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.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 5
Historia del Movimiento Obrero
Los Tres Modos de Producción anteriores al Capitalismo 1a Parte

PRIMERA PARTE

Septiembre de 1985

1. BREVE RECORDATORIO.

Compañeros: sobre todo los que han venido asistiendo a las anteriores pláticas se deben acordar que es ésta la quinta vez que nos reunimos para platicar sobre algunos temas de interés para la lucha obrera.

Hemos tratado en dichas reuniones asuntos que considero importantes, tales como el concepto de lucha de clases, el concepto mismo de clase; hemos platicado sobre problemas como el trabajo obrero como fuente de valor; hemos tratado de explicar en qué reside la esencia de la explotación del trabajo asalariado por el capital y hemos visto, en fin, cómo la lucha de los obreros, que es una parte importante de la lucha de clases, la parte esencial de la lucha de clases (aunque no lo es todo), es una lucha inevitable que no se da, como dicen muchas gentes a través de muchos canales, porque hay agitadores, porque hay gente interesada en crear problemas.

Nosotros hemos demostrado que no es así, que la lucha de clases es algo inevitable, algo natural, que se da porque los intereses de los obreros son radicalmente distintos, opuestos, a los intereses de los patrones: el patrón trata de hacer que el obrero trabaje mucho y gane poco, coma poco, duerma mal, se alimente mal y viva peor; el obrero, en cambio, trata de reducir la jornada de trabajo, de aumentar su salario, de vivir mejor en todos los sentidos. Este antagonismo, esta contradicción de intereses, es la causa real, material, de la lucha de clases.

Hemos visto también cómo esta lucha no debe entenderse, de ninguna manera, sólo como una lucha sindical. Desde la primera reunión aclaramos que la lucha tiene varios niveles e hicimos ver que los obreros, en la medida en que se constriñen, en la medida en que se limitan a la pura lucha sindical, son víctimas de la derrota, son víctimas de la mayor fuerza, de la mayor capacidad de acción de los patrones. Que para invertir la correlación de fuerzas en su favor es necesario que los obreros entiendan que la lucha no es solamente por aumento de salarios, que no es solamente por mejores condiciones de trabajo o por un contrato colectivo ventajoso, etc., sino también por ver quién gobierna, quién manda en la sociedad; vimos también cómo mientras mande la burguesía, mientras todos los grandes políticos sean amigos o formen parte de la misma clase burguesa, las leyes y todos los recursos de defensa estarán en contra del obrero, serán siempre instrumentos para controlarlo, para manipularlo, tal como ocurre con la Ley Federal del Trabajo en la actualidad.

Mientras esto siga así, decíamos, ninguna ley, ninguna huelga, ningún sindicato podrán remediar la suerte del obrero. Se pueden obtener pequeñas victorias, pero son victorias momentáneas. Por ejemplo, un aumento de salario es una victoria, pero al día siguiente suben los precios en un porcentaje mayor, o sea, lo que se ganó se vuelve a perder inmediatamente.

Concluíamos pues, que la lucha sindical es buena, es útil, pero no es la solución de fondo, no es la solución de última instancia; hay que ir más allá, a la lucha política, que el obrero pueda realmente emanciparse, realmente liberarse del dominio de sus explotadores.

Para que las cosas cambien de veras y a fondo en su favor, no basta que los obreros conquisten un sindicato combativo, no basta con tener un sindicato libre, hay que tener un gobierno de obreros, de trabajadores en general. Eso es lo que hemos dicho.

He repetido todo con algún detalle, compañeros, sólo con el fin de que, quienes asisten hoy por primera vez, se ubiquen y puedan seguir el hilo de lo que vamos a exponer a continuación.

Pero quedamos también en que para dar la lucha política es indispensable prepararse; conocer lo que otros han hecho antes que nosotros y cómo lo hicieron, para evitar sus errores e imitar sus aciertos, es decir, estudiar la historia del movimiento obrero.

