MOVIMIENTO ANTORCHISTA


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.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 6
Historia del Movimiento Obrero
Surgimiento de la Cooperación Simple y la Manufactura, 
Decadencia del Régimen Feudal 2a Parte

PRIMERA PARTE

Octubre de 1985

1. INTRODUCCION.

Compañeros obreros: la vez pasada mencionamos y caracterizamos con algún detalle los tres modos de producción que precedieron a la aparición de la clase obrera y de los capitalistas: la comunidad primitiva, el esclavismo y el feudalismo. Al final dijimos que fue precisamente durante este último sistema económico‑social, el feudalismo, en donde comenzaron a aparecer los gérmenes, el embrión, tanto de la clase obrera y de su organización, como de la clase de los capitalistas, de la burguesía y sus distintas organizaciones.

¿Cómo concretamente se generan, en el seno del feudalismo, los obreros y los capitalistas? ¿Mediante qué mecanismos económico sociales y a partir de qué gente, de qué grupo de hombres del feudalismo surge cada una de estas clases?

2. LOS ARTESANOS.

Bueno. Aunque la vez pasada adelantamos algo en el sentido de que, con el feudalismo, la vida se hizo completamente rural, campesina; que desaparecieron las ciudades y la cultura se empobreció al grado de que los mismos ricos, los mismos señores feudales, comían sobre mesas toscas, burdas, en vajilla de madera, usaban ropa burda, corriente y casi no sabían leer ni escribir, de todas maneras la sociedad feudal necesitaba ropa, zapatos, utensilios de alfarería, de herrería, de carpintería, y estas pocas cosas que necesitaba el señor feudal, sus cortesanos, sus ejércitos y los propios campesinos, eran producidos por un estrato social pequeño, que vivía en los burgos y que se denominaba el gremio de los artesanos. Dentro del sistema feudal, que es eminentemente agrícola, las clases fundamentales son la corte (o sea el rey y sus allegados), los señores feudales, el clero y los siervos de la gleba. Los demás eran grupitos muy pequeños que vivían, ahora sí, valga la expresión, como pequeños insectos metidos en los resquicios de un edificio, y estos eran los artesanos y las familias de los artesanos que los ayudaban a trabajar.

El artesano era un hombre que poseía pequeñas herramientas para trabajar: por ejemplo, si era zapatero poseería probablemente un martillo, un banquito de zapatero, agujas para coser el cuero, sacaclavos, etc. Con estas herramientas, muy simples, muy sencillas, muy baratas, el artesano fabricaba zapatos, o fabricaba vasijas o fabricaba mesas, es decir, todas esas cositas que se necesitan para vivir. Al principio el artesano se ayudaba en su trabajo de su familia y no contrataba mano de obra asalariada.

De modo que el artesano, en sus orígenes, no era un asalariado, como el obrero moderno, sino que trabajaba con sus propias herramientas (claro, eran unas cuantas herramientas muy baratas) y, por lo tanto, a diferencia del obrero moderno, era el dueño absoluto de lo que producía. Lo podía vender o cambiar según sus necesidades. Por ello, casi siempre su taller era al mismo tiempo la tienda donde se vendía y cambiaba la mercancía. El artesano era a un tiempo productor y comerciante, vendedor de su propia producción.  

3. DESARROLLO DEL ARTESANADO.  

Pero, conforme fue pasando el tiempo, la necesidad de mercancías no agrícolas fue creciendo. ¿Por qué? En primer lugar, porque crecía la población, aumentaba el número de gente y esta gente demandaba más ropa, más zapatos, más productos de alfarería, etc.; fue creciendo, pues, la necesidad de mercancías de los artesanos y, como consecuencia, fue creciendo también el negocio del artesano.

Pero, también, vinieron con el tiempo los famosos descubrimientos de otros lugares del mundo que antes no se conocían; por ejemplo, se descubrió el continente americano, toda la América, que no se conocía y que hasta muy tarde (en 1492), fue descubierta por Cristóbal Colón. El hombre, además, volvió a viajar a lugares lejanos, como la India y China, y de todos estos nuevos lugares se empezaron también a demandar mercancías, es decir, se ensanchó el comercio, lo cual hizo que aumentara la necesidad de los productos de los artesanos. Esto, en términos económicos, compañeros obreros, se llama ampliación del mercado.

Lo que les estoy diciendo es que con el tiempo se amplió el mercado de los productos artesanos, tanto el mercado interno por el crecimiento de la población, como el mercado externo, por el descubrimiento de nuevos lugares, o por el restablecimiento de la comunicación con otros, que ya se tenía antes pero que se había perdido por las conquistas de los moros. Creció la demanda y, entonces, tuvo que crecer también el grupo de los artesanos y la magnitud de sus talleres. Con el tiempo, y para responder a la mayor demanda, tuvo que cambiar la naturaleza del artesano y de su propio taller: éste dejó de ser una industria familiar y comenzó a volverse ya un pequeño negocio.  

4. APARECE EL ASALARIADO.  

El maestro artesano (que así se llamaba al dueño del taller) empezó a contratar mano de obra (fíjense, aquí aparece el primer antepasado de la actual clase obrera moderna) con la cual pudo aumentar su producción y multiplicar sus ganancias. Así se formaron los primeros talleres artesanales de la Edad Media, que son el antecedente más remoto de la gran fábrica moderna.

El taller artesanal estaba organizado, como también les decía yo la vez pasada, de la siguiente manera: estaba el maestro artesano que era el dueño de las herramientas y del taller, a él lo ayudaban una serie de hombres que contrataba, pero que estaban divididos en jerarquías: primero, se entraba como aprendiz, y como tal se desempeñaban los trabajos más rudos y menos especializados, en esa categoría se podían pasar muchos años, según la habilidad, pero, sobre todo, regía la buena voluntad del maestro; después se pasaba a ayudante de tercera, luego a ayudante de segunda, luego a ayudante de primera, luego se pasaba a oficial y, si la suerte y el maestro querían, por allá a los sesenta o setenta años, cuando ya lo mejor de la vida útil se había pasado, podía el oficial ser nombrado maestro y montar su pequeño taller propio. Así pues, pasar de aprendiz a maestro en un taller medieval era algo casi imposible, más bien se trataba de obligar a la gente a trabajar como bestia para beneficio del dueño, por un mísero salario y acicateado por la esperanza de algún día independizarse y poner su propio taller.

Al aprendiz, el maestro artesano prácticamente no le pagaba nada: la comida y un rincón para pasar la noche, si bien le iba, pues se trataba de "hacer méritos" para pasar al grado de "ayudante". Conforme iba ascendiendo de categoría iba cambiando su suerte, comenzaba a percibir un salario, pero un salario raquitísimo, que apenas alcanzaba para no morirse de hambre, de tal manera que el aprendiz vivía soñando con la ilusión de llegar a ser maestro para mejorar su suerte. Pero, como ya ustedes saben, esa aspiración casi nunca se cumplía porque era muy frecuente que el trabajador muriera antes de alcanzar la meta, por el trabajo tan duro y por el bajísimo salario que recibía. Así estaban integrados los talleres.

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