MOVIMIENTO ANTORCHISTA


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.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 5
Historia del Movimiento Obrero
Los Tres Modos de Producción anteriores al Capitalismo 1a Parte

SEGUNDA PARTE

Septiembre de 1985

Esto sucede, repito (y es importante que lo entendamos), primero, porque al progresar las herramientas, al hacerse más útiles, se produce más riqueza de la que el hombre necesita, con lo cual surge la posibilidad del atesoramiento privado; además, con esta mayor productividad de los medios de producción, ya no es necesario el trabajo en común y, por tanto, ya no es necesaria la propiedad común de esos instrumentos, con lo que surge la necesidad de la propiedad privada de los mismos. La propiedad privada, que aparece primero como propiedad privada de las herramientas, pronto se convierte también en propiedad privada de la tierra. Ahora ésta ya no es de todos, sino sólo de unos cuantos, y la mayoría, que son los menos vivos, se quedan sin tierra y se quedan sin herramientas. ¿Cómo van a vivir en adelante estos hombres que no tienen herramientas ni tierra? Pues no les queda más remedio que someterse a los que sí tienen tierras y herramientas para trabajarla, es decir, convertirse en esclavos. Y así aparece el régimen de la esclavitud.

Repetimos: ¿cómo aparecen los esclavos? ¿Por qué aparecen los esclavos? Aparecen los esclavos porque en un momento dado de la historia aparecen hombres que acaparan las tierras y las herramientas mientras la gran mayoría se queda sin esos recursos y tiene que venderse, tiene que someterse a los dueños para poder vivir. Eso es el esclavismo.


6. LA ESENCIA DEL ESCLAVISMO. 

¿Cuál es la esencia de la esclavitud? La esencia de la esclavitud consiste en que el dueño de los medios de producción, es decir, el dueño de las herramientas y de la tierra, no trabaja, sino que hace que para él trabajen, a cambio solo de una mísera comida y unos cuantos andrajos, otros hombres. ¿Cuáles? Aquellos que no tienen nada, aquellos que sólo tienen sus puras manos para procurarse el sustento. Pero, la característica más esencial del esclavismo consiste en que esos hombres no son hombres personalmente libres, sino que pasan a ser, también, como las herramientas, como el arado o como el hacha, propiedad del rico. El esclavo no puede disponer de su vida, ni de sus hijos, ni de su mujer, sino que él mismo y toda su familia son propiedad del esclavista. El esclavista lo puede hacer trabajar el tiempo que quiera, en las condiciones que quiera, sin tener la obligación de darle nada más que el puro sustento para que el esclavo viva. Incluso, lo puede vender o matar porque es suyo, es su propiedad privada.

Esto último es muy importante que lo entendamos, compañeros, porque el obrero moderno es también un esclavo, nada más que es un esclavo moderno. Se trata de una esclavitud disfrazada como lo vamos a ver después. Pero para entender en su momento por qué el obrero es una esclavo disfrazado, hay que saber, primero, lo que era un esclavo sin disfraz, un esclavo directo como existían en la antigua Grecia o en la antigua Roma.

 El esclavo era, pues, propiedad del esclavista: lo podía hacer trabajar el tiempo que quisiera, en las condiciones que quisiera, lo podía vender, lo podía comprar, o lo podía matar si se le daba la gana; el esclavo era de su propiedad. Cuando se hacían inventarios en las antiguas haciendas romanas, se decía: tenemos instrumentos mudos, semimudos y parlantes. Los instrumentos mudos son el arado, el hacha, etc.; los semimudos son la mula, el buey, el caballo, y los instrumentos parlantes son los esclavos. De modo que para los esclavistas romanos, arados, bestias y esclavos eran lo mismo y sólo se distinguían en que unos podían emitir sonidos y otros no.


7. DESCOMPOSICIÓN DEL ESCLAVISMO.

Pero, como la comunidad primitiva, el esclavismo tampoco pudo ser eterno. ¿Qué fue pasando con el tiempo? Que los esclavos, ante una situación tan dura, le perdieron interés al trabajo. Muchos se dejaban morir porque para ellos era una liberación la muerte. Pero cuando no se mataban, lo que hacían era no trabajar e inventar accidentes mediante los cuales destruían los medios de la producción. Por ejemplo, mataban los caballos o los bueyes con los que araban, los dejaban morir de hambre y de sed para tener un respiro, destruían los arados, los golpeaban contra las piedras para que el patrón tuviera que comprar otro y, mientras se hacía eso, poder descansar, se pasaba a veces el período de la siembra, y el esclavista se quedaba sin cosecha. Es decir, los esclavos boicoteaban la producción como una protesta contra la terrible situación en que vivían.