Debo insistir en que con este estudio no se trata simplemente de llenarles a ustedes la cabeza con cuentos o con datos. No. Se trata de darles a ustedes una idea, más o menos exacta, de lo que ha sido y de lo que es el movimiento obrero para que puedan luchar mejor. Ese es el propósito muy claro de nuestro estudio, como dijimos desde el principio.


2. LOS TRES MODOS DE PRODUCCIÓN ANTERIORES AL CAPITALISMO. 

Comencemos pues, compañeros. Ya dijimos antes que la clase obrera, la clase capitalista (o sea la de los patrones, la de los grandes millonarios), las grandes fábricas con máquinas y herramientas muy poderosas, que producen muchas miles de piezas de una mercancía determinada en un día, no han existido siempre; que no siempre ha habido grandes fábricas, patrones y obreros.

Las grandes fábricas, con los patrones y los obreros, son un producto histórico, es decir, que no siempre han existido sino que aparecieron en un momento determinado del desarrollo de la humanidad. La gran mayoría de los escritores que se ocupan de estas cuestiones están de acuerdo en que la clase obrera moderna es un producto típico del siglo XVIII (siglo XVIII quiere decir de 1700 en adelante, 1701, 1702, etc., hasta llegar a 1800; de 1800 en adelante, o sea, el siglo XIX, hasta llegar a 1900; de 1900 en adelante, o sea, el siglo en el que estamos viviendo, es el siglo XX).

Decía, pues, retomando el hilo central, que las grandes fábricas, con sus obreros y sus patrones, son un producto típico del siglo XVIII. Antes de eso, ¿qué había?

La historia de la humanidad se divide, antes de la aparición de los obreros y de los patrones, en tres etapas fundamentales que se conocen como la comunidad primitiva, el esclavismo y el feudalismo.

¿En qué consiste cada una de estas etapas? Cada una de estas etapas, pongamos mucha atención, comunidad primitiva, esclavismo y feudalismo, se diferencian entre sí y se caracterizan por el modo como se producen los bienes materiales que el hombre necesita para vivir. Por eso cada una de estas etapas se denomina, en términos especializados, modo de producción.

"Modo de producción" quiere decir el modo, la manera, en que los hombres producen los bienes materiales indispensables para su existencia.

¿Cuál era el modo de producción? O dicho de otra manera ¿cómo se producía la comida, el vestido, etc., en la comunidad primitiva?


3. LA COMUNIDAD PRIMITIVA.

 En la comunidad primitiva no existían aún los diferentes oficios, no había carpinteros, ni herreros, ni alfareros, ni tejedores, ni nada. El trabajo del hombre primitivo era la recolección de frutos y raíces, la caza y la pesca. Se trabajaba en común; las toscas herramientas, como palos y piedras semilabradas, eran también de propiedad común y por eso los bienes que se recolectaban pertenecían a todo el grupo y se repartían equitativamente. Como nadie producía nada en particular, sino que todo era resultado del trabajo común, nadie se apropiaba de esa riqueza, sino que se repartía entre todos según las necesidades reales de cada quien. No había ninguna razón para la desigualdad; nadie podía alegar ningún derecho para decir "a mí me toca más" o "a ti te toca menos"; todo se repartía equitativamente. Fíjense ustedes que es importante distinguir esto: no se repartía por igual, sino que se repartía equitativamente, que no es lo mismo; o sea, que a quien necesitaba más se le daba más y a quien menos se le daba menos, pero siempre lo suficiente para satisfacer sus necesidades reales. Nadie tomaba de más, nadie atesoraba. Por eso se llama comunidad primitiva, porque todo mundo trabajaba por igual y a la hora del reparto a cada quien se le daba lo que necesitaba.


