Subsidios, paliativos para una acentuada crisis rural

Reportaje

Lorenzo Delfín Ruiz / Yessenia Ruiz Estrada
16 julio de 2010


Toluca, Estado de México.- Como parte del acelerado proceso de urbanización, por la escasa rentabilidad de la actividad agrícola debido a los altos costos de insumos y, sobre todo, por la falta de apoyos institucionales, el campo en algunos municipios de esta entidad entró en franca crisis. Hace tres años, comunidades campesinas enteras abandonaron la actividad bajo un argumento más que contundente: resultaba más caro sembrar que lo que cosechaban.

El Pintal, comunidad rural de San José del Rincón, y el ejido El Tunal Nenaxi, en San Felipe del Progreso, considerados por el Consejo Nacional de Población (Conapo) como dos de los cinco municipios con altísimos niveles de marginación en el Estado de México, entraron en esta espiral de mayor decadencia; sus habitantes tenían dos opciones: emigrar o padecer hambruna. Buscar como alternativa la organización comunitaria y la solidaridad, para ese momento resultaba impensable, peor aún frente a sus gobiernos municipales que se desentendieron de ellos, y una administración estatal ignorante de la situación real que allí imperaba.

De las 124 comunidades que comprende el municipio San José del Rincón, El Pintal destaca, como otras tantas, porque su gente depende al cien por ciento de la actividad agrícola; maíz, es el principal producto; papa, de manera marginal, es la segunda opción de siembra.

En medio de su crisis productiva, los campesinos de El Pintal recurrieron a una última posibilidad, la organización interna que además debía enfrentar viejas prácticas de caciquismo regional y control de producción y de precios en el mercado.

El proyecto no era ambicioso en extremo. Ellos lo que buscaban era garantizar la continuidad de la agricultura como medio de subsistencia. Coincidieron entonces, en que el primer paso era disminuir los costos de producción. Detectado el principal problema, procedieron a abatirlo atacando los altos precios de fertilizante.

Don Luis y don Amado Acevedo Mauricio, que en El Pintal dirigen a dos grupos de los 2 mil 300 campesinos, recuerdan las condiciones de desamparo en que se encontraban. Tres años después, si bien no cosechan para inundar de maíz el mercado, si lo hacen “al menos tenemos pa’ comer”.

Esta ventaja no ha sido producto de milagros; sencillamente capitalizaron los descuentos del 50 por ciento en el precio de las 70 toneladas de fertilizante para los dos grupos de la comunidad, logrado a través de una gestión cansada pero persistente ante el gobierno de la entidad.

Una vez que obtuvieron resultados favorables, se corrió la voz. Y ahora, sin mucho despliegue de presunción, muestran los efectos: las parcelas fertilizadas exhiben sembradíos vigorosos, mientras las no fertilizadas evidencian matas de maíz débiles y sobre las que se cifran pocas esperanzas de producción.

 

Verdad incuestionable

Ante este ambiente de crisis del campo mexiquense, Telésforo García Carreón, el más visible dirigente social y político en el Estado de México y quien ha destacado en la gestión del subsidio al fertilizante, asegura que “es una verdad aceptada por todos que sí hay crisis en el campo, que se manifiesta en varios aspectos, principalmente porque el campesino mexicano ha dejado de ser productivo, porque en México no se producen los alimentos que necesitamos”.
García Carreón dice en entrevista que, del total de la población mexicana, el 22 por ciento vive en zonas rurales y sólo genera el 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin más, el campesino mexiquense, en su mayoría, encuadra en este diagnostico: ya no cultiva, busca empleo en otros lugares distintos a los de su origen, particularmente a Estados Unidos, con una tasa de 400 mil emigrantes al año que buscan sustento, esto impide que la riqueza generada se quede en México, sino en los países del Norte.

Más: México produce pueblos campesinos de niños y de viejos, más de viejos que de niños, concentrados en Guanajuato, Michoacán, Puebla y el Estado de México, con efecto letal sobre un aspecto importante en el entramado social, como lo es la disminución de la matrícula escolar por la emigración.

