Ellas vienen de lejos
desde inhóspitas tierras exóticas.
Llegan
con los albores de la primavera y
sus perfumados aleteos inquietan los sentidos.
Caminan seguras de sí mismas
por las calles de nuestra ciudad.
Se plantan con inconfundible aplomo
junto a la puerta del Hotel Le Roi
o bajo la discreta luz de la Esquina Mágica
se burlan de nuestra hipócrita moral
de nuestros miedos.
Desde su vulgar filosofía nos contemplan
con cínica sonrisa
con retadora mirada.
Diosas en su templo del placer
ignoran cualquier sentimentalismo humano.
Pero como ellas vienen de lejos
se van cuando comienza el otoño
a sus lejanas tierras peregrinas.
Ahí se convierten en mujeres
y se enamoran y aman.
Mas la saña de su ineluctable destino
las devuelve implacable a las calles de nuestra ciudad.
Entonces vienen a morir en invierno
de puro frío en el corazón
pues ellas vienen de lejanas
de cálidas tierras exóticas. |