4. DESCOMPOSICIÓN DE LA COMUNIDAD PRIMITIVA.

 Pero con el tiempo el hombre fue perfeccionando los instrumentos con que producía y, como consecuencia, aumentó la producción de bienes. Por ejemplo, en el principio los hombres cortaban los frutos trepando a los árboles, se parecían mucho a los monos. Pero a alguien, de pronto, se le ocurrió que era más fácil, en vez de subir, erguirse y coger una vara larga para cortar frutos con ella; y éste cortaba más que los que seguían el método antiguo; de pronto, a alguien se le ocurrió que en vez de tratar de coger vivo al animal ‑porque ustedes saben que los hombres primitivos para matar un mamut, por ejemplo, primero lo cercaban, lo aprisionaban vivo, y luego lo mataban con cuchillos de piedra y palos con punta‑ era más fácil dispararle a distancia un proyectil con una honda y, más tarde con arco y flechas, y así la caza se hizo más productiva.

Es decir, que el hombre, al crear herramientas más útiles, más poderosas, fue obteniendo un producto mayor de su trabajo. O, como es frecuente decirlo, su trabajo se hizo más productivo. Como consecuencia de esto ya no fue necesario que se juntaran todos para producir, es decir, cada vez fue menos necesario el trabajo en común. Se fueron formando grupos cada vez más pequeños para trabajar mejor hasta que llegó un momento en que un solo hombre, ayudado sólo de su mujer y sus hijos, pudo cazar lo necesario, o pescar o recolectar lo necesario para su familia. Ya no necesitó de la ayuda de lo demás.

Pero como ahora ya no lo ayudan los demás, sino que ya él solo caza, él solo pesca, todo lo que caza o pesca es de él. Junto con el trabajo común va desapareciendo también el reparto común de los bienes. Además, antes, cuando no había herramientas complicadas, las sencillas armas de palo o de piedra eran de propiedad común, cualquiera podía utilizarlas y nadie las reclamaba como suyas. En cambio, con el trabajo individual las herramientas también se vuelven individuales; el arco y la flecha, por ejemplo, ya no son, en general, de propiedad común, sino de un solo dueño que las utiliza siempre y las reclama como suyas. Con el aumento de la producción, y al mismo tiempo que el trabajo individual, surge también la necesidad del uso privado de los medios para producir; ya no son de uso común, ya el instrumento con que se trabaja no circula entre todos, sino que se va haciendo de una sola persona, o cuando más, de un grupo familiar. Va apareciendo, lo que se llama la propiedad privada. Y va apareciendo también una riqueza social, es decir, ahora se producen más productos que los que se consumen diariamente. Hay productos sobrantes y, por tanto, aparece el acaparamiento de los mismos: comienza a aparecer la desigualdad social.

Todo esto, compañeros (la desaparición del trabajo común, la desaparición del reparto común de los bienes, la aparición de la propiedad privada y del excedente social que genera la desigualdad), indica claramente que va desapareciendo la comunidad primitiva, el modo de producción y distribución en común y, como consecuencia, que va apareciendo un nuevo modo de producción: el esclavismo. Veamos en qué consiste este nuevo modo de producción.


5. EL ESCLAVISMO. 

La base de la aparición del esclavismo es la propiedad privada. El hombre se apropió, primero, de los instrumentos de la producción, por ejemplo, de los arcos y las flechas o del hacha; pero luego la propiedad privada avanza a otras cosas más importantes, principalmente hacia la tierra. También en el terreno de la agricultura, primero la tierra se posee en común por todos los hombres y la cultivan entre todos; pero cuando aparece, por ejemplo, el arado de fierro, ya un solo hombre puede cultivar una extensión muy grande de terreno con la cual no sólo satisface las necesidades de su familia sino que, incluso, genera un excedente. Ya no necesita de la ayuda de los demás y comienza, por tanto, a considerar la parcela como de su exclusiva propiedad.

Se deshace la comunidad primitiva y aparece una nueva forma de producción que consiste en que unos cuantos se apropian de los medios de producción, de los arcos y flechas, de las hachas, de los arados, y también de la tierra, mientras que una gran mayoría se queda sin esos medios de producción y tiene que venderse a los ricos para poder vivir.

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