MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Conferencia 1
Conferencia 2
Conferencia 3
Conferencia 4
Conferencia 5
Conferencia 6
Conferencia 7
Conferencia 8
Conferencia 9
Conferencia 10
Conferencia 11
Conferencia 12
Conferencia 13
Conferencia 14
Conferencia 15
Conferencia 16
 
 
 
 
.:: CONFERENCIAS OBRERAS ::.

PRIMER TOMO / CONFERENCIA 16
Historia del Movimiento Obrero
El Movimiento Obrero Mundial/ 12a Parte

TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

Mayo de 1989

El movimiento obrero latinoamericano, de todos modos, seguía creciendo y organizándose a impulsos del propio desarrollo capitalista que estaba teniendo lugar en el subcontinente latinoamericano. Sus problemas e intereses se incrementaban y crecía, por tanto, la inquietud por darle al mismo una vertebración continental, es decir, crecía y se hacía más real la necesidad de crear una verdadera central obrera latinoamericana.

En 1928, los sindicatos latinoamericanos que tenían influencia de la Internacional Sindical Roja, comenzaron la labor de fundar una Confederación Sindical Latino Americana, la CSLA, para lo cual, en abril de ese año, crearon un Comité especial para impulsar la creación de dicha central. Después de varios meses de trabajo, en la segunda quincena del mes de mayo de 1929, se reunió en Montevideo, Uruguay, el Congreso Constitutivo de la CSLA. Entre las quince centrales obreras nacionales que se hallaban presentes en ese congreso de fundación se contó la Confederación Sindical Unitaria de México (CSUM), que formaron y liderearon los izquierdistas mexicanos de entonces.

La benéfica acción sindical de la CSLA se desarrolló en dos sentidos, íntimamente ligados e interinfluidos entre sí. En primer lugar, bajo la orientación e inspiración de la CSLA se llevaron a cabo importantes luchas de reivindicación de derechos y por mejoras en el nivel de vida de los trabajadores. Argentina, Chile, París, Uruguay y Cuba fueron algunos de los países latinoamericanos que conocieron importantes movimientos obreros progresistas en aquella época.

En segundo lugar, hacia el interior de cada país se inició un proceso de crecimiento y reagrupación unitaria de las centrales originalmente unidas en la CSLA. En Brasil, Chile y México, por citar sólo los ejemplos más destacados, se escenificaron reuniones, pactos y convenios entre las centrales adheridas a la CSLA y organizaciones obreras que no lo estaban, con el fin de hurgar las posibilidades de unión, alianza o fusión, para formar grupos obreros más fuertes y representativos. En México, por ejemplo, a principios de 1935 se celebró el "Congreso General de Unificación de Obreros y Campesinos", con el fin de sumar fuerzas. Tal Congreso fue promovido por la CSUM que estaba afiliada a la CSLA.

Este desarrollo cuantitativo y cualitativo del movimiento obrero latinoamericano, lleva a los líderes de la CSLA a la conclusión de que es necesario trabajar por una unidad obrera más amplia y representativa de los obreros del subcontinente que la propia CSLA. Con esta idea en mente, el Comité Ejecutivo lanzó, el 10 de junio de 1935, un llamado a todas las organizaciones obreras del continente, sin distinción de ideologías, a iniciar trabajos para fundación de una nueva central obrera que defendiera los intereses comunes de los trabajadores, tales como aumento general de salarios, reducción de la jornada de trabajo, seguros por invalidez o vejez, etc.

Por otro lado, con motivo de una "Conferencia Americana del Trabajo" convocada en Chile por la Oficina Internacional del Trabajo, la OIT que ya conocemos, dependiente de la ONU, los delegados allí reunidos lanzan, el 14 de enero de 1936, un llamado a la unidad continental, con idénticos propósitos.

Por último, en febrero de 1936 se funda en México la Confederación de Trabajadores de México, la CTM, bajo la inspiración y dirección de Vicente Lombardo Toledano, líder de orientación socialista. En su congreso de fundación los obreros cetemistas lanzan un llamado a los obreros del continente para unificarse en una sola central latinoamericana.

Todos estos síntomas indican a la CSLA que su papel histórico ha terminado y, por lo mismo, en un congreso extraordinario celebrado a mediados de 1936 acuerdan su disolución.  La CSLA vivió siete años: de 1929 a 1936, año de su autodisolución.

