- 300 elementos de la policía cumplen amenaza, dejan 5 lesionados
- En proceso juicio de procedencia contra el edil por obstruir la elección de delegado
Al menos 300 policías vestidos de civil armados con palos y piedras, así como personal de la oficina municipal de Tlanchinol, en el estado de Hidalgo, realizaron hoy el desalojo de 150 antorchistas que permanecían en plantón desde hace dos meses, en demanda de servicios básicos para su comunidad.
Alrededor de las 11 de la mañana de este día cuando campesinos antorchistas, originarios de uno de los municipios más pobres del estado, quienes realizaban su guardia correspondiente en el campamento instalado afuera del palacio municipal, fueron agredidos y desalojados por un grupo de personas enviadas por el presidente municipal Alejandro Bautista.
Aunque el plantón llevaba ya 2 meses, desde el inicio del mismo los manifestantes denunciaron la persecución policiaca y las amenazas de desalojo y expulsión de sus comunidades. Por eso, desde entonces, señalaron la “actitud represora del presidente municipal, a quien acusan, además, de no permitir la elección democrática de delegado en Temango.
El desalojo de hoy dejó un saldo de cinco personas con lesiones leves que, aunque no requirieron de hospitalización, sienten miedo de que continúen las agresiones y por ello se han resguardado en la sede antorchista de la localidad.
“Hubo pocos lesionados porque, lo importante para la organización fue resguardar la seguridad de los manifestantes”, señaló Guadalupe Orona, dirigente estatal del Movimiento Antorchista.
Señaló que a pesar de las amenazas previas, la gente acudía al plantón porque estaban en la plaza pública, “no había porque tener miedo, por eso acudían lo mismo compañeros hombres que mujeres con sus niños y jóvenes”.
Orona Urías dijo, se confiaba en que no se cumplieran las amenazas pues el mismo gobernador del estado, Miguel Ángel Osorio Chong, a través de su subsecretario de gobierno, Carlos Moreno López, conocía del problema e incluso se pidió su intervención.
No obstante que los antorchistas han marchado en reiteradas ocasiones – la última vez fue el pasado 20 de abril con mil 500 participantes-- para solicitar al gobierno estatal que interviniera ante la cerrazón del munícipe, “la respuesta del ejecutivo es que no hay posibilidad de resolución”.
Por su parte, los manifestantes reclaman que el edil, en lugar de permitir el diálogo en busca de soluciones, “ha optado por la represión y guerra mediática, haciendo declaraciones que ponen en evidencia su nula sensibilidad política como gobernante de uno de los municipios con mayor rezago en la entidad”, destacó la dirigente antorchista.
La líder señaló que el edil municipal se ha valido de amenazas y chantajes, contra algunos delegados de la cabecera municipal y comunidades aledañas para que “firmen un documento en el cual, supuestamente, piden al edil actuar enérgicamente en contra de los plantonistas”, por ocupar la plaza pública.
Sobre la imposición del delegado en la comunidad de Temango también destacó que este acto “viola el derecho que todo ciudadano tiene de votar y ser votado; con esta imposición, inició el alcalde, toda una serie de violaciones a la ley que todavía no acaba”.
Cabe recordar que el 23 de marzo pasado, el Movimiento Antorchista solicitó al Congreso del Estado de Hidalgo juicio de procedencia contra el edil de Tlanchinol, Alejandro Bautista Medina, por violaciones constitucionales tales como la libre asociación, manifestación y petición.
Todo esto después de que se ha negado de manera rotunda a cumplir las demandas de agua potable, electrificaciones, drenajes y mejoras de los caminos que conducen a diferentes comunidades del municipio.
Pero esto no es todo, dice Orona, pues la protesta que los antorchistas han realizado en el Palacio de Gobierno tiene también como propósito exigir al gobierno estatal que cumpla los compromisos pactados con la organización el 11 de septiembre de 2009, y que hasta la fecha han sido omitidos, a pesar de existir una minuta firmada, y de haber priorizado las obras de acuerdo a su importancia y repercusión para los habitantes de distintos municipios.
Por lo pronto, la plaza de Tlanchinol continúa tomada por la policía municipal, lo que ha generado miedo entre los campesinos, quienes, a pesar de todo, anuncian que realizarán una marcha a la sede del gobierno estatal y, de no encontrar respuesta, se instalarán en la plaza Juárez de la capital hidalguense.
“Parece ser la tónica de este gobierno, cuando se pide solución a las peticiones más elementales, es cuando entra en juego las amenazas y la represión”, resume Guadalupe Orona.