Y, poco a poco, la sociedad se fue resintiendo en su conjunto; hasta los mismos esclavistas se dieron cuenta que no podían seguir así.

Para colmo de males los esclavos comenzaron a pasar frecuentemente del simple boicot a la rebelión armada para tratar de sacudirse el yugo de los esclavistas. Seguramente algunos de ustedes habrán oído hablar de Espartaco. Precisamente Espartaco es notable en la historia de la humanidad porque fue uno de los grandes caudillos que logró levantar un poderoso ejército de esclavos y se le enfrentó al imperio romano. Casi estuvo a punto de derrotar al ejército más poderoso de entonces que eran, justamente, las centurias de los romanos. Finalmente su ejército fue derrotado y Espartaco fue crucificado y expuesto en la vía pública para escarmiento de sus posibles imitadores.

Con el empobrecimiento progresivo de la sociedad y las rebeliones frecuentes, el sistema esclavista entero se debilitó y entró en agonía. Los asaltos de las tribus bárbaras que llegaban de fuera le dieron el último empujón a este sistema que tuvo a la antigua Roma como capital. Así murió el sistema esclavista de producción y en su lugar apareció el modo feudal de producción.


8. EL FEUDALISMO.

¿En qué consiste este modo nuevo de producir los bienes materiales para la vida del hombre? Lo fundamental, el cambio esencial en relación con el esclavismo, es que se libera a los esclavos. Ya no hay hombres esclavos. En el feudalismo se le dice al antiguo esclavo: ya no tienes dueño, ya no eres propiedad de nadie, eres hombre libre; si quieres vivir y trabajar, le dicen los dueños de la tierra, te podemos dar una parcela para que la cultives con tu familia, críes ahí tus animalitos, cultives tus plantas y vivas, pero, con una condición: la mitad de la semana vas a trabajar tu tierra y la otra mitad vas a trabajar la nuestra.

En estas condiciones, los antiguos esclavos ven una ventaja. Está bien, se dicen, vamos a seguir trabajando, vamos a seguir esclavizados de una cierta manera, pero ya no en forma tan dura como antes; algo de libertad hemos ganado.

Si trabajo duro, sueña el nuevo esclavo, a lo mejor logro salir de pobre, ahorrar para comprarme mi propia parcela e independizarme. Y atontado por ese sueño el nuevo esclavo se pone a trabajar con más ahínco que antes. Así, el sistema feudal logra remediar la apatía, el desamor al trabajo, que fue la enfermedad que mató al esclavismo. En el régimen feudal ya no hay esclavos ni esclavistas, sino señores feudales y siervos de la gleba. El señor feudal era dueño de mucha tierra. Dentro de esas grandes extensiones de tierra, parecidas a las haciendas de hace un siglo en México, había pueblos enteros que eran propiedad de ese señor. Esas grandes extensiones de tierra se llamaban feudos, y de ahí que su propietario o señor se llamara "señor feudal" y el régimen entero se llamara "sistema feudal".

Así pues, el señor feudal es dueño de la tierra, pero les cede un pedazo de esa tierra a los campesinos que pasan a llamarse siervos de la gleba. Gleba es un lodo, es un terrón, y como el campesino estaba atado al lodo, a la tierra, a la que tiene que machacar y mullir para la siembra, por eso se le llamaba "siervo de la gleba".

Ahora bien, el siervo de la gleba sigue siendo un esclavo, sólo que menos evidente que antes; ahora es libre personalmente, no lo pueden matar, no lo pueden vender; pero está atado a la tierra en la que trabaja una parte del tiempo para él y otra parte del tiempo para el patrón.

