Zacapoaxtla, Pue.- Un mosaico de colores se formó en el Centro de Convenciones de Zacapoaxtla, tenía en primer plano y acaparando los reflectores, cámaras y luces una especie de templete de teatro, forrado de manta y con un paisaje de fondo de algún pueblo indígena; el aire se paseaba, el nerviosismo y la impaciencia estaban presentes, porque el evento esperado por los alumnos del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) 168, por un año, anunciaba que en minutos comenzaría.

Largos vestidos azul-perla resaltaba entre la diversidad de colores, jóvenes inquietos metían las manos en los bolsillos de un traje de color elegante: negro; impacientes esperaban detrás de una cortina de manta el momento de presentar su entrada, mientras los familiares y padrinos, buscaban la foto perfecta para el recuerdo.
“Fatigados y ardientes caminaban, honor y deber hacia la guerra, no tenían más armas que su sangre, iban desnudos como si nacieran”, fue el verso que anunció el inicio, seguido por la diana de la Banda de Guerra Militarizada 168 y la entrada del padrino de generación, acompañado de la directora del plantel Sara María Huerta Zamacona, el presidente municipal Justino Guerrero Lillo, la dirigente de Antorcha Zacapoaxtla Dánae Córdova Morán y demás autoridades educativas, civiles y políticas.
Siguiendo el protocolo educativo, los mediadores del evento resaltaron la entrega de una generación comprometida con la transformación de un México nuevo; y el inicio del programa cívico: relevo de escoltas, himno nacional e himno al estado de Puebla.
Fue entonces cuando la escolta oficial de tercer grado recibió el lábaro patrio, para entregarlo a su sucesora de cuarto semestre, entre frases entrecortadas, con los sentimientos cristalizándose en lagrimas que estuvieron a punto de salir, en el momento en que ya no lo tuvieron para elevarlo a escuchar su alabanza.

