La calandria: libertad o muerte.
El cazaguate da flores blancas; el “pipe”, rojas, intensamente rojas.
Nosotros colocábamos las jaulas trampa en los árboles de cazaguate para atrapar calandrias. Éstas llegaban a chupar el néctar de la flor del cazaguate y les llamaba la atención el rojo intenso de la flor de “pipe”, o quizás el aroma, y esa era su perdición, pues se metían a las jaulas, resultando de esa forma atrapadas.
Una vez pregunté:
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- Pá, ¿por qué casi nunca capturamos calandrias?
A mí me llamaba la atención que rara vez, aun cuando en septiembre y octubre los cazaguates florecieran, casi nunca capturábamos calandrias, a pesar de saber cuándo y cómo. |
La respuesta de mi padre me dejó pensativo:
- Porque no nos conviene, y por respeto.
La contestación me dejó confuso, pero mi padre me explicó:
- No nos conviene porque casi nunca sobreviven al cautiverio y pueden morirse antes de que las vendamos. Una calandria no tolera estar enjaulada; puede morir al mes de estar prisionera, máximo puede soportar cuatro meses. Seguramente la tristeza y la nostalgia de su antigua libertad, las hacen preferir morir antes que vivir esa prisión tan espantosa para quien ha nacido libre; prefieren morir antes que continuar enclaustradas en ese pequeño y miserable mundo. Por eso te digo que las respeto, porque ni siquiera muchos hombres tienen la dignidad que tiene la calandria, y viven presos de diversa manera, sufriendo las peores humillaciones a las que son sometidos.
Yo me quedé pensando que eso era absolutamente cierto, y también sentí una gran admiración por la calandria.
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