MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Conferencia 1
Conferencia 2
Conferencia 3
Conferencia 4
Conferencia 5
Conferencia 6
Conferencia 7
Conferencia 8
Conferencia 9
Conferencia 10
Conferencia 11
Conferencia 12
Conferencia 13
Conferencia 14
Conferencia 15
Conferencia 16
 
 
 
 
.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 8
Historia del Movimiento Obrero
Del Ludismo al Cartismo 4a Parte

PRIMERA PARTE

15 de Diciembre de 1985

1. INTRODUCCIÓN.

           Compañeros: vamos a continuar platicando sobre la historia del movimiento obrero que, al menos desde mi punto de vista, como les había dicho al principio, es algo interesante, es algo muy bonito diría yo, y útil para conocer el desarrollo del movimiento obrero, sus experiencias y sus fracasos, que nos enseñan a luchar mejor en nuestros días.

La última vez quedamos en comenzar a ver, luego de conocer los primeros inventos que revolucionaron la producción y dieron origen a la revolución industrial, y luego de echar una mirada a los principales precursores teóricos de la lucha obrera moderna, lo que ocurría a fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve, con el movimiento obrero propiamente dicho, con los obreros de carne y hueso. Dijimos que al concluir el siglo XVIII podemos dar ya por sentado el establecimiento del capitalismo, que el capitalismo, en su forma moderna, es un producto típico del siglo XVIII y que se desarrolla en forma definitiva en el siglo XIX.

Ahora bien, también habíamos dicho en ocasión anterior que, al principio, los capitalistas intentan obtener las utilidades máximas a base de hacer trabajar al obrero el mayor número de horas posible. Dije que, por ejemplo en Inglaterra, se trabajan jornadas de 16, de 18 y hasta de 20 horas. Si tomamos en cuenta que el día tiene 24 horas, eso quiere decir que al obrero le quedaban sólo 4 horas para dormir y para realizar las demás funciones necesarias a la vida del hombre. Además, no solamente se hacía trabajar a los adultos, a los hombres ya formados, sino que también, y muy especialmente, se hacía trabajar a los niños desde la edad de los ocho años en adelante. Era común ver entonces a ejércitos de niños de ambos sexos trabajando en las fábricas jornadas agotadoras en condiciones de una gran insalubridad y, desde luego, pagándoles un salario mucho menor del que se les pagaba a los adultos.

Un historiador del movimiento obrero, refiriéndose a este problema de la explotación de los niños en Inglaterra dice: "Niños de la más tierna edad tenían su puesto en la fábrica; los capitalistas no sentían escrúpulos en hacer trabajar hasta a niños de cuatro y cinco años". Ese mismo historiador cuenta lo siguiente: "En el informe de una comisión fabril se cuenta cómo los niños eran sacados de las camas por los vigilantes y enviados a las fábricas, desnudos, con los vestidos en la mano, a bofetadas y empellones, cómo se les quería sacudir el sueño a fuerza de golpes y cómo, a pesar de todo, se quedaban dormidos trabajando".

 

Sigue contando el autor que el mismo informe de esa comisión relata "cómo un niño que se había quedado dormido junto a la máquina parada, se incorporó al oír la voz del vigilante y se puso a ejecutar mecánicamente todas las operaciones de su trabajo sin abrir los ojos; cómo esos niños, demasiado agotados de fatiga para volver a sus casas, se acurrucaban a dormir en los secaderos, detrás de los fardos de lana, y cómo tenían que arrojarlos de la fábrica a golpes" y cómo "cientos y cientos de niños volvían a su casa por la noche tan rendidos del esfuerzo, que no tenían siquiera fuerzas para comer".