El dirigente García Carreón, involucrado en la organización Antorcha Campesina, que tiene notable influencia también en sectores urbanos de la entidad, refiere que, particularmente, el mexiquense es un estado de contrastes. Cuenta con ricas zonas maiceras en San Felipe del Progreso, en Atlacomulco y zonas vecinas, pero éstas se “distinguen” por ser expulsoras de campesinos hacia el Distrito Federal para vender globos en Chapultepec, mientras los de San José del Rincón se “especializan” en estacionar vehículos en las calles de la capital de la República.

Éste es un fiel y dramático reflejo del escaso apoyo que ha prevalecido en el campo. Recuerda que es a partir de 2007 cuando se percibió una recuperación paulatina pero sostenida en este sector. Y fue, precisamente, a través de la gestión del subsidio a los insumos agrícolas, pero con especial énfasis en el precio del fertilizante.

Fertilizante costo en mercado precio subsidiado
Tierra 170 pesos bulto 85 pesos bulto
Urea 292 pesos
bulto 146 pesos bulto
18-46-00 394 pesos bulto 197 pesos bulto
Triple 16 352 pesos bulto 176 pesos bulto
Sal 150 pesos bulto 75 pesos bulto
 
Los hermanos Acevedo Mauricio, en El Pintal, y José Manuel López Hernández, en el ejido El Tunal Nenaxi, coinciden en que el subsidio ha sido decisivo para aumentar y sacar adelante la producción maicera anual que literalmente ya estaba extinguida.
López Hernández precisa que un primer paso ha sido la adquisición de 30 toneladas de fertilizante subsidiado para 50 campesinos de su comunidad, a raíz de que el gobierno federal, en 2008, suspendió primero, y eliminó después, los subsidios al campo en esta zona de 500 hectáreas de tierras con vocación agrícola.

El fertilizante recibido por el ejido El Tunal Nenaxi y El Pintal forma parte de las 8 mil toneladas que se distribuyeron en 30 municipios del Norte, Centro y Sur del estado, precisa García Carreón, quien aclara que también se han entregado otros apoyos a los campesinos, como descuentos del 50 por ciento en la compra de aspersoras, herbicidas y mecanización para la siembra y la cosecha.

Aun así, la situación de crisis está muy acentuada, admite el entrevistado. Tanto, que esto es apenas un paliativo, “importante pero todavía insuficiente”. Para combatir el rezago histórico, es necesario fomentar la organización de los
campesinos y extender esta gestión de apoyos materiales a otros rubros sociales. Se ha demostrado que “con pocos millones se puede hacer mucho por el campesino mexiquense”, enfatizó.

El beneficio de los insumos subsidiados para el campo en las 300 comunidades mexiquenses en las que la organización Antorcha Campesina realiza trabajo político y de gestión social, se traduce en descuentos por tipos de fertilizante, cuyos precios que predominan en el mercado, son afectados por descuentos del 50 por ciento.

TLC, un mito

Telésforo García Carreón, condena la versión oficial y oficiosa de que el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) significaría la solución de tajo todos para los problemas del campo mexicano. “Fue vendido como la panacea y ha resultado exactamente lo contrario”, con reflejó, inocultablemente, en amplios sectores del territorio mexiquense.

Un análisis del dirigente y de la misma organización Antorcha Campesina, revela que “la ineficiencia productiva de México, comparada con la alta productividad de Estados Unidos y Canadá ha dado como resultado que ellos sí nos vendan a precios muy competitivos y México, en cambio, no pueda venderles a ellos por tener la competencia de Sudamérica y Asia; esto ha generado mucho desempleo”.

Responsabiliza a los sucesivos gobiernos de la República, a partir de la firma del TLCAN, de asumir una política económica y entreguista hacia países desarrollados; cuando éstos eran países en vías de desarrollo practicaron el proteccionismo económico para desarrollar su industria a altos niveles y poder competir en el mercado. México, por su parte, abrió sus fronteras y produjo una economía muy atrasada, describió el dirigente. El efecto lo sufre de manera dramática el Estado de México. Particularmente, el sector campesino.

 

ANTORCHA EN EL CAMPO
 
 
La discusión de los efectos del TLC en el campo demanda una interpretación objetiva que ponga de relieve las causas reales del problema y sugiera soluciones realistas. Desgraciadamente, el debate se ha visto dominado por dogmas ideológicos e intereses políticos cuyo propósito más bien parece el de ganar elecciones u obtener canonjías y en este sentido es muy significativo que ciertos políticos que en su momento aprobaron el Tratado en el Congreso... 
 

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