El crecimiento del movimiento obrero latinoamericano exigía un marco organizativo más amplio, menos restringido que el que ofrecía la CSLA que sólo agrupaba en su seno a sindicatos revolucionarios, es decir, declaradamente marxistas. Esto lo comprendieron bien los líderes de la CSLA así como otros líderes obreros del continente, que se dedicaron a la organización de la nueva central.

Así, del 5 al 9 de septiembre de 1938, se realizó en México el "Congreso Obrero Latinoamericano" en el cual se aprobó, por acuerdo de todos los delegados asistentes, crear la "Confederación de Trabajadores de América Latina", la CTAL, cuyo primer (y único) presidente fue el mexicano Vicente Lombardo Toledano, por entonces también Secretario General de la CTM.

La CTAL vivió 26 años en total (de 1938 a 1964), durante los cuales y en los cuales promovió la formación de centrales sindicales en todos los países de América, promovió la organización de sindicatos por industrias y por ramas industriales, es decir, modernizó la organización sindical latinoamericana, y sostuvo siempre una política antiimperialista y de defensa de la soberanía nacional y de la independencia de los pueblos. La CTAL, pues, jugó un papel revolucionario, activo, con todo y que muchos grupos radicales de la actualidad en el país desconocen, de un plumazo, el papel de Lombardo y lo satanizan reiteradamente. La verdad es que Lombardo sí tuvo sus lados conciliadores, pero también tuvo aspectos muy importantes como es, precisamente, la fundación de la CTAL y el papel revolucionario que la CTAL jugó durante todo el tiempo de su existencia, papel que, en lo esencial, se debió a la guía y a la inspiración de Lombardo.

Los norteamericanos, naturalmente, no veían con buenos ojos a la CTAL a la que, desde el principio, atacaron como un "grupo comunista". Por tanto, nunca descansaron en sus intentos por dividirla y desaparecerla.

Como hemos visto antes, los intentos divisionistas del imperialismo comienzan con la escisión de la Federación Sindical Mundial (FSM) para fundar la "Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres", la CIOSL, fundación que ocurre en 1949.

Ahora bien, al nacer la CTAL, a nivel mundial aún existían las dos centrales rivales que hemos mencionado antes, la Federación Sindical Internacional (de Amsterdam) dominada por los imperialistas, y la Federación Sindical Roja dirigida por marxistas. En ese acto de realismo político, a pesar de sus inclinaciones ideológicas, los líderes de la CTAL acuerdan adherirse a la Internacional Sindical de Amsterdam y no a la Roja. Pero, más tarde, al fundarse la Federación Sindical Mundial, deciden adherirse de inmediato a ella, y en ella permanece la CTAL hasta sus últimos días.

En consecuencia, al dividirse la FSM y formarse la CIOSL, la CTAL, que continua en la FSM, se enfrenta, en primer lugar, a los intentos de la CIOSL por dividir al movimiento obrero latinoamericano.

Para desarrollar su lucha en contra de la CTAL, los imperialistas y la CIOSL deciden impulsar centrales rivales a la CTAL en América Latina. Así nacen la Organización Regional Interamericana (ORIT) en 1951, y la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS) en 1952.

La ORIT, que existe todavía, fue promovida por la CIOSL, es decir, por la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, que es la central proimperialista a nivel mundial. En consecuencia no fue otra cosa  que el brazo latinoamericano de los sindicatos burgueses que se funda con el único propósito de hacerle la competencia a la Confederación de Trabajadores de América Latina, la CTAL, que es la organización revolucionaria del continente.

Antes de la ORIT, el imperialismo norteamericano, a través de la AFL, había fundado una organización que se conoció como la Confederación Interamericana del Trabajo, la CIT. La CIT no tuvo éxito precisamente porque sus dirigentes eran abiertamente policíacos, eran abiertamente agentes del imperialismo norteamericano. Uno de los promotores de la CIT se llamaba Serafino Romualdi, que era un aventurero italo‑yanqui, claramente pagado por el gobierno norteamericano, otro más fue el líder chileno Bernardo Ibáñez, y otro más fue el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, que se vendió a los yanquis a cambio de la presidencia de su país. Precisamente bajo los auspicios del APRA (el partido de Haya de la Torre) y con la iniciativa de Serafino Romualdi, se funda la CIT (en 1948, en Lima, Perú), pero por el sello claramente policíaco, pro yanqui, de la CIT, no dura más de dos años.

