Idea brillante que del pensamiento humano naciste,
para la liberación de nosotros los desposeídos.
Eres inevitable como el amanecer, imparable como el tiempo,…
tan poderosa como la naturaleza,
tan inmortal como tu misma.
Injurias, calumnias y destierros has sufrido, pero
aquí estas !Viva!, tan fuerte como el acero,
tan reluciente y brillante como una antorcha!...
A tus metas y principios yo me entrego, tu filosofía
y enseñanza alimentan mi alma y enriquecen mi ser.
Nos has abierto los ojos y nos has dejado ver a través de
los tuyos la cruel realidad imperante, ante esto; nos has
mostrado el camino hacia un mundo distinto,
transformándonos en personas diferentes, despertando
esa sensibilidad que todo hombre posee dentro. “Ahora
entiendo el sufrimiento de mis hermanos proletarios”.
Paralizado se queda el viento al viajar por pueblos,
montañas, mares y ciudades, y ver esa pobreza y cruda
explotación que no cesa… Estremecida se queda la
tierra al escuchar ese lamento sollozar, sediento de
justicia y equidad, lamento que cae en un llano de
pobreza, penuria y soledad…
¡Idea brillante! ¡Tuyas son mis manos! que llevarán
la bandera de lucha por lo más alto. Estas manos que
trabajarán sin cesar hasta su eterno descanso.
¡Tuyos son mis pasos! Que sin temor recorrerán los
caminos para llegar, ¡allá! donde se hallen más de los
nuestros, desarmados de valor y faltos de conciencia.
¡Tuya es mi mirada, que velará tu doctrina hasta el
último momento de vida!, y resplandeciente de gozo
verá cada uno de nuestros triunfos, y en tiempos
difíciles despierta y atenta estará.
¡Tuya es mi mente! que entiende y asimila esta
nuestra batalla, gracias a tu educación. Que sin
vacilación educará a nuestros hermanos de clase.
Aquellos que malinterpreten tu palabra y se
enriquezcan bajo tu seno; merecedores serán de odio
y de desprecio.
¡Tuya es mi voz! Que sembrará la semilla teórica de
tu historia, germinando la unión, el valor y la fuerza.
!Tuya es mi voz! Que pronunciará tus palabras
escritas, con todo el eco interminable de su verdad,
despertando al pueblo trabajador, que ha aprendido a
pronunciar y a entonar tu consigna,… ¡La voz del
pueblo! Hará cimbrar la tierra, como los pasos de un
gigante, en busca de lo que siempre le ha pertenecido,
así todos unidos, formaremos un solo hombre con un
mismo ideal; triunfaremos y marcharemos con valentía
hasta el final.
La inhumanidad perecerá bajo las brisas nocturnas
de una noche serena, evaporándose hasta su última
molécula, por los rayos del nuevo amanecer…
!Si algunos caemos en la batalla!…Nuestros cuerpos
en paz descansarán, placenteros de satisfacción por
haber sido lo que somos, mas no fatigados
de explotación… Otros camaradas en vida, ¡todos curtidos
en valor!
Unidos resonarán la voz de ¡Victoria!
¡Para que vivir enriqueciendo al poderoso!
¡Para que vivir muriendo de penas!
¡Para que vivir si no es por el amor a una noble causa!
La más grande de las causas.
La causa más digna,
La causa más hermosa.
La causa más justa,
a la que puede dedicar su vida un hombre:
a la causa de la liberación del pueblo trabajador…
OH! Idea brillante que del pensamiento humano
naciste, para la liberación de nosotros los
desposeídos… llena de vida estás, reluciente y brillante
como una antorcha!...
Mortales serán las ideas de los cobardes,
que
morirán en manos de sus propios lamentos y ambiciones,
sumergiendo sus almas en lo más profundo de la nada…
¡Pero tú... Andador de caminos rocosos!
Tú que entregas tu vida a este ideal; Inmortales serán
tus palabras y pensamientos, como las de muchos de nuestros hermanos
que a través del tiempo y la historia
también
han dado su vida, ¡Tú... Luchador perenne!
Roturador del momento histórico: tu ejemplo de
esfuerzo, tu valentía,… lucha, hermandad y
fraternidad… quedarán perpetuados a través de la
historia por los ¡siglos de los siglos!…
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