MOVIMIENTO ANTORCHISTA


"Mi colonia está mejor que hace 10 años"

En pleno siglo XXI, Pachuca es una ciudad de grandes contrastes, como si se viviera entre dos mundos, uno en medio de zonas residenciales, y el otro en zona de miseria. En el primero hay reservas territoriales amplias, se edifican grandes conjuntos habitacionales a la par de tiendas de autoservicio, donde además se introducen servicios como agua, drenaje, alumbrado público y  electrificación para lujosas residencias, estableciendo  así estrategias de seguridad y transporte.

El segundo ubicado entre  colonias populares y asentamientos humanos irregulares que han surgido por la necesidad de las familias al no contar con una vivienda propia. Aquí es donde se encuentran las colonias antorchistas de la zona norponiente de la ciudad capital, donde las familias adolecen de servicios tan elementales como escuelas, transporte y servicios básicos como los que tiene los ricos; esos  que tienen posibilidad de poder pagar por ellos, como es el caso de zonas residenciales de Valle de San Javier, edificada para la  clase política mas adinerada de Hidalgo, donde no carecen de nada.

Surgimiento de una organización seria y preocupada por los desprotegidos: Antorcha Campesina

Fue precisamente la necesidad de atender a las familias que nacieron y crecieron en condiciones adversas por la pobreza de sus antepasados, lo que hizo que hace más  de 25  años surgiera en Hidalgo la organización social Antorcha Campesina; organización que también ha ido estableciendo estrategias  para dotar a las familias primero de un terreno  propio donde puedan edificar su vivienda, posteriormente la introducción de los servicios necesarios para cumplir el mandato constitucional donde se establece, “que todo mexicano tiene derecho a una vivienda digna”; es así como empezaron a surgir las colonias antorchistas, y a la fecha suman 10 las que esta organización ha logrado crear en Hidalgo.

Historias que marcan el espíritu de lucha

Para Lucía Rosales, quien llego a la colonia Luís Córdova Reyes desde hace 18 años, primer colonia antorchista, todavía queda el recuerdo: “era puro monte pero se ha ido transformando con el paso de los años, y con muchas ganas hemos logrado progresar; ahora contamos con todos los servicios".

Contenta y orgullosa de los frutos logrados en estos 18 años, afirma que “cuando formamos nuestras comisiones para realizar alguna marcha o plantón, lo hacemos y vamos con la única idea de lograr que el gobierno municipal o estatal escuche nuestras demandas y que las resuelva”. El resultado de todo este trabajo que encabeza la organización es el disfrutar de agua, luz y drenaje. "Poco a poco nuestras colonias se tornan más bellas; para mí, Antorcha Campesina es una organización que siempre está pendiente de lo que necesitamos, nos ayuda en la gestión de paquetes de materiales para construcción, despensas y otros apoyos" dijo Lucía Rosales.

La historia de Martha, habitante y fundadora de la colonia Ramos Arizpe, es como la de cientos de mujeres que gracias a el Movimiento Antorchista hoy cuentan con un patrimonio para sus hijos. El terreno lo recibieron gratis, comenzaron a vivir en él; al principio sólo eran “cuartos” construidos con materiales de desecho. Debieron participar en muchas marchas y plantones para conseguir la atención gubernamental, pero hoy, diez años después, cuentan con cuartos de tabique, techos sólidos, agua potable, drenaje, pavimentación y escuelas cercanas.

Para Martha Estela García Veloz su vida cambió en los últimos diez años, pues pasó de ser “arrojada” mujer que iba de vecindad en vecindad con todo y sus hijos pequeños sólo por no poder pagar la renta, a contar con una vivienda digna que ha ido mejorando año con año. Aún da gracias a Dios por haber recibido aquel volante que decía: “¿Necesitas un terreno, una vivienda propia? ¡Contáctanos! Antorcha Campesina".

Ahora “mi colonia esta mejor que hace más de diez años, en ese tiempo sólo había cuartitos de lámina y cartón no había nada de servicios, tuvimos que hacer una letrina las 7 familias que llegamos el 26 de abril 1998. Tenías que buscar la manera de tener agua, luz, drenaje, pavimentación y fue como empezó nuestro peregrinar, dos años vivimos un verdadero calvario, incluso la falta de luz nos hacia dormir muy temprano, y para cubrir poco a poco las necesidades básicas la organización nos gestionó la construcción de dos cisternas, sólo así nos empezó a llegar agua del tanque que se ubica en el campo de tiro” cuenta Estela.

