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¡Dos, tres, juego! Es lo que se escucha en las ocho canchas de la unidad deportiva “Leyes de Reforma”, en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, las porras en las gradas y en las canchas de esta unidad deportiva, los gritos de familiares exigiendo, pidiendo y aclamando victoria; los entrenadores mostrando nervios, coraje y desesperación –en algunos casos- hacia cada uno de los equipos participantes en el V torneo nacional de voleibol.
Las casi 15 horas de camino –para algunos equipos- no son impedimento para llegar a ser parte de este torneo que tiene la finalidad de lograr que el deporte sea parte de la vida de los jóvenes de todo el país.
Comienza el calentamiento y estiramiento por parte de los jugadores, con la finalidad de tener algún percance en el partido; suena el silbatazo del árbitro, viene el saque del equipo, la pelota comienza a pasar de un lado a otro, con golpes que suenan cada vez más fuertes, abordan las exclamaciones de ¡síguele, síguele… dale más fuerte, remata! Y llega el remate para marcar un punto extra para el equipo contrario.
De nuevo comienza el partido, pero esta vez con caras de desesperación, pero con la esperanza de que esta ocasión pueda superar y contrarrestar el punto que se tiene en contra; mientras el entrenador pide tiempo para dar instrucciones a sus jugadores que, a pesar de los enérgicos gritos desde la banca, no son suficientemente contundentes.
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