiendo, como decíamos en el principio, en líderes, en cabezas, en educadores, en guías de su clase. Ojalá que no haya más deserciones, ojalá que no haya nuevos arrepentidos. Yo quisiera que todos nos consolidáramos y llegáramos hasta el final de estas conferencias, porque yo aseguro que, no por mi, yo a lo mejor lo hago muy mal y muy desordenado, pero por ustedes, por su estudio, por su disciplina, al llegar al final de estas conferencias serán otro hombre, diferente al que empezó, serán ahora, obreros conscientes y dispuestos a dar una batalla por su clase, pero, además, estarán armados con una cultura política que les va a ayudar a ustedes a desempeñar mejor ese papel. Por eso es que yo los invito, compañeros, a que hagan el esfuerzo, a que no se arrepientan, a que no se cansen, porque yo siento que de esto van a salir cosas muy buenas. Ojalá, pues, que nos veamos todos los que estamos aquí la próxima vez.

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
admin@webdesign.net.mx

Moviemiento Antorchista de México - Todos los Derechos Reservados 2004 ©
antorcha@antorchacampesina.org.mx