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.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 5
Historia del Movimiento Obrero
Los Tres Modos de Producción anteriores al Capitalismo 1a Parte

TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

Septiembre de 1985

En los artesanos del siglo XV, del siglo XVI, del siglo XVII y, todavía en parte del siglo XVIII, está el origen de la clase obrera moderna. En ellos y con ellos empieza a nacer una clase distinta a la de los agricultores, distinta a la de los siervos de la gleba; una clase que, con el tiempo, va a convertirse, precisamente, como lo vamos a ver después, en la clase obrera moderna.  

10. EVOLUCIÓN DE LOS TALLERES ARTESANOS.  

Estos artesanos, con el tiempo y debido al comercio, empiezan a ensanchar sus talleres, que ya no pueden atender ellos solos; por lo mismo empiezan a buscar quien los ayude. El artesanado empieza a contratar mano de obra, aparece el ayudante, el aprendiz y el oficial, que son elementos que ayudan al maestro artesano por un salario miserable.

Es importante destacar que estos ayudantes de taller eran sometidos a la más feroz explotación por parte del maestro artesano. Con la promesa de llevarlo a ser, con el tiempo, maestro artesano, se le obligaba a trabajar jornadas de 15 y 16 horas con salarios de hambre, a tal grado que casi ninguno de ellos alcanzaba la meta de llegar a ser "maestro", pues casi siempre morían antes de lograrlo. Para mantener sometidos a los ayudantes y para conservar el monopolio del mercado los artesanos se unían entre sí, por ejemplo, todos los zapateros de una localidad se unían y formaban lo que se llamaba una corporación (de ahí viene el término "corporativo"). La corporación tenía como objeto, en primer lugar, impedir que cualquiera se hiciera zapatero; estaba prohibido. Solamente se podía llegar a maestro zapatero por el camino "legal", es decir, entrando a un taller de zapatería como "aprendiz" para luego ir escalando todos los grados, sin saltarse ninguno, hasta llegar, finalmente, al grado de maestro zapatero.

Además, la corporación también tenía por objeto impedir que los obreros, es decir, que los aprendices, los oficiales, los ayudantes, reclamaran mejores condiciones de trabajo y mejores salarios. Eso estaba prohibido. La corporación se ponía de acuerdo para no dar trabajo a ninguna persona que fuera corrida de un taller por pedir aumento o por exigir una jornada de trabajo menor. Un oficial que era corrido de su taller estaba muerto porque nadie más le daba trabajo. Vean ustedes, compañeros obreros, que eso de las "listas negras" no es un invento reciente, viene ya de hace mucho tiempo.


11. LAS PRIMERAS ASOCIACIONES DE TRABAJADORES.

Ante una situación tan terrible de los trabajadores de los talleres feudales, empezaron a aparecer las fraternidades o asociaciones de aprendices y oficiales, o sea de los trabajadores de los talleres, con el objeto de intentar defenderse. Este es el primer brote, el más antiguo quizás, de sindicalismo. O sea: el sindicalismo empieza a nacer en la época feudal, en el sistema de producción feudal, y su primera forma, su forma embrionaria, son las fraternidades de aprendices y oficiales que luchan contra las corporaciones de los artesanos de la época feudal. Este es el punto en donde vamos a dejar, por hoy, la historia del movimiento obrero.

  12. RESUMEN

  Espero, compañeros, entonces, que recuerden bien las ideas centrales. La historia del hombre se divide, hasta antes de la aparición de la clase obrera, en tres etapas fundamentales que son: la comunidad primitiva, el esclavismo y el feudalismo. Cada una de estas etapas se distingue de la otra por el modo de producción, es decir, por la forma en que los hombres producen los bienes materiales que necesitan para vivir.

En la etapa de la comunidad primitiva, la forma de producir era la producción colectiva, común, y el reparto era equitativo. En el esclavismo, el modo de producción consistía en hacer trabajar al esclavo, dándole nada más lo indispensable para que viviera, y toda la riqueza se la apropiaba el esclavista. En el modo feudal de producción, la producción descansa sobre el siervo de la gleba, que recibe una parcelita del señor feudal, en la cual trabaja una parte del tiempo y el resto del tiempo trabaja para el señor feudal. Aquí aparece, por primera vez también, como parte ya importante del modo de producción, la producción artesanal y el comercio de los productos artesanales que van dando origen a los burgos, o lo que serían más tarde las ciudades. En este ámbito, en el ámbito de la producción artesanal, de productos comerciales, aparecen las corporaciones y, junto con ellas, el primer brote de movimiento unitario de los trabajadores asalariados, que son las uniones o fraternidades de oficiales y aprendices.

Eso es, resumidamente, lo que les he platicado hoy.