La autoridad es desconsidera, como los funcionarios tienen todas las comodidades,  poco les importa lo que necesita el pueblo, “imagínese hace muchos años realizamos un plantón frente a la presidencia municipal, el alcalde era  José Antonio Tellería, pero por pedir agua, luz y drenaje  nos desalojó y encarceló por  36 horas. Sin embargo, salimos de la cárcel y nuevamente nos organizamos, volvimos a solicitar servicios y nos encarcelaron por tres ocasiones, aún con los excesos de la policía y el riesgo que corrían nuestros hijos, mantuvimos la lucha y logramos nuestro cometido” cuenta García Veloz.

Por eso, la organización que es algo así como “nuestro ángel de la guarda”, y gracias a Dios contamos con nuestras casitas las cuales son  nuestro mayor tesoro.

Eloy Callado Hernández, vecino de la colonia Mariano Otero, recuerda que antaño, hace 11 años, el predio donde tiene su casa era tierra de cultivo, pero por la lucha que desde ese tiempo emprendimos con Antorcha, logramos que nos dieran el uso de suelo, aunque el gobierno no quería estuvimos 8 meses en plantón hasta que lo logramos, así poco a poco se fue urbanizando la colonia.
Los plantones y la vicisitudes que pasamos, nos han permitido lograr que a nuestras colonias llegue el progreso para poder vivir
con dignidad.
 

“En ese tiempo me acerque al grupo más que nada por lo económico, no teníamos dinero suficiente para comprar un terreno y con Antorcha nos dieron facilidades de pago, el costo era económico”.

Fue claro al asegurar que aunque en su colonia ya cuentan con todos los servicios, continuará apoyando y participará en lo que sea necesario para que otros integrantes de la agrupación que en este momento adolecen de lo más elemental en su colonia puedan lograr que el gobierno les dote de infraestructura básica.

“Este trabajo no ha sido fácil”, señala Agustina Orta Cruz, quien viven en la colonia Mártires 18 de Agosto. “Tiene 9 años que llegué a vivir aquí, recuerda con nostalgia, sólo había magueyes, nopales y pirules, era un terreno baldío, pero con lucha, trabajo y plantones que hemos realizado junto con Antorcha Campesina es como se ha transformado poco a poco esta unidad habitacional”.

 “El futuro me cambio gracias a Antorcha Campesina”, señala Antonia Zavala Bautista quien vive en ampliación Mártires 18 de agosto desde hace cinco años,  al recordar como llegaron a la hoy colonia, entonces un predio aparentemente abandonado, en donde se asentaron por la fuerza: la fuerza de su necesidad económica y el deseo de ofrecer a su hijos un  hogar digno y propio la obligó a hacerlo.

Orgullosa dice, "seguiré siendo una mujer de lucha con Antorcha Campesina, solo así podre seguir apoyando a los que no tienen un lugar donde vivir, o servicios para cubrir sus necesidades básicas".

Para las miles de familias que integran Antorcha Campesina, esta organización dicen, tienen su razón de ser, trabaja para los necesitados, muestra de lo anterior es que siempre nos han apoyado, empezó con una colonia ahora ya son 10, aunque con muchas dificultades.

La lucha continúa

La dirigente en Hidalgo de Antorcha Campesina, Guadalupe Orona Urías, dice que el problema de la entidad es la distribución de la riqueza al igual que en todo el país. "Como organización sabemos que no únicamente se trata de buscar servicios para los militantes, hace falta concientizarlos e instruirlos en cuanto a sus derechos para que sepan defenderse siempre”, y argumenta que eso permite que la lucha social que ellos realicen realmente tenga un efecto multiplicador y no se utilice para beneficios prácticos del movimiento. “Todos aquí entendemos por qué la lucha tiene que ser con marchas y mítines, no sólo buscamos una lucha callejera, debemos antes tener consciencia”.

“Los motivos para mantener la guardia levantada, siempre serán sin duda la grave carencia de muchos hidalguenses. Es lastimoso ver que un niño muere en un petate tirado en el piso, sin poder hacer nada. Y más cuando sabemos que con atención médica y un galeno se podría salvar” comenta Orona Urías.

La eterna lucha que ha mantenido  la organización con los gobiernos del estado, es para obligarlos a cumplir lo que por ley tienen que cumplirle a sus gobernados. Esta circunstancia muchas veces impide llegar a un diálogo entendido. “No queremos marchas, no necesitamos movilizaciones, lo que queremos es atención, que cumplan lo que prometieron”, dice convencida de que alcanzar la solución a las  peticiones de los más desprotegidos siempre será tema difícil; “Existen cientos de promesas incumplidas, y nadie nos quiere responder, por eso, seguiremos en pie de lucha hasta ver resueltas las necesidades y carencias de miles de Hidalguenses".

 

 

   
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