Oaxaca de Juárez, Oax.-El colorido de la gastronomía oaxaqueña y en especial de los Valles Centrales, se hizo presente en la explanada de las oficinas de Antorcha Campesina en Oaxaca. Más de cien participantes compartieron con el público asistente “el sabor de Oaxaca”, el gusto de los moles, de los chiles rellenos y las sopas tradicionales de guías y flor de calabaza, guisados que despedían exquisitos olores.

Los anafres los fueron encendiendo desde las nueve de la mañana, decenas de mujeres aún traían sus condimentos en canastos de carrizo, algunos se daban consejos sobre cómo la tortilla se mantenía más suave y los frijoles con “hierba de conejo” no despidieran el aroma antes de lo programado. “El toque final se tiene que dar en el último momento” decían; el “punto” especial y particular de cada concursante llegó justo pasando el medio día, en ese momento cuando los comensales desfilaban entre el jurado que degustó más de cuarenta sabores diferentes.
Un mes antes activistas y dirigentes de Antorcha Campesina habían lanzado la convocatoria, no solo a militantes sino a todos los sectores de la sociedad oaxaqueña para que participaran en un concurso de comida oaxaqueña, los tres rubros importantes que se llevan a la mesa fueron claros; las sopas, fría y caliente, el guisado y el postre, así fueron ordenados y degustados; el resultado fue una clara expresión de placer para quienes desfilaron por más de dos horas probando las delicias de los guisos.
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La creatividad de las y los concursantes se puso de manifiesto al concentrar la comida en charolas de barro y ollas labradas en la región, como la sopa de “chepiles” (hierba muy conocida en la región), con elotes, que a decir de las cocineras de Lachigoló, el sabor no es el mismo, ni el mole es tan delicioso si no se sirve en platones de barro rojo, una combinación perfecta para paladares exigentes. |
Justo a las dos de la tarde estaba listo, aquí no abundaron los cortes americanos ni sofisticados platillos adornados con pétalos de rosas y vegetales con formas estilizadas, aquí, los chiles rellenos con salsa de chapulín, el mole en todas sus tonalidades, verdes, negros, amarillos y rojos, el sabor del pueblo en todo su esplendor llegó.
Avanzaron los minutos y aún faltaban los postres, la buena impresión no podía faltar, pasteles adornados con cremas de café, tamales de “nísperos”, ” nicoatoles” de diferentes sabores y al final las nieves oaxaqueñas, un día de fiesta parecía, y eso era, pues un concurso de esta magnitud, une a la gente y a los pueblos, tesis que minutos antes mencionó el dirigente estatal, Antorcha Campesina “en ningún momento ha tenido la intención de dividir a los pueblos, al contrario la misión de Antorcha es unirlos a formar una sola fila en diversos aspectos”.
El orgullo de lo que se realzaba, se manifestaba en las demostradoras, adelantándose a que el plato que ganaría fuera este o aquel,- seguro éste gana, - éste es mejor que aquel,- pruebe de éste otro, - este siempre ha ganado; expresiones que sin duda estaban llenas de razón, pues con solo verlos, la tentación resaltaba y muy difícilmente alguien se resistió a los placeres de la comida oaxaqueña, que organizaron los antorchistas. |
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Muchos recordaron a quienes hace un año resultaron ganadores, “siempre se espera un lugar por lo menos”, sin embargo, el hecho de convivir de ésta manera los ha impulsado a que en el siguiente se haga de manera estatal, conjuntando la gastronomía de las demás regiones, “será una competencia fuerte” pero todos aprenderemos de todos dijeron.
El encargado de dar el veredicto final fue el ingeniero Gabriel Hernández García, quien agradeció a los concursantes y dijo que "no solo vale el esfuerzo, sino el hecho de haberle puesto lo mejor de sí en una muestra que proviene del pueblo, de manos de mujeres del campo y eso tiene mucho valor", concretó.
Los resultados:
Sopas:
Sopa de hígado a la mexicana
Plato Fuerte
1er Lugar: Mole Negro
Postre:
Pastel helado con crema de café |