Lo cotidiano de cualquier escuela desapareció, el apoyo de pistas y canciones para hacer honores. La Banda de Guerra, una de las mejores del estado -resaltaría más adelante el padrino de generación-, con casacas verdes, trompetas brillantes de tanto almorol y tambores con el escudo del CBTA 168 haciendo frente, hacían en estudiantes con porte militar que con voz grave cantaban el Himno Nacional.
El acto cívico terminó, era momento de alistarse para ver una gama de cuadros culturales que sólo el CBTA de Zacapoaxtla tiene la capacidad de presentar. “Por las tierras invadidas, por los pueblos conquistados, por la gente sometida, por los hombres explotados”, dio pie a anunciar que el homenaje sería a las joyas que dieron historia al País “Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, María Ignacia, Gertrudis Bocanegra y Carmen Serdán”, con un evento cultural bajo la temática de los “Pueblos Indígenas”.
Y para resaltar la labor de las mujeres luchadoras, se anunció el nombre de la generación “Margarita Morán Veliz”, personaje que trabajó a favor de la gente más desprotegida. Ofreciendo su vida, sus hijos… para mejorar las condiciones de los que menos tienen
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Por fin los estudiantes hicieron su entrada, sonrientes y coordinados en los pasos del vals que los guiaron hasta su asiento mientras sonaba: “Los destellos de los astros iluminaban hoy sus tumbas, esas fosas que ignoradas, representan libertad”.
El informe de labores se dio a conocer, Huerta Zamacona aprovechó para resaltar las actividades académicas, culturales y deportivas en las que el Centro de Bachillerato de Zacapoaxtla ha participado y logrado reconocimientos, así como el crecimiento de la institución en cuanto a infraestructura y estadísticas. |
El telón se cerró, el informe terminó y unos destellos verdes, como rayos en una tormenta de verano, aparecieron para anunciar la exhibición de la Banda de Guerra. El telón se abrió, más de 40 estudiantes formaban cinco filas, con el sargento al frente y su sucesor. El movimiento de corneta dio la pauta para comenzar a tocar, mientras avanzaban las notas y toques, la marcha en paso corto hacían resonar el templete.
Sin embargo, era hora de que los estudiantes que egresaron entregaran sus instrumentos a la nueva generación, pero con disciplina, como día a día lo hacían desde las seis de mañana. Paso redoblado, paso corto; la corneta y el tambor dejaron de estar bajo el cobijo de un traje elegante y pasaron a ser un uniforme nuevo. La seriedad no dejaron ver facciones que formaran una sonrisa, se cerró el telón nuevamente, mientras las miradas tristes ocupaban el lugar de los que hoy egresaban.
Pero la poesía “La caída de las hojas” por el alumno Daniel Leal Ramírez levantaba el ánimo, que poco tiempo después se desbordó al escuchar música michoacana, acompañada de gritos en un baile alegre y vivo: era el grupo de danza y baile del CBTA 168, que presentaba bailes de Michoacán y Aguascalientes.
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El zapateado despertó la alegría, que se hizo evidente cuando al presentar el cuadro de Aguascalientes, dos jóvenes demostraron sus habilidades en la charrería, con sogas que formaban ondas y círculos. Niños y fotógrafos se acercaron, mientras los jóvenes vestidos de charros y un gabán colorido, formaba una barrera para ver la pelea de gallos, mientras las mujeres, coquetas y sonrientes veían entrar a dos maestros, que “picaban” a sus gallos para comenzar la pelea. |
El escenario se tiño de un anaranjado, como el atardecer que anuncia una helada próxima. Era la rondalla femenil y varonil, con una especie de gabán anaranjado, marrón y una combinación entre estos colores que se igualaron a la luz que iluminaba el lugar. Por primera vez en el año se unieron para tocar una canción en conmemoración al bicentenario de la Independencia de México “15 de septiembre”.
Se cierra el telón otra vez y se invita al padrino de generación a que emita su mensaje. Una clase de historia de México en 10 minutos, destacando la victoria que tuvieron los zacapoaxtecos contra las tropa francesas. No obstante, aseguró que si bien han pasado dos eventos importantes como la Independencia y la Revolución, incluso en la actualidad, el pueblo mexicano sigue sumergido en la miseria.
Y es que detalló que México está sumergido en una crisis, con más de 80 millones de mexicanos en la pobreza, a pesar de que tiene al hombre más rico del mundo. De ahí que puntualizó la importancia de que los estudiantes se preparen, pero sin olvidase de su pueblo.
Nuevamente el grupo de danza se presentó, ahora con bailes de Durango seguido con baile de Puebla, el cual, estuvo engalanado con la canción: “Que Chula es Puebla” y una manta –elaborada por el Taller de Artes Plásticas (TAP) 168”, que mostraba la catedral de la capital.

También la rondalla se unió al cuadro de danza, al presentar un popurrí de la Revolución con la “La Cucaracha y La Adelita”, que en cada estrofa de la primer canción, los invitados reconocían su trabajo con aplausos y gritos de ovación.
La hora de cerrar el evento se acercaba, pero antes se entregaron a los alumnos el reconocimiento que los acredita como técnicos en el área agrícola e informática. Y ahora, el momento de bailar el último vals.
José Carmona Galindo, estudiante y joven cebetiano se despide a nombre de todos sus compañeros, agradece a los maestros, a los compañeros, a los padres. Se entrecorta su voz y sus compañeros enrojecen, y sólo esperan a que las autoridades del presídium se acomoden para la foto del recuerdo.
“Por fin llegamos, parecía difícil, interminable. Tres años duró el camino, tres años de mil vivencias, mírame ya soy un técnico, pero empecé siendo un estudiante común”, el último verso, que clausuró la primera lágrima que por más de tres horas se resistía a bajar, pero que un abrazo motivó a caer en el templete de aquel teatro improvisado.
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