De tal manera que la explotación era realmente espantosa y esto fue, justamente, lo que provocó las primeras reacciones tanto en los propios trabajadores como en algunos hombres de pensamiento, que al darse cuenta de la terrible situación de miseria, de explotación, de degradación física y moral en que se estaba sumiendo a una gran parte de la población, comenzaron a protestar y a idear la manera de superarla. Así surgieron no sólo los precursores teóricos del movimiento obrero que acabamos de ver, sino también los primeros intentos organizativos prácticos de los propios obreros que vamos a ver ahora. 

2. LA FASE ESPONTÁNEA O "LUDDITA" DE LA LUCHA.

Las primeras reacciones de los obreros en contra de la explotación fueron movimientos espontáneos que consistían, principalmente, en la rebelión de los obreros en el interior de las fábricas, en el abandono de las mismas, es decir, del trabajo, sin coordinación unos con otros y, sobre todo, la reacción de los obreros en contra de las máquinas. Lo primero que los obreros vieron de la máquina era que los desplazaba del trabajo: ahí donde, por ejemplo, se empleaban 500 o mil obreros porque los pequeños telares necesitaban mucha mano de obra, al entrar un telar de vapor obviamente que sobraba la inmensa mayoría de los trabajadores. Ya una máquina más perfeccionada sólo necesitaba 10 obreros para que la atendieran y los 490 restantes se iban a la calle sin ninguna consideración. O sea que, sobre la explotación que ya venía viviendo, de pronto cayó encima de los obreros una nueva peste: la máquina moderna que los desplazaba de la fábrica y generaba el desempleo en gran escala.

De momento los obreros no se dan cuenta, porque estamos apenas en los albores de la lucha, de que el culpable del desempleo no es la máquina sino el patrón, es decir, que la verdadera causa del desempleo es el uso que el patrón le da a la máquina y, por lo mismo, ellos no reaccionan en contra del patrón sino en contra de las máquinas.

Así que los primeros movimientos obreros, que eran verdaderos motines, verdaderas rebeliones espontáneas de los trabajadores, estaban dirigidas no contra los patrones, no contra sus explotadores, sino contra las máquinas. Las consignas de aquella lucha eran: "abajo las máquinas", "alto al maquinismo", "hay que terminar con la competencia de las máquinas". Es decir, que era una lucha hasta cierto punto equivocada porque trataba de frenar al progreso, trataba de impedir que las industrias se modernizaran y que se multiplicara la producción. Los obreros de entonces no comprendían que las máquinas tienen la gran ventaja de que producen más aprisa que el hombre con sus puras manos.

Al no conseguir su objetivo, los obreros pasan de la simple protesta al uso de la violencia directa. Se lanzan en contra de las máquinas, las desarman, las despedazan e, incluso, llegan al incendio mismo de las fábricas. Estas son las características del movimiento obrero en sus orígenes.

A esta fase espontánea del movimiento obrero, en la cual el trabajador se lanza contra las máquinas, se le conoce como "luddismo". Hay varias explicaciones de este nombre, pero la más aceptadas es que se le llamó así en honor de un obrero tejedor llamado Nedd Ludd que fue el primero que, en un acceso de noble rabia, destrozó un telar de calcetero. A partir de entonces cada motín que se efectuaba para destruir máquinas se hacía en nombre del "general Ludd" y los participantes se hacían llamar con gusto "ludditas".

Estas primeras manifestaciones ocurren en Inglaterra y, precisamente a finales del siglo XVIII, es decir, 1770, 1780, 1790. Se sabe, por ejemplo, que la primera ley promulgada en contra de la destrucción de máquinas y el incendio de fábricas se dictó en Inglaterra en el año de 1769. 

3. REPRESIÓN Y ANIQUILAMIENTO DEL LUDDISMO 

Naturalmente que estos motines obreros reciben como respuesta, en primer lugar, la represión policíaca. El estado se lanza a defender las fábricas, a golpear, a asesinar, a encarcelar a los obreros y a promulgar leyes que prohiben la organización legal de los mismos. Es en Inglaterra también donde se dictan las primeras leyes que prohiben terminantemente la organización de los obreros, en la forma que sea, para protestar contra la injusticia de los patrones. Se sabe, por ejemplo, que en 1799, el gobierno inglés dictó una ley prohibiendo las huelgas y las coaliciones y sancionando a los infractores incluso con la pena de muerte.

