AL LIC. FELIPE CALDERÓN HINOJOSA
Presidente de la República
AL LIC. FERNANDO GOMEZ-MONT URUETA
Secretario de Gobernación
A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL
El gobierno de Hidalgo alienta
la violencia en Tlanchinol
Caminata desde Pachuca a Los Pinos en busca de justicia
El domingo 30 de mayo del presente, un numeroso contingente de indígenas y colonos hidalguenses iniciaron una caminata de 90 kilómetros por la autopista México-Pachuca, con destino a la Residencia Oficial de Los Pinos, para denunciar las golpizas y el secuestro que sufren varios campesinos antorchistas de Tlanchinol por parte del alcalde y los caciques de ese lugar serrano, y para exponer la actitud absolutamente cerrada que muestra el gobierno estatal para atender varias necesidades elementales de las comunidades más pobres del estado, a pesar de que por escrito se comprometió a resolverlas.
Esta caminata, que durará 5 días en arribar a la capital del país e irá primero a la Secretaría de Gobernación y de ahí a Los Pinos, se realiza después de que las autoridades han ignorado un plantón que lleva tres meses frente a la presidencia municipal de Tlanchinol, y otro más que cumple un mes frente al palacio de gobierno en Pachuca. En ambos casos, ninguna autoridad atiende, y mucho menos resuelve, las necesidades de sus gobernados, que reclaman agua, luz, caminos y otras obras indispensables, a pesar de que en el caso de las peticiones al gobierno estatal, el Secretario de Gobierno, Gerardo González Espino, en representación del gobernador Miguel Osorio Chong, rubricó los compromisos de ejecución de obra y las fechas de realización, las cuales están ampliamente vencidas.
Pero las cosas no se han detenido en la indiferencia gubernamental, sino que el poder estatal hidalguense ha participado, por lo menos por omisión, en un operativo político de muy alto riesgo para la vida de personas inocentes. Al mismo tiempo que arman y propagan coartadas para tratar de justificar el descaro de firmar un documento y luego negarse a cumplirlo; a la vez que buscan desvirtuar el movimiento de quienes protestan por tamaña burla e intentan deslegitimarlo mediante ataques en la prensa lanzados por algunas plumas alquiladas, las autoridades estatales han permitido que se perpetre una agresión armada contra los antorchistas en la Sierra de Hidalgo, protagonizada por el alcalde y los caciques de Tlanchinol, un marginado municipio donde nuestra organización ha crecido aceleradamente, abonada por la miseria milenaria que ahí padecen sus habitantes.
Envalentonado por la impunidad que le provee la inacción política y judicial del gobierno estatal, el presidente panista de Tlanchinol, cobijado por el cacicazgo ahora vestido de azul panista, y por algunos “líderes” de la CNC que ven languidecer su influencia en la zona, primero desalojaron, hace algunas semanas, el plantón que habían instalado los indígenas de ese municipio, inconformes con el trato despótico y la ausencia total de obras públicas por parte del alcalde; como vieron que los antorchistas no se amedrentaron e, incluso, volvieron a instalar su plantón de protesta, entonces colocaron retenes armados para impedir el paso a las comunidades a toda persona que no aceptara firmar un papel en donde renunciara a cualquier nexo político con Antorcha Campesina y “exigiera” que esta organización abandone la Sierra Norte. Así de burda y cínica fue su treta.
Como hubo muchos campesinos que se resistieron a traicionar a sus compañeros, los tiranuelos serranos iniciaron la cacería de los más destacados antorchistas. Y fue así que, a la una de la mañana del domingo 30 de mayo, la casa de Pedro Odilón Hernández, presidente del grupo antorchista de Pueblo Hidalgo, fue allanada por un grupo de 30 pistoleros al mando del cacique de Tlanchinol, quienes lo sacaron a golpes de su domicilio y lo llevaron, junto con su hijo de 16 años y cuatro personas más, a las galeras de la Delegación, en donde todos fueron amarrados y exhibidos como delincuentes, ante la mirada cómplice de los policías, del presidente municipal y de los operadores del gobierno estatal en aquella zona del estado; y si no los asesinaron fue gracias a la diligente y solidaria acción de muchos de sus compañeros que enérgicamente exigieron y lograron, más tarde, su liberación.
Pero esa acción cívica sólo sirvió para aumentar la furia animal de esos individuos, que horas después, apoyados abiertamente por más policías municipales y con la complacencia del grupo de la policía estatal ubicado a unos cuantos kilómetros de la agresión, golpearon y secuestraron a 30 antorchistas, entre los que se encontraba el mencionado compañero Pedro Odilón Hernández, al que torturaron hasta fracturarlo y casi inconsciente arrancarle su firma de renuncia, misma suerte que tuvieron los campesinos Celestino Salvador Mejía, Pastor Bautista Diego y Epifanio Domingo Alonso, quienes a pesar de encontrarse gravemente heridos no han recibido el apoyo de ninguna ambulancia.
Y las autoridades estatales ¿qué han hecho ante estos bestiales atropellos? Absolutamente nada. ¿Por qué no se ha ordenado la detención de estos delincuentes que amenazan, secuestran y golpean a su antojo encabezados por el presidente municipal? Por lo que decíamos líneas arriba, porque esta inacción del gobierno estatal es una forma de alentar un conflicto que aleja la atención sobre su propio incumplimiento, al mismo tiempo que mantiene ocupados y amenazados a los antorchistas de Hidalgo para que renuncien a su lucha y su organización.
Pero Antorcha no va caer en ese juego perverso. Por eso, al mismo tiempo que rechazamos cualquier provocación que pretenda involucrarnos en un acto violento en Tlanchinol, a la vez que exigimos que el gobierno estatal detenga la mano criminal que mueve a los caciques encabezados por el alcalde panista de ese municipio y exigimos que el gobierno de Miguel Ángel Osorio Chong cumpla con su obligación constitucional de atender las demandas de los antorchistas hidalguenses, demandamos, también, la urgente intervención de las autoridades federales, que por conducto de funcionarios de la Secretaría de Gobernación han sido enteradas oportunamente de estos graves acontecimientos.
Finalmente, hacemos un llamado a todos nuestros compañeros del país para denunciar en carreteras, puentes internacionales, casetas de cobro y en todas las poblaciones donde podamos, los graves acontecimientos aquí expuestos y sumarse a las movilizaciones que sean necesarias en los próximos días. Por lo pronto, miles de antorchistas vecinos a Hidalgo nos iremos sumando a la caminata que se aproxima a la Secretaría de Gobernación, de donde nos dirigiremos, en caso de no encontrar una respuesta justiciera, hacia la Residencia del Presidente Felipe Calderón.
Estamos seguros que, como ha ocurrido en otros casos similares, ningún antorchista faltará a su obligación solidaria con sus hermanos agredidos en Hidalgo.
MUY RESPETUOSAMENTE
LA DIRECCIÓN NACIONAL |