Espero, como siempre, que se aprenda, que se recuerde bien esto, porque se trata de elementos que nos van a ayudar a explicarnos por qué está el movimiento obrero actual como está, y cómo podemos luchar con más eficacia contra nuestros esclavistas modernos que son, precisamente, los patrones actuales.


13. PALABRAS A LOS COMPAÑEROS DE    "IDEAL STANDARD".

  Antes de retirarme, compañeros, y agradeciéndoles otra vez a todos su presencia, yo me quiero dirigir a los compañeros de "Ideal Standard".

Estoy enterado, con bastante detalle, por los compañeros que trabajan con ustedes, acerca de su lucha. Yo considero que realmente es una lucha que está absolutamente justificada, no sólo si tomamos en cuenta que toda la clase obrera del país en estos momentos está siendo exprimida más allá de lo que ha sido siempre, por el gobierno y por los patrones en virtud de la crisis, sino porque, en particular, las condiciones de "Ideal Standard" son exageradamente represivas, exageradamente injustas para los obreros.

Y yo estoy convencido, compañeros, que por muy dura que sea esta verdad, es lo cierto que no hay ninguna esperanza para los obreros, si no es precisamente la lucha. Ahora, el problema es que la lucha implica riesgos, y esto lo debemos hablar claro, porque aquí no se trata de echar demagogia, aquí no se trata de pintar un mundo color de rosa. La lucha implica riesgos, compañeros, es dura la lucha. Y ustedes ya lo están mirando ¿cuál ha sido, cuáles han sido las primeras respuestas de la empresa, ante un movimiento tan justo, tan correctamente llevado dentro de la ley como el de ustedes? La ilegalidad, el despido injustificado de sus representantes.

Pero esto debe de mirarse como algo normal. Donde quiera que se lucha hay riesgos, repito. Lo que importa ‑esa es mi opinión‑ es que los compañeros obreros, los trabajadores todos (ahora son ustedes, los de "Ideal Standard", pero la tirada es que mañana sean todos los obreros de México, y a la mejor hasta del mundo si somos ambiciosos) entiendan, como hemos dicho en estas pláticas, que no se lucha por gusto, no se lucha simplemente porque alguien le venga a lavar a uno el cerebro, ustedes lo están viviendo. ¿Por qué luchan ustedes? ¿Porque alguien les ha lavado el cerebro? ¡No! Ustedes luchan porque están sintiendo la bota del patrón encima, luchan porque saben que los están acogotando, que los están matando de hambre.

Entonces, compañeros, si uno sabe que está luchado por una causa justa y que, además, no hay otro camino más que luchar, hay que hacerlo sin ninguna vacilación, sin ningún temor, con entera decisión de triunfar. Y, si viene la represión, si viene el despido, ustedes, de todos modos, deben seguir luchando ahí donde vayan; porque si hay alguno de ustedes que crea que calmándose, "haciéndole la barba" al patrón, que, si ya lo despidieron de Ideal, en su nuevo centro de trabajo va a ser más sumiso y se va a quedar sin hacer nada, acobardado, amedrentado, si cree que así va a resolver su problema, yo le digo que está equivocado.

Hay un cuento de Calleja de un hombre que lo nombraron rey, pero el pueblo, antes de sentarlo en el trono, le puso una prueba, le dijo: antes de ser verdaderamente rey, vas a tener que luchar con un león; porque nosotros no queremos reyes cobardes. Aquí los reyes tienen que ser valientes, y la prueba es que luches con un león, así que tu vas a luchar con el león. Si ganas, eres rey; si te derrota el león o si corres, no eres rey.

Aquel hombre era muy miedoso y, cuando vio que el león salió a la arena, dijo, no, yo no lucho con el león, prefiero no ser rey. Y se fue, huyó, le huyó al león. Pero, para desgracia suya, donde quiera que iba se encontraba con un león y tenía que huir de nuevo. Su vida se convirtió en un constante peregrinar huyendo del león. Cansado por fin de huir, un día dijo: si me ha de comer el león huyendo, prefiero enfrentar el león de mi país y, a lo mejor, hasta gano un reino. Y se enfrentó con el león de su tierra. Y resultó que el león era pura finta, era un león sin garras y sin colmillos que estaba destinado sólo para probar a los cobardes.

Esto mismo les pasa a muchos luchadores, a muchos obreros. Dicen: no, yo no lucho, yo mejor corro; pero no saben que a donde vayan ahí van a encontrar un león, porque de la lucha no se puede huir, porque a dondequiera que uno vaya, si es obrero, si es pobre, ahí hay lucha, ahí hay patrón, ahí hay explotación y tiene uno que luchar, o de otra manera resignarse a ser esclavo toda la vida.

