Los Centros de Iniciación Deportiva rinden frutos y muestran su trabajo con niños y jóvenes

 

El deporte da luz entre la pobreza

 

29 de enero de 2010.-El deporte se contagia, se motiva, se instruye y se practica; pero para Edgar de Jesús Aiza Sánchez --joven  atleta veracruzano-- también se comparte, sobre todo con los más necesitados: jóvenes y niños de las zonas más pobres del país.

Edgar de Jesús es capitán de la selección nacional de Voleibol de Sala, la cual participará en el Campeonato Mundial 2010 en la ciudad de Taillin, Estonia, en julio próximo. Pero también, forma parte del proyecto de Centros de Iniciación Deportiva en zonas populares y campesinas por parte del Movimiento Nacional Antorchista. 

Edgar Aiza, seleccionado
nacional de voleibol.

 

Es justamente dentro de las próximas Espartaqueadas Deportivas a desarrollarse en Tecomatlán, Puebla, en donde tendrá su próximo reto: refrendar el primer lugar en Voleibol,  que su equipo logró hace dos años en esa justa deportiva.

Su vida se divide entre las competencias nacionales e internacionales, al tiempo que promueve la práctica deportiva entre niños de las zonas rurales del estado de Veracruz, en donde es entrenador de los representativos que competirán en las próximas espartaqueadas.

Esa es la finalidad de los Centros de Iniciación Deportiva: acercar el deporte a cada uno de esos lugares, buscar entre la pobreza, el aliento de la formación deportiva  que acerca a los jóvenes y niños a una mejor calidad de vida. 

“Es importante trabajar con los más necesitados, en las zonas rurales, en las zonas marginadas –explica Edgar en entrevista- porque es donde más hace falta el trabajo; en la capital de los estados hay espacios, entrenan, con todos los recursos”.

Una herramienta contra la pobreza

El deporte --dice el originario de Boca del Río, Veracruz-- cambia la vida, quita malos hábitos, otorga disciplina, realza valores, promueve el trabajo en equipo, y todo esto ayuda a formar mejores personas; sin embargo, cuando la pobreza es la única disciplina a la que se someten muchos niños mexicanos, su deporte entonces es sobrevivir. 

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Por eso en lo deportivo no sólo es necesario tener ganas para entrenar, sino los instrumentos, un entrenador y los espacios adecuados para practicar, elementos que el país no otorga a todos por igual.

Edgar Aiza se da cuenta de ello y da opciones de solución, a tal grado que a veces debe donar dinero de su bolsillo para que los jóvenes puedan asistir a sus entrenamientos, muchas veces alejados de sus lugares de origen. 

“Nuestro programa de iniciación ha generado cambios, dice el campeón nacional, porque no sólo es el apoyo deportivo, sino moral en la vida de los niños y jóvenes, porque se dan cuenta que pueden hacer muchas cosas que no tienen que ver necesariamente con el dinero”. 

Actualmente, dice, su trabajo se concentra en el municipio de Martínez de la Torre, en donde formó y entrenó a la selección juvenil menor y juvenil mayor femenil y varonil del municipio, que participará en el encuentro deportivo nacional antorchista.

"El deporte -dice el originario de Boca del Río, Veracruz-- cambia la vida...sin embargo, cuando la pobreza es la única disciplina a la que se someten muchos niños mexicanos, su deporte entonces es sobrevivir". 

Un hábito que se contagia

Para este entrenador de las selecciones juveniles en Veracruz, la salud fue el primer y principal motivo para la práctica del deporte. Un hábito que se contagió entre la familia, donde su padre, madre y hermanos son deportistas natos.

Con toda la energía que un niño de 6 años puede detonar, Edgar practicó de todo: karate, donde entrenó 5 años, atletismo, futbol, bicicleta, natación, “¡y hasta  aerobics!”, cuenta orgulloso.  

El cuerpo lo significa como una herramienta de trabajo, “por eso es importante mantenerse sano”.

Pero su llegada a la práctica del Voleibol, deporte que le abriría las puertas del éxito, es meramente circunstancial.
A los 18 años, en la preparatoria, comenzó a entrenar y jugar con compañeros de clase. “El profesor no me hacía mucho caso, quizá por mi inexperiencia”.

 
Fue justamente la práctica inicial en muchos deportes lo que le ayudó a adaptarse a este nuevo ejercicio. Además de la complexión, la estatura y la energía de sus entrenamientos.

Así llegó a un campeonato juvenil, en donde un estudiante de la Universidad Veracruzana, “un desconocido pero que quizá vio en mi algo de talento”,  le invitó a prepararse en el voleibol de playa.

Después de eso se integró a la selección del estado y ahí el destino lo puso frente a su primer profesor, aquél que alguna vez lo ignoró.

Aunque admite que las circunstancias que lo acercaron a la práctica deportiva, son distintas a las de sus alumnos, no deja de indignarse ante la falta de espacios y apoyo oficial para generar el hábito entre los infantes. “La pobreza, el poco interés en la casa o en la escuela, limita que los niños se acerquen de manera fácil a estas prácticas”.

Sus diarios recorridos por las zonas pobres del estado, forman su único alegato para reclamar el diseño de políticas públicas efectivas, que ayuden en la búsqueda y formación de talentos deportivos.

“Entre nuestros  resultados, el estado de Veracruz no ha tenido otra alternativa que apoyarnos para la promoción de nuestros equipos, pero hace falta algo más a nivel nacional”.


Paciencia, virtud para entrenar


Jugador internacional y nacional de voleibol de playa y salón, Edgar Aiza, también tiene una larga trayectoria como entrenador juvenil en esta disciplina deportiva, por eso, sabe bien que aparte de conocimiento en el área, un entrenador debe contar con carisma y paciencia para atender a los niños.

“Debemos estar capacitados para su adecuada formación deportiva, alejarlos de actividades poco productivas o que atentan contra su salud, como las drogas y motivarlos diariamente en la sana competencia y, por supuesto, en ganar”. 

En la ciudad de México hay más espacios y por ello, podemos tener más opciones para el desarrollo de talentos.

Sencillo, con la tranquilidad que sólo la provincia y el ejercicio pueden dotar a una persona, habla de sus experiencias en al menos siete competencias internacionales y decenas de nacionales, donde ha obtenido varios primeros lugares, “pero también he tenido un 7º y hasta 10º lugar”, reconoce con humildad.

“Siempre busca el primer lugar, aunque no siempre se puede, pero lo importante también es divertirse en la competencia. El deporte demanda seriedad, porque me gusta, pero también me divierte observar a los otros competidores y saber que tienen el mismo nerviosismo que yo”.

¿En lo deportivo, qué le hace falta a Edgar Aiza?  -“Una medalla en competencias internacionales, lo más cerca que ha estado es el 7o lugar en Italia”.

No es fácil, dice,  pues México no es precisamente una potencia en este deporte. Por eso habla de la importancia que tienen las espartaqueadas antorchistas en la promoción del mismo.

“Es necesario promover la práctica a los niños, en todos los rincones de país, entrenarlos, promocionarlos, llevarlos a competir, que se miren con los otros”.

 
Delegación mexicana en los juegos de voleibol de los trabajadores en Italia 2008   Juegos nacionales deportivos y Culturales de los Trabajadores

Este solo hecho, explica, y la convivencia de ser un solo grupo, donde no hay distinción de estados, es una experiencia agradable para los jóvenes competidores.

En las espartaqueadas busca ganar, admite con una animada sonrisa, “pero sobre todo, competir con otros estados, intercambiar experiencias y divertirnos con lo que más nos gusta hacer: el ejercicio del deporte”.

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