A pesar de las prohibiciones legales y la represión policiaca, el movimiento luddita se extendió por toda Inglaterra al grado de que, alrededor de 1811, llegó a ser considerado como una seria amenaza por el gobierno inglés. La respuesta del poder fue la promulgación de la ley de 1812 que instauraba la pena de muerte contra los ludditas.

La sangrienta represión contra el luddismo aunada a la prohibición de las organizaciones, huelgas y coaliciones, obligó a los obreros a buscar nuevas formas de acción. De esa manera surgieron las primeras sociedades mutualistas, las hermandades y los clubes obreros secretos. 

4. LA FASE MUTUALISTA DE LA LUCHA 

Tal como ocurrió en los talleres artesanales de la Edad Media, como ya vimos, los obreros en la Inglaterra moderna del siglo XVIII y principios del XIX se tuvieron que organizar en forma clandestina formando hermandades secretas. Estas hermandades secretas, como también ya lo vimos, se ponían bajo la protección de un santo y tenían como propósito fundamental el "mutualismo", o sea, la ayuda mutua. Se crearon con ese fin las famosas cajas de resistencia en donde un pequeño comité, o a veces un solo obrero, recibía la cuota, la cooperación de todos los demás obreros, y de allí hacía préstamos a quien tuviera alguna emergencia; por ejemplo si perdía el empleo, sufría un accidente o se enfermaba el mismo obrero o alguna persona de su familia.

Esta fase del movimiento obrero se llamó mutualismo porque los obreros no recibían ayuda ni del patrón ni del gobierno sino que se ayudaban entre ellos, era una ayuda mutua. Y esta ayuda mutua, esta ayuda de los obreros entre sí, sin ayuda exterior, se hacia a través de las cajas obreras que iban llenando con sus cooperaciones los propios obreros. 

5. LOS PRIMEROS RESULTADOS DE LA LUCHA. 

Así pues, de la represión y aniquilamiento del movimiento luddita nació el mutualismo. Pero, como es natural, el mutualismo resultó insuficiente para resolver los problemas más graves e importantes de la clase obrera y de esto pronto se dieron cuenta los obreros más lúcidos e inteligentes. No quedaba más camino que la huelga y la organización masiva de los obreros, es decir, la formación de sindicatos.

Y los obreros ingleses se lanzaron a la lucha por la conquista del derecho de huelga y la libertad de asociación y de organización desafiando los terribles castigos que la ley dictaba contra los rebeldes.

Es necesario resaltar, antes de entrar a relatar el surgimiento de los primeros sindicatos modernos, que la lucha de los ludditas y del movimiento obrero clandestino no fueron inútiles. Bajo la presión de estas primeras luchas obreras el gobierno se vio obligado a promulgar las primeras leyes que intentaban limitar la brutal jornada de trabajo, cuando menos para las mujeres y los niños, se sabe que ya en 1774 se dicta, por primera vez, por los magistrados de Manchester, una sentencia favorable a la reducción de la jornada de trabajo de los niños; el 22 de junio de 1802 se promulga una acta que prohibe el trabajo nocturno de los aprendices y limita a 12 horas el trabajo diurno, y en 1819 (antes de la legalización de las tradeuniones que ocurre en 1825) se promulgó el decreto que fija en 12 horas la jornada de los niños que laboraban en la industria del algodón y de la lana. Estos son algunos triunfos ¡importantes triunfos para la época! de las primeras luchas proletarias.

 

<< Regresar | Continuar >>

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
admin@webdesign.net.mx

Moviemiento Antorchista de México - Todos los Derechos Reservados 2004 ©
antorcha@antorchacampesina.org.mx