De paso digamos, compañeros obreros, que no hay que perder de vista a estos hombres, a los esclavos, a los siervos de la gleba, porque los obreros modernos no somos sino los herederos históricos de esas masas sufrientes de otros tiempos; nosotros somos nietos, bisnietos, los descendientes, en una palabra, de los esclavos y de los siervos de la gleba. Somos, como ellos, la clase que está abajo de la pirámide social, somos la clase que, como aquellos esclavos o como aquellos siervos de la gleba, trabajamos para que otros vivan plácidamente sin mover un dedo.

Continuemos. Los siervos de la gleba se ponen a trabajar y con su trabajo empieza a mejorar la suerte del pueblo. El trabajo de los campesinos alimenta a los señores feudales, los cuales viven en el ocio y, para no aburrirse tanto, entre orgías y grandes fiestas y grandes borracheras, inventan guerras de dominio. En la época feudal, las guerras de conquista aparecen por primera vez en la historia, con una claridad meridiana, como mecanismos de enriquecimiento y de conquista de nuevos territorios. Los señores feudales se juntan entre ellos, se unen, arman a sus caballeros y se lanzan en contra de otro señor feudal, cuya propiedad saquean y se reparten. Las guerras generan no sólo una mayor necesidad de alimentos provenientes de la tierra, sino también una mayor necesidad de otros productos provenientes de la artesanía: calzado, ropa, armas, vasijas, etc., o sea que, poco a poco, dentro del sistema feudal se va generando y ampliando la necesidad de una mayor producción no agrícola.

Más adelante (siglo XV, siglo XVI, es decir, 1500 y tantos) esta necesidad de productos manufacturados crece con el ensanchamiento del comercio y con el descubrimiento de nuevos continentes. Hay más gente que demanda productos de todo tipo. Pero resulta que el campesino feudal, que trabaja una parte en su parcela y otra en la parcela del señor, no puede satisfacer esta demanda. Produce, pero produce muy poco y el mercado está requiriendo, por su ensanchamiento súbito, más mercancías, no sólo de tipo agrícola. El sistema feudal no puede satisfacer esta demanda. Se impone, pues, la necesidad de un cambio en el modo de producción.


 9. EL GERMEN DE LA CLASE OBRERA.

Ahora es importante que digamos esto: es precisamente durante el feudalismo, cuando empiezan a aparecer los gérmenes más remotos de la clase obrera.

El sistema feudal, compañeros, es un sistema que en sus inicios ‑y esto hay que recordarlo bien‑ descansa principalmente en la agricultura. ¿Cuál es la actividad principal del hombre durante el feudalismo? La actividad agrícola. Es la producción agrícola que realiza el siervo de la gleba, en parte en su tierra y en parte en la del señor, la que mantiene a la humanidad.

Pero, con el tiempo empiezan a formarse lo que se llaman los burgos, es decir, los embriones, los primeros elementos de lo que más tarde serán las grandes ciudades. Estos burgos surgen, o bien de los restos de antiguas ciudades esclavistas, o bien de las fortalezas y castillos feudales, o bien de los campamentos elegidos por los mercaderes para pasar la noche, normalmente en un cruce de caminos o en un paraje más o menos protegido contra los ladrones. Poco a poco, con los años, van edificando construcciones más permanentes y van tardando más días en la medida en que la seguridad del burgo aumenta; va creciendo la población, se va haciendo más permanente, se va estableciendo una ciudad. Esto es posible porque ya dentro de la sociedad feudal, y para satisfacer necesidades elementales de los señores feudales, primero, y de la población en general, después, surge la clase de los artesanos. Junto a la agricultura, que es la fundamental, aparece el artesano.

¿Qué es un artesano? Un artesano es, en cierta manera, un obrero de allá de los siglos X, XI o XII. Un carpintero, un zapatero, un fabricador de joyas de oro y de plata, un productor de alfarería, un productor de herramientas, es un artesano. Estos artesanos son individuos que trabajan en su propia casa; normalmente son ayudados por su familia en su tarea y tienen herramientas muy rudimentarias. Por ejemplo, un zapatero: tendría un pie de zapatero, un martillo, su sacaclavos y algo más. El artesano, pues, trabaja en su casa, con herramientas simples, ayudado por su familia, para producir una mercancía.

El artesanado vendía sus mercancías a los comerciantes, que se encargaban de llevarlas a los consumidores, cercanos o lejanos. Y estos comerciantes son los que, al acampar en ciertos lugares, empiezan a formar los burgos, las ciudades grandes que ahora existen.

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