* Al menos cien familias rurales son las damnificadas
*Cunde el temor ante nuevas inundaciones
SAN JOSÉ DEL RINCÓN, Estado de México.- La reactivación de las torrenciales lluvias y del intenso frío invernal puso en alerta a los habitantes de 16 comunidades de este municipio, que aún no se reponen de las enormes pérdidas producidas por la tormenta que a principios del mes azotó a la región durante una semana.
Al peligro de nuevas inundaciones, se suman los fuertes vientos y la posibilidad de una contingencia sanitaria debido a brotes de enfermedades en la piel, infecciones virales y de vías respiratorias, sobre todo entre la población infantil.
La situación en las localidades azotadas durante una semana por un impresionante e inusual aguacero, es todavía caótica.
Decenas de casas se encuentran semisepultadas por el lodo, otras parcialmente derrumbadas y con daños severos en sus estructuras de adobe, mientras los daños y pérdidas materiales no han sido debidamente cuantificados, máxime que las autoridades de protección civil, del Ayuntamiento y estatales, escasamente han aparecido por las zonas afectadas.
La comunidad que sufrió mayores daños es Lomas del Rancho, distante unos 18 kilómetros de la cabecera municipal y compuesta por unas cien familias rurales, 37 de las cuales se han declarado damnificadas debido a la pérdida total de sus bienes y a que el lodo y el agua inundaron sus casas. |
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A esta situación de caos, se añade la preocupación de los habitantes por su futuro inmediato y la carencia de medios que les permita salir de la crisis producida por las lluvias.
A 17 días de la tormenta, crece también el descontento en las distintas poblaciones debido a que familias completas para guarecerse y resolver sus necesidades solamente han recibido la ayuda piadosa de familiares y vecinos.
El enojo se acentúa hacia las autoridades municipales, principalmente en contra del alcalde José Rangel Espinoza, a quien responsabilizan de haber ordenado el desmantelamiento del albergue improvisado en la iglesia de Loma del Rancho, ocho días después de la contingencia, cuando aún estaba habitado por familias damnificadas.
Literalmente, unas cien personas acusan haber sido lanzadas de la iglesia y a su suerte para enfrentar las consecuencias de las torrenciales lluvias. |
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RÍOS DE LODO Y AGUA
Loma del Rancho y Jesús Carranza muestran vestigios frescos de la devastación producida por los ventarrones y los ríos de agua y lodo.
En Carranza, las familias afectadas, imposibilitadas a recurrir a familiares y vecinos, o renuentes a abandonar sus viviendas modestas, han improvisado con lonas y plásticos los techos desprendidos por los vendavales. Pero no corrieron con la suerte de otras poblaciones, donde el Ayuntamiento distribuyó tres láminas de cartón por familia y carretillas, selectivamente repartidas, para desalojar las toneladas de lodo que invadieron las casas.
El problema en Loma del Rancho se complicó por el desgajamiento parcial, unos 40 kilómetros río arriba, en los límites con el estado de Michoacán, del cerro El Picacho.
Las enormes corrientes arrastraron basura que taponó la presa de Lomas del Rancho, lo que provocó la inundación de al menos 100 hectáreas de cultivo, y causó la muerte de decenas de cabezas de ganado y aves domésticas.
Algunas partes de la zona habitada y las parcelas se encuentran cubiertas por una capa de metro y medio de lodo. Las casas continúan así, mientras sus dueños claman todavía la ayuda de autoridades estatales y municipales.
Hoy por la mañana, el gobierno de la entidad habría enviado brigadas para fumigar las viviendas donde el lodo ha sido parcialmente desalojado y las aguas redujeron sus nivel. |
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AFLORAN LOS RENCORES OFICIALES
Las familias rurales, adheridas en su mayoría a la organización Antorcha Campesina, y a través de la cual gestionan ayuda institucional desde hace 17 días, manifiestan su decepción y desaliento porque el gobierno del estado turnó la atención a las peticiones de ayuda a la Dirección de Gobernación en la Zona Norte, localizada en el municipio de Atlacomulco. De ahí, sostienen, nadie ha recibido respuesta, o apoyo material y sanitario para resolver sus apuros y prevenir contingencias.
En Lomas del Rancho lamentan aún que a cambio de ayuda, las autoridades municipales desmantelaran, “sin decir agua va”, el albergue donde pernoctaban cien personas daminificadas. Ana Claudio García, dirigente del antorchismo en la región, sostiene que el Ayuntamiento habría recibido los implementos y apoyos para proteger a las familias.
Pero aseguró que comunidades enteras, principalmente donde Antorcha Campesina tiene injerencia, son ignoradas en el reparto de los apoyos, lo que, a su juicio, “evidencia la mala fe del presidente municipal, Rangel Espinoza en contra de la organización, por motivos llevados incluso al terreno del odio personal”.
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La esposa del alcalde, María Teresa Rivas, acudió el martes 16 a repartir las láminas de cartón bajo la advertencia –relatan los vecinos- de que no iba a permitir que “nadie le gritara”. En tanto, la diputada local panista, Florentina Salamanca, y quien entró “con calzador” a la actual Legislatura para completar la representación indígena, les hizo llegar ropa usada… “y jamás ha regresado”. A sus hijos, que viven en Loma del Rancho, les envía víveres eventualmente.
Estos hechos irritan más a los habitantes de esta comunidad castigada por la tormenta, y no dejan de recriminar a las autoridades por el maltrato de que son víctimas. |
Otras comunidades con daños severos son La Trinidad, El Toril, El Huizache, Chivatí, Lijadero, San José Lamillas, Llano San Juan Palo Seco, Las Rosas, Loma del Cedro, San Miguel del Centro, El Pintal, Lomas del Pintal, Fábrica Pueblo Nuevo y La Lagunita Barrio Canoas.
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