Así que, compañeros de "Ideal Standard", yo entiendo su lucha, la veo muy justa; los felicito por lo que están haciendo, los invito a que sigan adelante, porque eso que están haciendo es lo correcto y, en este México, no hay nada mejor que luchar, porque al que no lucha, le va peor. Así es que, compañeros, adelante y muchas gracias.



14. PREGUNTAS.

  PREGUNTA: Maestro: Hace un momento usted nos habló del feudalismo. El señor feudal ¿daba o solo prestaba la tierra al campesino?

  RESPUESTA: Únicamente se la prestaba. Cuando el campesino no cumplía con sus obligaciones con el señor feudal, por ejemplo, cuando no iba a cultivar la tierra del señor o cuando a éste no le gustaba el trabajo que le hacía el campesino, le quitaba la tierra que le había prestado.

No sólo en eso se manifestaba la esclavitud feudal (que es una forma de esclavitud como ya lo dije), había otro tipo de tributos, otro tipo de cargas económicas sobre el campesino, sobre el siervo de la gleba, y algunas bastante agresivas contra la propia dignidad del campesino.

Por ejemplo, la cosecha del patrón se tenía que levantar a tiempo; si por suerte maduraba al mismo tiempo la del campesino, éste debía preferir levantar la del patrón aunque la suya se perdiera. Más de una vez el campesino se quedaba sin cosecha, porque no podía levantar la suya, dado que tenía que ir a levantar, primero, la del patrón. Si el campesino se iba a casar, el patrón tenía lo que llamaba el derecho de pernada: la primera noche, la novia tenía que pasarla con el patrón. Esto está en los códigos de la época. El derecho de pernada era un derecho legal del señor feudal, santificado incluso por la iglesia.

Si el campesino tenía un hijo enfermo, si el campesino tenía problemas en su familia, él tenía que ir a cultivar la tierra del patrón de todos modos, so pena de que le quitaran la tierra y aún de penas mayores, aunque su hijo se muriera. Y esto estaba también en el código.

Insisto, el siervo de la gleba, ciertamente, ya no estaba tan mal como el esclavo, pero la diferencia era muy pequeña. Muchas injusticias terribles seguían pesando sobre el siervo de la gleba igual que cuando era esclavo. El feudalismo significó una mejoría, pero fue una mejoría muy raquítica, esa es la verdad.

Realmente quien más se mejoró, fue el señor feudal, porque con la esperanza que sembró en el campesino, esperanza que ya se había muerto en el esclavo, logró que trabajara más. Es decir, que el sistema económico se revitalizó porque el campesino ya dizque libre, trabajó más y con más ganas. Le inyectaron, como quien dice, una pequeña gota de esperanza al antiguo esclavo y con ello lo obligaron a trabajar más pero en provecho de la nueva clase explotadora, del señor feudal.


15. RECOMENDACIONES FINALES.

¿Alguna otra pregunta, compañeros? ¿Todo lo demás quedó entendido?

Reconozco que a veces soy malo para exponer, me hago bolas, pero una cosa sí puedo asegurarles: no me molesta que me pregunten e, incluso, que me contradigan, si alguno de ustedes dice: eso que usted dijo no es cierto o yo lo vi en otra parte de distinta manera, de mi parte recibirá todo el apoyo para discrepar.

Yo llevo la exposición quizás porque soy el más viejo, pero aquí todo mundo tiene derecho a decir con entera libertad lo que piensa, y nadie se va a molestar por eso; al contrario, nos interesa, precisamente, como uno de los rasgos de desarrollo de ustedes, que aprendan a hablar porque ya a ustedes les consta, a los compañeros de "Ideal Standard" les consta: hablar, saber exponer las ideas, defender lo que uno piensa en una asamblea, a veces es de vida o muerte. Muchas veces a los obreros les hacen lo que el patrón quiere porque los obreros no saben hablar, no saben exponer con claridad y con fuerza y con argumentos sus intereses; se quedan apantallados. Llega un licenciado "lengua larga", les acaba de contar una bola de rollos, los envuelve y los pone a defender a sus propios enemigos. Eso es lo que nosotros debemos evitar.

Que ya no haya más abogados huizacheros, tramposos, que manipulen a los sindicatos; que se defienda el obrero por sí mismo. No es gran cosa, compañeros, no es una cosa del otro mundo conocer la ley y decir, este es mi derecho y yo lo exijo. El día que los obreros se emancipen de tanto asesor bandido que tienen, ese día las cosas irán mejor; pero, para eso necesitamos aprender a defendernos, a exponer nuestras ideas, y yo los invito a que lo hagan, si no ahora, en las próximas reuniones, porque esto no se logra de un día para otro, pero tiene que llegar el día, compañeros, y más vale que empecemos temprano, porque el que temprano se moja, más tiempo tiene de secarse.

Bien, compañeros, muchas gracias a todos y nos vemos la próxima vez.

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