San Juan Tlilhuaca, una colonia
agobiada por carencias de todo tipo


Javier Montalvo R.

*A más de 40 años de su fundación, sus habitantes  no cuentan con agua potable, drenaje, luz eléctrica y pavimentaciones

Toluca, México.- Más de dos mil familias, algunas de ellas por más de cuarenta años, han sufrido las carencias y la falta de servicios elementales  como drenaje, agua y luz eléctrica, en la colonia popular San Juan Tlilhuaca.

A decir de sus habitantes, en esta colonia se constatan las mentiras y engaños del Gobierno Federal al transmitir en los medios informativos como la televisión, campañas mediáticas que usan como eslogan “para vivir mejor”.

Y es que a su colonia no llegan los servicios elementales para vivir mejor, no cuentan con lechería, dispensario médico, escuelas, mercado, áreas deportivas y recreativas; tampoco cuentan con los programas sociales Oportunidades, 70 y más, becas escolares, Hábitat y mejoramiento a la vivienda, entre otros.

La historia de pobreza se remonta a cuatro décadas, cuando los primeros pobladores a cambio de las tierras que les fueron expropiadas en San Juan Tlilhuaca, en la delegación Azcapotzalco, recibieron las nuevas tierras como ejido. Las familias crecieron, unos las dejaron como herencia a sus descendientes, otros en el transcurso del tiempo, lotificaron toda la zona.

 

Es cuando se inicia el calvario y se incrementa la pobreza en esta colonia; desde entonces, por ser terrenos ejidales se les ha negado la introducción de servicios y obras de infraestructura para el uso y goce de sus habitantes.

Prueba viviente de la gran injusticia social que se ensaña en la gente humilde es la señora Crescencia Santos Nicolás, que de sus 75 años de edad, cincuenta y tres los ha pasado viviendo precariamente en sus cuartitos de cartón y madera. Cree que ya no alcanzara a ver y disfrutar de un mejor nivel de vida, ya que le agobian diversas enfermedades, que no son obstáculo para refrendar su inconformidad con su pobreza, “nacieron mis hijos, ya se casaron, ya tuvieron hijos y los gobiernos que siempre sí, que siempre no, y ni han hecho nada”.

 

Muchos gobiernos federales, estatales y municipales de diferentes ideologías políticas han pasado, y ninguno ha puesto verdadero interés en solucionar los problemas de la regularización y los servicios.

También lo evidencia así Edith Espinoza Guzmán, que hace 10 años compro su lote y vive con su familia sorteando a duras penas su situación económica, “ni en cuenta nos toman, menos nos dan algún apoyo y al  pobre menos porque no tiene  uno dinero, claro que si tuviera uno dinero luego luego, porque el poderoso es el que puede, el amolado es el que está bien fregado de plano, y esos somos nosotros, porque si no tenemos de donde”.

Pero también, durante todo este tiempo, los habitantes de San Juan Tlilhuaca han navegado bajo la dirección de líderes corruptos, principalmente del PRD y vecinos suyos que sólo los han esquilmado una y otra vez, al pedirles cantidades de dinero para la introducción de los servicios; tarde se han dado cuenta de que fueron defraudados.

 

Ante esta visión de que todo mundo se aprovecha de sus necesidades, optaron por ya no solicitar los servicios y no creer en cantos de sirena de cualquier lidercillo, viviendo  y teniendo al lado la pobreza  por muchos años.

No fue hasta el año pasado que, cansados de vivir en la franca miseria y enterados que había un movimiento social que gestionaba y luchaba por mejorar las condiciones de la gente humilde, decidió un grupo de ellos contactar a los dirigentes del Movimiento Antorchista en la zona Noroeste.


 

A un año de trabajar conjuntamente y de seguir los principios que enarbolan los antorchistas, “unión, fraternidad y lucha” los habitantes de esa comunidad cuentan con la ampliación de red  de agua potable en la calle México y  gestionan ante el Ayuntamiento de Nicolás Romero la red de drenaje para 22 calles, centrándose también en empezar a ver los tramites y así  vislumbrar la posible regularización de la zona.

Hoy se suman más de dos mil personas que ya conocen como trabaja y lucha el Movimiento Antorchista,  saben que unidos pueden lograr grandes cambios; hace falta que lo sepan los 85 millones de pobres que habitan en la república mexicana, se imagina amable lector los cambios que serían posibles si todos los pobres supieran cómo trabaja la organización social.