El fracaso de la CIT obliga, pues, a la creación de la ORIT, que es ya promovida por "sindicalistas" mejor disfrazados, con apoyo de la CIOSL, en 1951. La ORIT es, hasta la fecha, el organismo que controla a las agrupaciones sindicales latinoamericanas y las mantiene en la órbita del imperialismo yanqui. A ella pertenece, naturalmente, la CTM de Fidel Velázquez, originalmente dirigida por Lombardo, la CTM fue, como ya dijimos, fundadora y pilar fundamental de la CTAL Eran los buenos tiempos revolucionarios de la CTM. Pero, con el tiempo, como ustedes saben, pierde la dirección Lombardo Toledano y, entonces, varía la política de la CTM. Los nuevos líderes la desafilian de la CTAL, allá en 1947 y, a partir de ese momento, empieza una política de coqueteos con las organizaciones derechistas que ha culminado con la total afiliación de la CTM al ala derecha del movimiento obrero mundial.

La ORIT fue fundada, y sigue siendo manipulada, por la mancuerna sindical norteamericana conocida como la AFL‑CIO, que no solamente está ligada al gobierno yanqui sino, directamente, a los órganos policíacos, a los servicios de inteligencia de aquel país. AFL‑CIO se mueven y actúan por indicaciones de la CIA norteamericana, y tienen como tarea principal defender y difundir las ideas y los intereses del capitalismo en el seno de la clase obrera, e impedir que ésta se rebele en contra de sus explotadores.

El ATLAS, por su parte, fue impulsado por la Central General de Trabajadores, la CGT argentina, con el apoyo del Gobierno peronista de aquel país. Su base ideológica era el repudio (aparente, pero la premisa, claro) tanto a la ORIT como a la CTAL y el impulso de una "tercera vía", "ni capitalista ni socialista", que era el lema del movimiento peronista en la Argentina.

El ATLAS se fundó en México del 20 al 25 de noviembre de 1952 y en él participaron, únicamente, la CGT argentina y la CROM de México. Su postura radicalmente anticomunista y de traición a los intereses y a la unidad obrera latinoamericana, lo llevaron al aislamiento y al desprestigio totales en poco tiempo. Desapareció en 1955.

Tanto la ORIT como el ATLAS no pudieron lograr su propósito de aplastar a la CTAL  Sin embargo, los dirigentes de ésta se dieron cuenta que las condiciones del continente habían cambiado y que, sin renunciar a sus principios y a la lucha, era preciso buscar nuevos caminos para la organización de los obreros de América Latina. Con esta idea, convocaron al congreso continental, que se celebró en Brasilia en enero de 1964, para discutir el asunto.  Poco después la CTAL se disolvió.

Con la desaparición de la CTAL, desapareció el intento más serio para dar a los obreros latinoamericanos y mexicanos un verdadero órgano continental de defensa. A partir de ese momento, y sin desconocer que hubo y continúan habiendo nobles intentos de organización revolucionaria, los obreros de América Latina quedamos encuadrados en las filas de los sindicatos que controla y manipula la burguesía del continente, encabezado por el imperialismo yanqui.

He aquí, compañeros obreros, la verdadera dimensión de la tragedia, el verdadero tamaño del enemigo a vencer.

No sigamos pensando, pues, que el enemigo es sólo nuestro patrón. No es verdad. Nuestro enemigo no es, siquiera, la clase burguesa mexicana en su conjunto, sino la burguesía mundial que dispone para someternos no sólo de sus recursos económicos, políticos y militares, sino aun del control de nuestras propias centrales.

Nosotros, los obreros conscientes, nos debemos preparar, entonces, para enfrentar a un enemigo de ese tamaño. Para eso sirve el conocimiento de la historia.

<< Regresar | Continuar >>

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
admin@webdesign.net.mx

Moviemiento Antorchista de México - Todos los Derechos Reservados 2004 ©
antorcha@antorchacampesina.org.mx