Raúl Mayo Castro
Vamos a almacenar las últimas sonrisas,
entretenerlas más tiempo en nuestros rostros,
archivarlas en la memoria del espejo,
para luego imprimirlas
con la frecuencia en que nos faltan.
Quién sabe si en verdad serán las últimas,
si ya nada modifique su trayectoria de ausencia.
Aprenderemos a vivir con el sí y el no,
con la esperanza entrampada detrás de cada puerta.
Si no regresan a nosotros las sonrisas,
esos relámpagos de felicidad…
nadie podrá rescatarnos,
suprimir en nosotros la sentencia de soledad.
Porque llegará la hora de quedarnos quietos,
derrumbar lo que existe detrás de la mirada fija
Enfrentar lo que venga
del horizonte…
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